Economía

Optimismo se asoma en la Eurozona de forma prematura

Actualizado el 15 de junio de 2013 a las 12:00 am

Las supuestas buenas noticias que los dirigentes europeos están elogiando podrían ser meramente un encubrimiento conveniente de la realidad

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Optimismo se asoma en la Eurozona de forma prematura

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Fráncfort, Alemania (New York Times). Tanto tiempo lleva ya deprimida, que el hecho de que España sumara 265 empleos (aunque hayan casi 5 millones desempleadas) se celebra en Europa como una buena noticia.

“Claramente alentador”, dijo el Primer Ministro de la nación, Mariano Rajoy, al presentar el último informe de desempleo del gobierno, que fue tomado como una señal de que quizá, tan solo quizá, la economía está mejorando.

Casi seis años después de que la crisis financiera en Estados Unidos se extendiera a través del Atlántico, sumiendo a Europa en una recesión y, en algunos lugares, depresión desesperada, “bueno” es relativo.

Las cifras económicas que serían consideradas desastrosas en otras partes están siendo pregonadas por muchos políticos y legisladores como realmente no tan malas ni en lo más mínimo; sino, como los primeros tiernos retoños de una recuperación que está allá afuera, en alguna parte.

Financieramente, Europa se ve menos riesgosa de lo que se veía el año pasado, cuando el temor era rampante en el sentido que el euro pudiera venirse abajo. Los mercados de bonos se han calmado. El desempleo está bajando, aunque muy lentamente, en unos cuantos países como España e Irlanda.

El peligro es que un sentido de descenso económico se ha enraizado a tal grado que la mediocridad se confunde con excelencia y el statu quo se comercializa como una marga progresista.

Se prevé que Alemania, la envidia económica de Europa, crezca apenas 0,3% este año; paso raudo solo bajo las nuevas normas de bajo rendimiento.

Durante una visita a Atenas la semana pasada, el ministro holandés de finanzas dijo que había detectado “la primera señal de un giro en la economía”. Después, el miércoles, llegó la noticia de Bruselas en el sentido que la economía griega efectivamente estaba mejorando. Las cifras señalan que esta decreció 5,3% en los primeros tres meses del año. Efectivamente, fue una mejoría respecto de la contracción de 5,7% registrada en el trimestre anterior.

Riesgo político. Políticos en todas partes rara vez se cansan de hablar bien de la economía. La cuestión es si la supuesta buena noticia que los dirigentes europeos están elogiando es meramente un encubrimiento conveniente.

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Lo que pocos políticos reconocen en público es que muchos de los pasos que los economistas dicen que aún se deben dar seguramente causarán la pérdida de votos.

La liberalización de rígidos mercados laborales, por ejemplo, pudiera impulsar el crecimiento y ayudarles a los jóvenes a irrumpir en la fuerza laboral. Sin embargo, seguramente eso alienaría a electores que terminan perdiendo empleos que pensaron que tendrían de por vida.

“Los legisladores tienen un fuerte interés en que la presente estrategia dé la impresión de que funciona. Incluso el rayo más tenue de esperanza es interpretado como una señal de recuperación”, dijo Simon Tilford, jefe de economistas en el Centro de Reforma Europea en Londres.

A medida que las preocupaciones continúan por el futuro a largo plazo de Europa y su divisa, el euro, algunos analistas temen que la buena noticia, como está, pudiera ser demasiado buena.

El riesgo ---no solo para Europa, sino para el resto del mundo--- es que ellos sencillamente estén esperando que hayan hecho lo suficiente para restablecer el crecimiento, y que las duras decisiones que algunos dicen que aún se deben tomar puedan ser postergadas al futuro.

Señales claras. El jueves reciente, el Banco Central Europeo dejó las tasas de interés sin cambios, desafiando llamados por acciones más audaces. Incluso así, Mario Draghi, el presidente del banco, destacó los potenciales “riesgos inconvenientes en torno a la perspectiva económica para el área del euro”.

La economía de la eurozona se ha estado encogiendo durante un año y medio, y el continente es menos rico de lo que era en 2008.

Incluso, si la economía de la eurozona efectivamente deja declinar, eso no significa que crecerá. Sencillamente podría tocar fondo y quedarse ahí.

“Aún falta hacer más cosas”, dijo Martin van Vliet, prominente economista de la eurozona en ING Bank en Ámsterdam.“Los países tendrán que hacer nuevas reformas, y eso es sumamente impopular”.

¿Cómo sabremos cuando la eurozona realmente esté empezando a recuperarse? La verdadera medida son los empleos, dijo van Vliet.

Cuando se reanude el verdadero empleo en el sur de Europa, “entonces estaré dispuesto a declarar que lo peor ya pasó”, dijo. “Hasta ese momento, no estoy tan seguro”.

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