Costa Rica arrastra problemas estructurales como el déficit fiscal y redujo sus niveles de pobreza, aunque de una forma muy frágil

Por: Manuel Avendaño A. 14 noviembre

Este martes se publicó el Informe Estado de la Nación 2017, una amplia investigación que cada año ofrece detalles, datos y conclusiones para entender la situación del país.

EF explica los cinco mensajes clave que se desprenden de esta nueva edición del documento elaborado por un grupo de investigadores del Programa Estado de la Nación (PEN), que trabajan bajo el amparo económico del Consejo Nacional de Rectores (Conare).

El país tiene algunos resultados positivos pero frágiles, mantiene problemas estructurales de los últimos años y los riesgos de insostenibilidad en algunas áreas se empiezan a materializar.

Con la ayuda de Leonardo Merino, coordinador general de investigación del Informe Estado de la Nación, se explicarán las cinco principales conclusiones del reporte más reciente que ofrece una radiografía de Costa Rica en 2016 y los primeros meses del 2017.

Foto de la portada del Informe del Estado de la Nación 2017.
Foto de la portada del Informe del Estado de la Nación 2017.

1- Los resultados económicos y sociales son positivos, pero frágiles, pues persiste la desconexión entre producción y empleo, y los avances, en gran medida, se explican por el impacto de la inversión social

Exportaciones y producción

Para sustentar la primera conclusión, el informe analiza el resultado de las exportaciones de bienes y servicios entre 2005 y 2016.

En este periodo se puede observar un crecimiento importante en las exportaciones (9,8%) al cierre del 2016, el mejor resultado de la década analizada, incluso similar al 2010.

El aumento en las exportaciones también se traduce en un repunte en el crecimiento económico para el 2016 con respecto al 2015, que se expresa por medio del Producto Interno Bruto (PIB).

Reducción de la pobreza

En 2016, se registró una reducción en la pobreza y la pobreza extrema de Costa Rica.

Este indicador fue medido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), con dos metodologías: Línea de Pobreza (LP) e Índice de Pobreza Multidimensional (IPM).

La pobreza medida por LP pasó de 21,7% en 2015, a 20,5% en 2016, una reducción estadísticamente significativa.

Bajo el IPM, el indicador se redujo de 21,8% en 2015, a 20,5% este año, el índice de pobreza multidimensional, que contempla cinco ámbitos: educación, vivienda, salud, trabajo y protección social.

La pobreza extrema por ingresos (Línea de Pobreza), pasó de 7,2% en 2015, a 6,3% al cierre del año pasado.

Frágil logro

Pese a que la reducción de la pobreza fue uno de los principales logros del Gobierno durante el año pasado, el peso de los subsidios estatales y ayudas para sacar a familias de esta condición es muy alto.

Merino explicó que si se analiza la contribución de cada factor a la reducción de la pobreza por tipo de ingreso, se puede ver que los subsidios estatales como becas, pensiones del régimen no contributivo y ayudas, tienen un peso del 61% en el promedio total del país.

Es decir, los recursos que destina el Estado para ayudar a familias pobres representan más de la mitad de los ingresos que ayudaron a sacar a estas personas de esa condición socioeconómica.

En una coyuntura de déficit fiscal, donde el Gobierno anunció falta de liquidez y presiones importantes para obtener recursos, el peso de las ayudas estatales para reducir la pobreza se torna muy frágil.

Los salarios solo representaron el 17% de los ingresos que contribuyeron a sacar de pobreza a las familias.

Menos desempleo, más informal

En 2016, Costa Rica registró 64.096 nuevas personas ocupadas que se integraron al mercado laboral, el número más alto de los últimos cuatro años. Esta cifra permitió reducir la tasa de desempleo del 8,5% en el 2015, al 7,8% el año pasado.

Sin embargo, de los 35.000 nuevos puestos laborales que se crearon al final del año, 31.000 eran informales y solo 4.000 tenían condición de formalidad.

Valor agregado del PIB por producto y encadenamiento de empleo.
Valor agregado del PIB por producto y encadenamiento de empleo.

Los productos agrícolas como el café oro y los que se fabrican en la industria de la manufactura como aceite, abonos y comidas son los que generan más empleo en el país cuando su demanda aumenta.

Contrario a lo que se podría pensar por el modelo económico y su presencia en el país, las Zonas Francas y los nuevos servicios (especializados) tienen menor capacidad de multiplicar empleos en Costa Rica cuando aumenta la demanda de lo que comercializan. No obstante, sí generan más valor agregado.

2- Entre 2014 y 2017 se desaprovechó una coyuntura propicia para sanear las finanzas públicas, y hoy es inminente una severa crisis fiscal.

Al cierre del 2016 e inicios del 2017, el país tuvo una baja en los precios de sus bienes y servicios, acompañado del menor déficit fiscal registrado desde 2013.

Sin embargo, el déficit fiscal crecerá este año a un nivel del 6,1% del PIB y 6,6% para el 2018, según lo proyectado por el Banco Central de Costa Rica (BCCR).

