Estilo de vida

"Yo quiero ser rápido y furioso"

Santiago Rosero
srosero@nacion.com

La modificación de autos es una afición de alta factura. Hay ticos que no escatiman dinero ni dedicación.

Es el Volkswagen clásico más "tecnologizado" del país. En la noche despliega todo su poderío como pavo real en seducción. (Foto: David Vargas / La Nación).

Tal vez tuve la misma sensación solamente cuando me monté por primera vez en una de esas cápsulas simuladoras que recrean una batalla contra un ejército maligno o un recorrido intergaláctico al mando de una nave de otra tecnología.

Sin embargo, ni con la fantasía de la niñez quedé tan impresionado como cuando me senté en la cabina de ese vocho negro endemoniado. El espacio ocupable se reduce a los dos asientos delanteros porque la parte de atrás está copada por dos torres con contornos de llamas plateadas, que con el retumbar del hip-hop, parecieran cobrar vida y estar a punto de incrustarse en las entrañas de los adictos al volumen.

Se me ocurrió solicitar música. El dueño accionó a una distancia de 6 centímetros el control remoto de un Pioneer que parecía Transformer. Sonó Missy Elliot con su Work it y cuando yo empezaba a cabecear con cara seria apoyando mi brazo en el marco de la ventana, David, el dueño del escarabajo del mal, me dijo que esa canción no tenía suficientes bajos. Puso play a un track siguiente y apareció 50 cent incitando a que se armara la fiesta In the Club. Acomodé de nuevo mi pose y al no sentir suficiente potencia, le pedí que subiera el volumen. Pero abusó. Puso al máximo el poder de ese monstruo del audio y en ese instante, las torres malencaradas que vigilaban nuestras espaldas desplegaron su verdadera furia. Lo más extremo de los bajos empezó a incrustarse en mi cuerpo y sentí mi piel bullir con el cosquilleo de los agudos. Sentía que me quebraba de a poco, pero no dije nada, seguí cabeceando con el ceño fruncido.

Como para continuar divirtiéndome, David me dijo: 'Te voy a poner el DVD'. De la guantera sacó una pantallita y con dos giros de rosca instaló ante mí un rectángulo de alta fidelidad de siete pulgadas. La imagen se puso en celeste. ¡Nooooo! No había película. Realmente esperaba ver ante mí un título en rojo que dijera: Scarface, un filme de Brian de Palma, para terminar de sentirme un poderoso.

Esquinas cromadas
  • El motor modificado del vocho sonoro brilla como un espejo hasta en sus más escondidos rincones.
  • El zumbido en los oídos me duró hasta el siguiente día, la culpa de todo la tiene Hollywood. Era noviembre del 2001 cuando en Costa Rica se estrenó la película Rápido y furioso I. Dominic Toretto (Vin Diesel) conduce por las calles de Los Angeles como si fuera su dueño. Pasa días poniendo a punto autos de carrera de alta performance. Por las noches, Dominic pilotea su propio auto y llega a embolsar hasta $10.000 cuando alguien tiene el coraje de desafiarlo en una carrera de cuarto de milla. La calle es un campo de batalla; las carreras son espectáculo callejero y reunión tribal. El clímax se alimenta de adrenalina, tensión sexual y velocidad. Mientras tanto, la fiebre surgía en suelo tico.

    Roberto Solís, dueño de Xtreme Action, un almacén de accesorios para autos en Alajuela, y Sergio Abarca, dueño y creador del sitio web ticoracer.com, un portal que reúne toda la información posible sobre el mundo de la autodecoración y la velocidad en Costa Rica, concuerdan en que, con la aparición de la película, la afición por la modificación de autos se convirtió en un pasatiempo popular. Sin embargo, aclaran que, antes de que eso ocurriera, otros eventos empezaron a delinear el fenómeno. "Yo organicé la primera exhibición de Costa Rica el 15 de setiembre del 2001. Reunimos prácticamente a todos los carros, que no eran más de 20. Se conseguían muy pocos accesorios en esa época y eran demasiado caros. Lo que había lo traían los mismos aficionados desde Estados Unidos y allá las cosas son muy caras", rememora el corpulento Roberto mientras come unas galletas con crema.

    Para que las cosas se juntaran en su momento preciso, unas semanas después, en octubre del 2001, se reabrió el autódromo La Guácima tras seis años de estar cerrado. Los piques callejeros se organizaron y comenzaron a hacerse allí los lunes por la noche. Roberto Solís empezó a llevar unos cuantos carros para exhibirlos. Se vino la película en noviembre y enseguida los aficionados y quienes veían en ello una oportunidad comercial, importaron accesorios. La fiebre de la modificación de autos arribaba con un frenazo a raya.

