Proyecto beneficia a caña, arroz, pastos, frutales y tilapia, en Cañas y Abangares

Por: Andrea Rodríguez Valverde 16 septiembre, 2016
La ampliación del Canal Sur, Tramo II, es parte del Distrito de Riego Arenal Tempisque que actualmente cubre alrededor de 25.000 hectáreas de cultivos como caña de azúcar, arroz, pastos, papaya, sandía y tilapia, entre otros productos agropecuarios. En la fotografía, parte del canal de riego oeste. | ARCHIVO/ANDRÉS ARCE
La ampliación del Canal Sur, Tramo II, es parte del Distrito de Riego Arenal Tempisque que actualmente cubre alrededor de 25.000 hectáreas de cultivos como caña de azúcar, arroz, pastos, papaya, sandía y tilapia, entre otros productos agropecuarios. En la fotografía, parte del canal de riego oeste. | ARCHIVO/ANDRÉS ARCE

Alrededor de 100 productores en los cantones guanacastecos de Cañas y Abangares, se beneficiarán con la llegada de agua y la irrigación de sus fincas a partir de febrero del 2017.

Se estima que para ese momento entraría en operación el canal principal, de 32 kilómetros de extensión, de la obra de ampliación del canal del sur, tramo II, del Distrito de Riego Arenal Tempisque (DRAT).

En total, este nuevo canal bañaría, además, a unas 2.000 hectáreas de fincas.

Marvin Barrantes, administrador del contrato, explicó que el proyecto se encuentra actualmente en fase de prueba.

“Hay que tomar en cuenta que para su operación definitiva las autoridades del Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (Senara) tienen que otorgar la declaratoria de puesto en riego”, manifestó Barrantes.

Para complementar la obra, el próximo año se prevé la construcción de una red secundaria de pequeños canales que permitiría ampliar el número de beneficiados a 200 en total y habilitar el riego a 6.000 hectáreas más.

Esta red tendría un costo de ¢3.300 millones y actualmente se busca su financiamiento.

Cultivos y mejoras. A la fecha, la zona que impactaría el nuevo canal se caracteriza por la producción de caña de azúcar, arroz y árboles frutales. Al mismo tiempo, sobresale la ganadería.

Por medio del riego, Barrantes aseguró que la oferta agrícola se podría diversificar y sumar hasta plantaciones de hortalizas a las actividades beneficiadas. “Definitivamente, el arroz y la caña aumentarán su producción, pero estamos abriendo las posibilidades para otros productos”, comentó.

Datos aportados por el Senara y el DRAT confirman que para un cultivo como el arroz, la productividad en las zonas con riego se eleva a cinco toneladas por hectárea; sin riego, el rendimiento es de unas 3,5 toneladas.

Justamente, esa mejora en los índices de producción es uno de los beneficios que los canales de riego le imprimen al sector en una zona que, además, se ve afectada en forma negativa por fuertes periodos de sequía.

Sin embargo, varias son las áreas de mejora que se le señalan al distrito de riego como tal.

El Ministerio de Planificación (Mideplán) señaló en un informe de evaluación del Distrito de Riego, del 2014, la necesidad de crear algún tipo de organización que promueva la comercialización de los productos y el encadenamiento productivo.

“Estrategias para mejorar la comercialización de los productores podrían permitir que los beneficios del acceso al agua se incrementen”, se lee en el documento del Ministerio.

Al mismo tiempo, el tema de costos también genera atención entre los usuarios.

Hoy, el servicio de riego se cobra a los productores por hectárea, pero un acuerdo entre Senara y la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) plantea transformar ese cobro y hacerlo por volumen de agua.

Mientras las autoridades justifican este cambio con miras a lograr mayor eficiencia y ahorro del recurso hídrico, los productores alegan costos mayores.

“Para hacer eso cada toma de agua que tiene cada finca tendría que tener medidor de volumen de agua y esa es una inversión gigante”, alegó Andrés Vásquez, un arrocero de la zona.