El informe alerta de una “inminente y severa crisis fiscal” si el país no aprueba una reforma fiscal que permita obtener mayores ingresos tributarios por la vía de impuestos, acompañado de una reducción en su gasto corriente (remuneraciones y pensiones) y una mejora en la recaudación de los tributos que ya se cobran.

La relativa estabilidad en los macroprecios (tipo de cambio, tasas de interés en colones y la inflación) crearon un ambiente propicio durante los primeros dos años de este Gobierno para optar por una transformación del sistema de impuestos que permitiera dotar de recursos frescos las arcas del Estado.

Empero, ni el Gobierno ni los diputados lograron ponerse de acuerdo para impulsar una reforma fiscal, por lo que dejaron pasar una importante oportunidad con condiciones macroeconómicas favorables.

3- Las regiones periféricas muestran patrones de expansión urbana de alto impacto y sin planificación, que reproducen la insostenibilidad ambiental de la Gran Área Metropolitana.

El informe analiza, en esta oportunidad, el crecimiento urbano en ciudades intermedias como San Isidro de El General, Guápiles y Ciudad Quesada, y las compara con el mismo fenómeno en la Gran Área Metropolitana (GAM).

La conclusión es que el crecimiento urbano en estas ciudades intermedias es más acelerado, disperso y no planificado que en la GAM.

Consumo energético insostenible

Merino explicó, en la conferencia de prensa este 14 de noviembre, que el 61% del consumo energético del país está en manos del sector transporte, dentro del cual, el 50% corresponde a vehículos particulares, 37% a transporte de carga, 10% a buses y taxis, y 3% a otros.

Esta semana EF ofrece un reportaje donde se analiza la utopía de la meta de carbono neutralidad de Costa Rica en el 2021, donde se pueden contextualizar mejor los datos revelados este martes por el Informe Estado de la Nación 2017.

Los otros grandes consumidores de energía en el país son el sector industria (14%), residencial (11%), y servicios (4%).

Vulnerables a desastres

La investigación también establece una relación entre la condición de vulnerabilidad social de cada cantón y la relación con el riesgo ante desastres naturales.

Los cantones con menores índices de desarrollo humano y de gestión municipal, son a su vez, los más propensos a sufrir ante desastres naturales.

Cantones como Upala y Los Chiles, de Alajuela, y Buenos Aires, de Puntarenas, son ejemplos de lugares donde existe un nivel medio de cumplimiento de características sociales e institucionales, y que sufrieron embates con el paso del huracán Otto, en noviembre del 2016.

4- Hay mejoras en la gestión del Ejecutivo y el Legislativo, pero no alcanzan para superar trabas y dar respuesta a los desafíos del país.

El Gobierno de Luis Guillermo Solís logró mejorar la tasa de éxito de aprobación de leyes convocadas en las sesiones extraordinarias, el indicador pasó de 3% en 2014, a 14% en 2017.

Sin embargo, la administración Solís Rivera es la que ha convocado más proyectos de ley en extraordinarias en comparación con los últimos siete gobiernos (Desde Calderón Fournier hasta la actualidad).

Por ejemplo, en el periodo legislativo 2014-2015 convocó 320 proyectos de ley, de los cuales se aprobaron apenas poco más de 20.

Leonardo Merino (derecha), coordinador de investigación del Informe Estado de la Nación 2017, presenta una radiografía de Costa Rica durante el 2016 y los primeros meses del 2017, junto con Jorge Vargas Cullell (centro), director del Programa Estado de la Nación; y Ronald Alfaro (izquierda), investigador. Fotografía: David Vargas, Agencia Ojo por Ojo, para El Financiero.
Leonardo Merino (derecha), coordinador de investigación del Informe Estado de la Nación 2017, presenta una radiografía de Costa Rica durante el 2016 y los primeros meses del 2017, junto con Jorge Vargas Cullell (centro), director del Programa Estado de la Nación; y Ronald Alfaro (izquierda), investigador. Fotografía: David Vargas, Agencia Ojo por Ojo, para El Financiero.

Los investigadores revisaron también la “promesa democrática”, es decir, la cantidad de leyes aprobadas que asignan recursos para ejecutarse y las que no asignan fuentes de financiamiento.

Los resultados muestran que desde el 2015 se creó una brecha que demuestra que se aprueban más leyes con contenido presupuestario, en medio de la coyuntura fiscal que vive el país.

5- La débil organización y la baja credibilidad de los partidos políticos refuerzan el alejamiento de la ciudadanía, pese a un contexto de baja conflictividad social.

Con base en datos del Barómetro de las Américas, el estudio muestra un repunte en el apoyo ciudadano a los partidos políticos en un contexto multipartidista.

En 2014 el apoyo había caído a niveles del 29 puntos del índice, sin embargo, se presentó un repunte en 2015 cuando alcanzó un valor del 41 que se refuerza con el 42 del 2016.

Una base de datos del Estado de la Nación que cuenta todos los conflictos sociales y manifestaciones registrados en el país entre enero del 2010 y marzo del 2017, revela una disminución en las protestas contra el Gobierno por parte de diferentes grupos.

Las manifestaciones se redujeron en los seis grupos sociales estudiados, pero su reducción es más notoria y significativa en el caso de los empresarios y la sociedad civil.