    Los orígenes

    No obstante, el tuning ("puesta a punto" en su traducción al español), la afición por transformar los autos o personalizarlos a gusto del dueño, tiene raíces anteriores. Se remonta a los años de crecimiento luego de la Segunda Guerra Mundial, en los Estados Unidos. En aquella época se le llamaba custom. Frank Sinatra, Elvis Presley, Clark Gable y James Dean tenían autos customizados.

    En Europa la moda no tardó en llegar, Alemania lo explota desde hace veinte años y Francia, hace al menos diez.

    El Honda extremo
  • Roberto Solís, de Xtreme Action, es uno de los pioneros del tuning en Costa Rica. Su auto tiene 4 pantallas de DVD, una consola de Playstation y puertas tipo "Lambo".
  • Mas para quienes intentan encontrar un origen en los inicios mismos de la civilización, la rueda -inventada 4.000 años antes de Cristo-, la máquina de arrastre impulsada por vapor de 1760, el primer motor de combustión interna de 1807, el famoso modelo T de Ford y su paulatino desarrollo en los más espectaculares modelos de autos modernos, son muestras de los avanzados procesos de mejoría para que los resultados se ajusten a los deseos "individualizantes" y ambiciosos de los amantes de la mecánica automotriz.

    Visto así, el afán por la modificación de autos habría existido desde su misma creación.

    Visita a pits

    Sergio, de ticoracer.com, utiliza el Honda Accord 94 de su amigo Roberto para explicarme el proceso contemporáneo más común de "tunear" un carro, y antes me aclara que todo es una moda, que lo del tuning es cuestión de tendencias y que los componentes y sus usos cambian de época en época, como ocurre con la moda de la vestimenta.

    Todo empieza por el exterior. Se cambian los aros -la idea es tenerlos cada vez más grandes (18 ó 19 pulgadas)- y las llantas por unas de perfil más bajo para que resalten los aros (perfil 50 hacia abajo). Ese cambio bordea en promedio los ¢350.000. Lo siguiente es colocar los bumpers delanteros, traseros y laterales (esas extensiones aerodinámicas que hacen que los autos casi rocen el piso mientras andan) en fibra de vidrio o en la versión cara de fibra de carbono. El costo: alrededor de ¢800.000. Después viene la pintura del carro en dos tonos como mínimo, o la colocación de calcomanías en acrílico por un precio de entre ¢20.000 y ¢50.000. Luego está la llamada cola de pato o alerón trasero. El de aluminio vale ¢45.000; si es de fibra de vidrio cuesta ¢80.000 y cuando es de fibra de carbono, ¢150.000. Después van los proyectores (luces delanteras) que tienen focos claros y se encienden en colores; su valor asciende a unos ¢150.000; los stops o euros (luces traseras) en negro, blanco, rojo y más colores por ¢60.000. El paso siguiente es "sentar el carro", es decir, colocarle resortes ajustables en la suspensión para que se vea más alto o más bajo, -aunque lo que se busca es que el auto se vea asentado- a un costo de ¢80.000 por el kit de resortes. Los espejos también pueden ser cambiados por ¢25.000.

    El interior es otra historia. El paso uno es cambiar los asientos por butacas de carreras a ¢100.000 cada una. El dos es poner un volante deportivo por ¢40.000; el tres, instalar los relojes de panal que miden temperatura de agua, presión de aceite, voltios, revoluciones, mezcla de gasolina y aire, entre otros datos. El panal en fibra de vidrio cuesta ¢15.000 y cada uno de los relojes, también ¢15.000. Viene el tablero luminoso o dash por ¢30.000; luego la decoración de la palanca de cambios, pedales y freno de mano en aluminio por unos ¢25.000 o más si es en fibra de carbono.

    Después hay que ocuparse del audio, pero eso es un capítulo aparte. Se requiere creatividad y afición por el sonido fiel, pero ante todo, dinero. Hay que "hacer" espacio para todos los componentes de audio: parlantes, cajas, amplificadores, baterías extras, twiters (parlantes pequeños de sonido agudo). Un radio puede costar entre ¢100.000 y ¢1 millón, y un sistema de audio completo puede no tener límites en creatividad de instalación y precio.

