Economía

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Fuentes de desarrollo

Actualizado el 04 de junio de 2012 a las 12:00 am

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Fuentes de desarrollo

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Ningún niño tiene que hacer esfuerzos para aumentar su estatura. Eso va ocurriendo de sí mismo. Igual podemos decir del desarrollo personal. Va ocurriendo espontáneamente según pasa el tiempo, a una cierta velocidad.

Lo que no ocurre espontáneamente son los saltos de desarrollo. Esas transformaciones grandes o pequeñas que van experimentando las personas y que constituyen verdaderas revoluciones personales.

¿Qué eventos o fenómenos contienen la semilla de esas revoluciones? Conviene saberlo porque entonces se tendrá una cierta guía sobre cuáles son las grandes oportunidades de mejoramiento.

Está claro que unos pocos años de formación en un área técnica o académica tienen un alto potencial de transformación.

Pero, además, muchas personas se han beneficiado de su participación en movimientos juveniles como el escultismo. O de la participación sistemática en actividades de servicio comunal. O en actividades de formación y práctica religiosa, especialmente cuando como parte de ellas se deben hacer esfuerzos de afiliación y desarrollo de otras personas.

Los colaboradores mejoran personalmente cuando las empresas desarrollan esfuerzos de mejoramiento permanente en cuanto a productividad, calidad o servicio al cliente.

Los talleres de sensibilización también producen ondas de cambio significativas. En unos cuantos días de trabajo se puede enriquecer la forma de comunicarse, o la sensibilidad con respecto a las diferencias que se tienen con los demás.

Hay herramientas que nos transforman. Se transforma el arquitecto que aprende a manejar Revit; el asistente contable que aprendió a utilizar Excel; el contador que dejó de hacer las cosas a pie y utiliza un sistema digital de contabilidad; el diagnosticador que dispone de equipos de resonancia magnética.

Y nos transforman algunas herramientas conceptuales: recurrir a modelos; el costo de oportunidad; el costo-beneficio; ordenar la forma como enfrentamos y resolvemos problemas; dejar de ver causalidades simplistas y empezar a ver relaciones múltiples; dejar de hacer razonamientos determinísticos y abrirlos para que contemplen lo imprevisto.

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