Economía

España juzga extraditar al filtrador de datos del HSBC

Actualizado el 15 de abril de 2013 a las 12:00 am

Suiza le acusa de delitos revelación de secretos y vulneración del secreto bancario

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España juzga extraditar al filtrador de datos del HSBC

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                         Herve Falciani, un ciudadano francés y ex empleado de HSBC Private Bank en Ginebra, asistió a una audiencia en la corte en San Fernando de Henares, cerca de Madrid para examinar una solicitud de extradición a Suiza. | AFP
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Herve Falciani, un ciudadano francés y ex empleado de HSBC Private Bank en Ginebra, asistió a una audiencia en la corte en San Fernando de Henares, cerca de Madrid para examinar una solicitud de extradición a Suiza. | AFP

Madrid (AP). Herve Falciani, el hombre que provocó una escándalo mundial con la filtración de miles de datos del banco HSBC en Suiza, reconoció el lunes que la cantidad de información confidencial que entregó a las autoridades podía llenar de papel un tren de mercancías y calificó de “escandalosa” la labor de la entidad para ocultar presuntos casos de lavado de dinero y fraude fiscal.

Falciani, ex informático del HSBC, fue detenido el 1 de julio de 2012 en Barcelona a petición de Suiza y, nueve meses después, compareció ante un tribunal de la Audiencia Nacional, que dirimirá si se le extradita o no al país helvético. Suiza le acusa de delitos revelación de secretos y vulneración del secreto bancario, que podrían sumar penas de hasta siete años de prisión.

En la vista, la fiscalía decidió oponerse a la extradición, al considerar que el secreto bancario y los delitos que le imputan en Suiza no existen en el derecho español y que además colaboró con gobiernos de todo el mundo en aclarar escándalos financieros. El tribunal, formado por tres magistrados, emitirá un veredicto en las próximas semanas, pero la postura del fiscal allana el camino para que el ex empleado del HSBC quede libre en el país ibérico.

Falciani, con doble nacionalidad italo-francesa, llegó en un todoterreno con los cristales tintados y se presentó en la sala con peluca oscura, grandes gafas y barba, que ofrecían una imagen muy diferente a la de las fotografías que se facilitaron de él tras estallar el caso en 2010.

Durante el interrogatorio de la fiscal Dolores Delgado, relató su versión de los hechos, que parecía digna de una película de espionaje por un buen número de elementos de intriga. En primer lugar, explicó que como informático no tenía acceso a información de los clientes, pero que unos trabajadores de la entidad no identificados le hicieron llegar un completo informe con pruebas y documentos sobre presuntas actividades irregulares del banco en 2008.

La cantidad de material informático y encriptado, que calificó de “escandaloso” por la gravedad de su contenido, podía llenar un tren de mercancías en un formato de papel. En ese momento, puso los hechos en conocimiento de las autoridades helvéticas sin éxito, porque según declaró no le permitían formular una denuncia anónima.

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“Quería que fuera anónima porque temía por mi vida”, dijo Falciani durante su testimonio, en el que habló en francés.

A continuación, Falciani viajó a Beirut, Líbano, y reveló lo ocurrido a miembros del banco Audi. A preguntas de Delgado, negó que intentara vender la información, aseguró que utilizó su pasaporte para dejar rastros de la visita y que lo único que quería era detonar una alerta en Suiza sobre una posible violación del secreto bancario.

Tras regresar de Beirut, fue detenido e interrogado en Ginebra el 22 de diciembre del 2008. Un día después de ser liberado, huyó con el material a Francia. Falciani señaló que previamente se había puesto en contacto con las autoridades galas, quienes mostraron interés en la colaboración.

Entre 2009 y 2010, después de que Francia obtuviera estos documentos en un registro de su domicilio, inició una intensa cooperación para desgranar el contenido del informe, del que no se ofrecieron detalles en la vista.

“Ese disco duro hubiera hecho las delicias de Wikileaks y de la prensa internacional”, comentó Juan Garcés, abogado defensor de Falciani, muy conocido por haber sido uno de los abogados que participó en la famosa causa contra el ex dictador chileno Augusto Pinochet en España.

Eric de Montgolfier, quien era fiscal de Niza, aseguró que el trabajo con la gendarmería desenmascaró a numerosos defraudadores. La colaboración se hizo extensiva a otros países afectados como Estados Unidos, Italia y Alemania.

De Montgolfier, quien declaró como testigo en la vista, trató a menudo con Falciani. Dijo que, hasta donde sabe, nunca cobró por su colaboración y que una de sus motivaciones era sacar a la luz determinadas actitudes financieras que contribuyeron a detonar la crisis internacional.

En cuanto a España, Carlos Ocaña, ex alto funcionario de Hacienda en el anterior gobierno socialista (2008-2011) , admitió en su testimonio que los papeles de Falciani levantaron 659 cuentas bancarias opacas de ciudadanos españoles, que permitieron recaudar casi 300 millones de euros ($392 millones) de dinero no declarado previamente al fisco.

Desde su detención en Barcelona el pasado julio, Falciani ha venido trabajando con la fiscalía anticorrupción española, aunque no se conoce el alcance de sus revelaciones. En diciembre fue puesto en libertad bajo determinadas condiciones y vive protegido por la policía las 24 horas del día.

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Al finalizar la vista, que duró tres horas, Falciani hizo uso de su turno de última palabra, en el que defendió la necesidad de “luchar contra la opacidad financiera y defender la democracia”.

“Quiero reiterar mi disposición a colaborar con toda mi experiencia, no solamente con las autoridades judiciales europeas y sobre todo las primeras interesadas que son las suizas, sino también con las luxemburguesas u otras todavía más opacas”, afirmó.

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