    En el motor se empieza con una barra estabilizadora, sigue el filtro de aire más grande y el cambio del sistema de la mufla que incluye un header, un tubo catalizador y un silenciador, todo por componentes de mayor flujo. Inversión en el motor: alrededor de ¢165.000.

    El Honda Accord 94 tiene inclusive accesorios extremos: puertas tipo "Lambo", en referencia al auto deportivo Lamborghini, que se abren verticalmente hacia arriba; una consola de juego de video Playstation y una computadora V-AFC de ¢300.000 que controla desde el interior la mezcla de gasolina y aire. Que los interesados hagan la cuenta.

    Accesorando al tuning

    Es imposible no relacionar un "tunero" o un carro "tuneado" con expresiones tan palpables como los autos vestidos de colores. La música es una de esas proyecciones pero, a diferencia de los aficionados estadounidenses que conjugan el mismo bit del hip-hop, en criterio de Sergio y Roberto, los ticos no se enfrascan en un solo género. El espectro va del techno al reguetón, pero queda claro que nadie pasea en su auto mientras escucha a Piazzola.

    Aparte de buscar la autosatisfacción, los "tuneros" también dicen provocar seducción. Roberto asegura: "Para nadie es un secreto que mientras más bonito sea su carro, más mujeres jala". No hay duda de que asimilan la relación belleza-decoración: el calendario 2005 que preparan y la revista de ticoracer que alista la tercera edición, repletan sus páginas de voluptuosas curvas en bikini entre metales cromados y parlantes de otra dimensión.

    La velocidad no es una condición. Hay quienes se interesan solo por lo visual pero también los que modifican los motores para lograr un mejor rendimiento del auto.

    Cabina "galáctica" del Volkswagen 1965 con medidor de revoluciones gigante (al centro del tablero), pantalla de DVD en la gaveta y volante deportivo.
    Decoración bitonal externa del Toyota Corolla, un modelo tradicionalmente poco "tuneado".

    Lo más evidente es el planteamiento de una estética diferente a la que el ojo común acostumbra a mirar en los carros de fábrica, una estética vista con desdén por muchos y defendida con simpleza por los modificadores. "La mayoría de aficionados son hombres jóvenes con trabajo fijo y un ingreso regular. Las personas con más dinero no hacen esto porque de una vez pueden comprarse un Porsche, pero definitivamente es más la gente a la que le gusta que a la que no", sentencia Roberto.

    Los aficionados viven enamorados de sus carros, son adictos empedernidos que en algunos casos han dejado sus profesiones y se han dedicado por completo a los autos. Pero también son honestos al reconocer que viven en un mundo de show, que algunos de los componentes como las pantallas de DVD en las cajuelas y los spoilers que no permiten a los autos bajar por una rampa son solo elementos de presunción. "Muchas veces la gente siente que la proyección de su carro es la proyección de usted", continúa un emocionado Roberto, " la única satisfacción que se siente al gastar tanto en un carro, es que la gente le diga, qué lindos aros, qué bien suena el equipo de sonido", y termina: "No hay nada más bonito que le alaben el carro de uno".

    Pero si se trata de pedirle un resumen definitorio, agarrando aire dice: "¿Cuál es la felicidad de alguien que anda el carro bien tuneadito? Ir dando vueltitas con una muchacha a la par".

    El 'tuning' y la ley

    Los controles de Riteve no permiten las lámparas de neón bajo el auto, los "llorones" con luces (dispensadores de agua para el parabrisas) porque pueden distraer a otros conductores y los alerones de aluminio por considerarlos punzocortantes. Los polarizados, las calcomanías en los vidrios y las llantas que se salgan del marco de la carrocería también están fuera de la ley.

    En cuanto al motor, la policía de tránsito prohíbe la instalación de turbos en autos que, de fábrica, no traigan ese accesorio, así como la de tanques de óxido nitroso que la dan más potencia a los bólidos.

    Roberto se queja de que, inclusive, agentes de tránsito sancionan a autos que cambian los filtros de aire o los cables de bujías por considerarlos "alteraciones mayores", pero sostiene que ni eso detendrá la cada vez más acelerada y colorida afición por convertirse en los más rápidos y furiosos.


    Poder sonoro

    Foto: David Vargas / La Nación.

    Volkswagen escarabajo 1965, 1800cc. (modificado).

    Su fuerte: El audio.

    Propietario: David Alpízar González, 24 años, casado, un hijo en camino, dueño de un negocio de accesorios para autos. Oriundo de Alajuela centro.

