Papás sin cónyuge representan el 3,5% de los hogares con jefatura masculina

Por: Patricia Leitón 14 junio, 2014

Emilio Sánchez Martínez, de 44 años, es un jefe de hogar sin pareja que se ha dedicado a criar, solo, a su hija Paola Carolina Sánchez Castillo, desde que ella tenía ocho años.

La muchacha tiene actualmente 23 años y con mucho esfuerzo de su padre, logró terminar la secundaria en el Colegio Técnico Profesional de Puntarenas, donde estudió secretariado ejecutivo.

Luego ingresó a la Universidad Estatal a Distancia a cursar la carrera de Administración con énfasis en Recursos Humanos, pero la falta de dinero le impide continuar. Actualmente busca un empleo.

Ellos son vecinos de barrio El Carmen en Barranca, Puntarenas.

“No todos los hombres se echan hacia adelante con un hijo, hay que querer mucho a la prole para dejar todo el mundo y dedicarse a ellos”, expresó Sánchez.

Emilio Sánchez Martínez, vecino de Barranca, Puntarenas, es un jefe de hogar sin pareja. Desde que su hija Paola Carolina Sánchez tenía ocho años, se hizo cargo de su crianza totalmente solo. Hoy, ella tiene 23 años y reconoce los sacrificios realizados por su padre. | ANDRÉS GARITA.
Emilio Sánchez Martínez, vecino de Barranca, Puntarenas, es un jefe de hogar sin pareja. Desde que su hija Paola Carolina Sánchez tenía ocho años, se hizo cargo de su crianza totalmente solo. Hoy, ella tiene 23 años y reconoce los sacrificios realizados por su padre. | ANDRÉS GARITA.

Y tiene razón. Según los datos suministrados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, con base en la Encuesta Nacional de Hogares del 2013, en el país hay aproximadamente 882.000 hogares cuyo jefe de hogar es masculino.

De ellos, solo un 3,5%, es decir, cerca de 31.000, son dirigidos por hombres que no tienen pareja pero que tienen hijos.

Mucho esfuerzo. Estos hombres generalmente realizan muchos esfuerzos para sacar adelante a sus hijos, pues hay pocas organizaciones que los respaldan.

Sánchez es un testimonio de esas dificultades. Una de las mayores fue encontrar quién cuidara a su hija para poder ir a trabajar.

En su caso, relató, había una guardería cerca de la casa, pero él no la podía pagar. No obstante, la encargada se ofreció a cuidarla gratuitamente mientras Sánchez iba a poner marchamos en los camiones que descargaban soya, con lo que ganaba ¢5.000 al día.

En otro tiempo salió a vender ropa y la niña le ayudaba. Así lograron recaudar más recursos para su mantenimiento y estudios.

Hace unos 10 años, a Sánchez lo contrató la Caja Costarricense del Seguro Social para labores de aseo en el Hospital Monseñor Sanabria de Puntarenas, lo cual le ha ayudado a atender a su hija.

Para el investigador de la Universidad de Costa Rica, Pablo Sauma, la política social no debería discriminar entre jefes y jefas de hogar solos, pues igual están obligados a salir a trabajar para mantener a sus hijos.

Explicó que, por ejemplo, en la Red de Cuido Infantil se discutió el tema y se decidió atender por igual a hombres y mujeres, algo a lo que deberían dirigirse el resto de políticas estatales, pues hay un sesgo hacia la mujer, señaló.