Gasto de una aplicación contra malezas puede bajar de $250 a $50 por hectárea

Por: Marvin Barquero 10 julio

San José

Los cafetaleros costarricenses ensayan métodos para mecanizar algunas labores en las plantaciones, con lo cual reducirían notablemente el costo de la mano de obra, pues se estima que el tiempo para la atomización de una hectárea, por ejemplo, se puede reducir del actual día y medio a apenas una hora.

La tecnología consiste en utilizar tractores pequeños o motos modificadas convertidas en triciclos, a los cuales se les adaptan brazos para realizar las tareas de fumigación, atomización, control de mala hierba y fertilización en una etapa inicial, pues una eventual recolección del grano apenas está en ideas.

La propuesta se está aplicando ya comercialmente en algunas fincas de Brasil y tiene amplias posibilidades de utilizarse en Costa Rica, resaltaron por separado el director ejecutivo del Instituto del Café de Costa Rica (Icafé), Ronald Peters, y el director técnico de esa entidad, Carlos Fonseca.

En Costa Rica, la tenología ya se está usando de manera experimental en unas 12 fincas, distribuidas por las diferentes zonas cafetaleras del país.

En la finca La Hilda (San Pedro de Poás), por ejemplo, se logró reducir el costo de las labores de control de la maleza de $250 la hectárea por cada aplicación de la manera tradicional, a $50 de forma mecanizada, explicó Fonseca.

En Brasil, según Fonseca, los técnicos conocieron varias experiencias, entre ellas la de un propietario de 28 hectáreas, quien debía contratar a cuatro personas para realizar las labores. Luego de mecanizarlas, ahora las hace él con la ayuda de un hijo que solo puede los fines de semana.

Fonseca explicó que la mecanización de algunas labores se hace en Brasil desde hace algún tiempo, pero en áreas planas. Por eso, inicialmente se pensó que en Costa Rica no era viable porque la caficultura se realiza en muchas zonas con terrenos en pendiente.

Sin embargo, mediante algunos cambios en las prácticas de cultivo se ha logrado adaptar a cafetales con pendiente de hasta 40 grados.

Unas 12 fincas comerciales ya tienen en marcha ensayos de la nueva tecnología. Aquí el sistema de terrazas en la pendiente en la finca Juan Viñas.
Unas 12 fincas comerciales ya tienen en marcha ensayos de la nueva tecnología. Aquí el sistema de terrazas en la pendiente en la finca Juan Viñas.

Ese avance se logró con la construcción de terrazas en la pendiente, explicó el director técnico del Icafé. Dijo que en la terraza se puede manejar la maquinaria para realizar la labores y se convierte también, además, en una medida para evitar la erosión del suelo, pues controla la escorrentía.

Aparte de esa modificación en las prácticas de cultivo para zonas con pendiente, en general la mecanización exige en todas las regiones un cambio en las prácticas de cultivo. La distancia de siembra entre las filas de plantas se debe modificar, dando más espacio, para permitir la maniobra de la maquinaria. Esto llevará a reducir la distancia entre una planta y otra, para mantener entre las 5.000 y las 5.500 la cantidad de plantas por hectárea.

Peters, en tanto, resaltó que la mecanización puede solucionar un problema creciente de la caficultura, que consiste en la cada vez menor disponibilidad de mano de obra en las regiones donde están las plantaciones.

El secretario general de la Unión Nacional de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (Upanacional) y representante de los pequeños cafetaleros en el Icafé, Guido Vargas, consideró que es necesario un esfuerzo en innovación para hacer competitiva y sostenible la actividad y que no se quieren privar de ninguna oportunidad en ese aspecto.

Para todos

Pese a los cambios que implica, tanto en las prácticas de cultivo como en la necesidad de renovar las plantaciones, Peters aseguró que la tecnología será para todos, pues los cafetaleros pequeños podrán realizar los cambios y alquilar la maquinaria en grupos, por un lado, mientras que las cooperativas pueden propiciar la transformación de manera más fácil entre sus afiliados.

Fonseca, en tanto, adujo que un productor en Costa Rica hizo las terrazas con un valor de unos $200, lo cual se considera accesible. "Un productor de 10 hectáreas de café ya puede perfectamene realizar el cambio", resaltó.

No obstante, está claro que no es para toda la caficultura de Costa Rica ni para todos los cafetaleros, aseveró el funcionario técnico del Icafé.

El sistema de terrazas se puede aplicar en cafetales con pendiente de 40 grados o menos, lo cual incluirá a muchos cafetales como este de Juan Viñas.
El sistema de terrazas se puede aplicar en cafetales con pendiente de 40 grados o menos, lo cual incluirá a muchos cafetales como este de Juan Viñas.

Se extenderá, dijo, según las características geográficas de cada zona. En Pérez Zeledón, por ejemplo, alrededor del 80% del área está en pendientes de 40 grados o menos, por lo cual es sujeta a la mecanización. En Los Santos, al contrario, el área con menos de 40 grados de pendiente se estima en carca del 30% del cultivo total.

La actividad cafetalera de Costa Rica sufrió altibajos pero con tendencia a la baja en los últimos años. En la cosecha 2011-2012 se cosecharon 2,38 millones de fanegas del grano en fruta (correponden a igual cantidad de sacos de 36 kilos o quintales de café beneficiado), mientras que en el periodo 2016-2017 el volumen bajó a solo a 2,03 millones de unidades de ese peso, de acuerdo con el último informe del sector.

La cantidad de productores registrados en el Icafé, en tanto, disminuyó de 55.247, en el periodo 2005-2006, a 45.445 cafetaleros en el año cosecha 2015-2016.

La caída en el volumen y el vaivén de los precios internacionales son causas que llevan a tomar medidas para reducir los costos, aseguró Peters.