    Sistema de audio: Radio Pioneer 9.150 pantalla a color; 2 subwoofer de 15 pulgadas y 2.250 vatios rms (potencia real de salida) cada uno. En total, 4.500 vatios de salida para bajos; 2 componentes: cada componente incluye un parlante para frecuencia media, un twiter (sonido agudo) y un crossover (separa y mezcla adecuadamente frecuencias medias y agudas); 2 parlantes taxiales 6x9: frecuencia media con twiter;2 juegos de twiters; 2 plantas (amplificadores) para los bajos; 2 capacitores (baterías que alimentan las plantas cuando los bajos empiezan a consumir mucha energía); 2 baterías de gel de 1.700 amperios cada una; sistema de DVD: 1 pantalla de 7 pulgadas de alta resolución (en la guantera) y 1 de 5,6 pulgadas (en la caja delantera), las dos de marca BOSS.

    Detalle: Cerca de 12.000 vatios de salida de audio en rms y ¢3,7 millones invertidos.

    Para David, su carro es la carta de presentación de su negocio. Es un pasatiempo con el que, más que trofeos, desea recibir reconocimiento público y felicitaciones. Se casó hace poco. Cuando soltero, destinaba el 80 por ciento de su salario a arreglar su carro. Eso sigue siendo una prioridad aunque ahora debe balancear con los gastos del hogar.


    'Pique' duro

    Foto: David Vargas / La Nación.

    Nissan Sentra 1994

    Su fuerte: El motor y la velocidad.

    Propietario: Sergio Zamora Alvarado, 35 años, soltero, dueño de un negocio de accesorios para autos. Oriundo de Grecia.

    Motor: SER 2000cc. (original), SER DET turbo 2000cc. (actual), es el motor de un Nissan GtiR 4 cilindros.

    Accesorios: Radio DVD, último modelo de Pioneer, alarma que enciende el carro, sube y baja los vidrios, cierra y abre el quemacocos.

    Detalle: El auto cuesta originalmente ¢2,5 millones, pero hoy cuesta alrededor de ¢10 millones. El nuevo motor cuesta ¢2,5 millones; el radio, ¢1 millón, y el sistema completo de audio, ¢1,5 millones.

    Logros: Campeón en las competencias de cuarto de milla (420 m.) en los años 1999, 2000, 2001 y 2003.

    Sergio quiere ganar todas las competencias posibles, de hecho, es uno de los más fieros corredores en la pista de La Guácima, tal vez el más rápido, especialmente si compite con su otro Nissan blanco que es exclusivo para carreras. No está casado y por eso nada le impide invertir sus ingresos en sus bólidos. Aspira a ser el mejor representante del tuning en Nissan, y a pesar de que también se interesa por la decoración y el audio, si tiene que escoger no lo piensa dos veces: su pasión es la velocidad.


    Más estética

    Foto: David Vargas / La Nación.

    Toyota Corolla 1992

    Su fuerte: La decoración.

    Propietario: Alexander Segura, 36 años, casado, dos hijas, dueño de un negocio de accesorios para autos. Oriundo de Alajuela centro.

    Estética: El auto es una completa combinación de negro y blanco en su interior y exterior. Los asientos de butaca y el tapizado de puertas y techo combinan gamuza negra con cuerina blanca. Tiene estribos ("alas" laterales al pie de las puertas), spoiler ("mascarilla" frontal), y bumper trasero ("mascarilla" trasera) blancos, tapa del motor negra con modificación en fibra de vidrio para entrada de aire al motor. Coleta de aluminio en blanco y negro. El sistema de audio tiene dos parlantes de bajos de 500 vatios en doble bobina cada uno (la doble bobina duplica la potencia del parlante) empotrados en cajas negras y las plantas (amplificadores), de 400 vatios para medios y 800 vatios para bajos se incrustan en cajas plateadas, todo acaparando el espacio de la cajuela. El paral es hecho en fibra de vidrio blanca y contiene un tacómetro, un voltímetro, un indicador de la presión de aceite y otro de la temperatura del agua.

    Detalle: Originalmente, este auto cuesta ¢1,9 millones y ahora tiene ¢3 millones en extras.

    Alexander no le apunta a la velocidad; lo suyo es la estética y la exhibición. Hace dos meses cambió toda la tapicería. Gran parte de sus ingresos los destina a su vehículo pero en su hogar no tiene problemas porque sus hijas también son aficionadas a la modificación y su esposa prefiere que él tenga eso como hobbie y no "otras cosas por ahí".


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