
Una arraigada tradición tica consiste en soplarle al Presidente de turno, al aproximarse la mitad de su período, cambios en el gabinete de gobierno. Su renovación es tanto más urgente cuanto que Costa Rica ha abierto las ventanas de par en par a la globalización. Esta propuesta refleja acertadamente los tiempos que corren: Luciano Pavarotti para el ministerio de Turismo. Jeannette Jackson, la del destape de senos, al ministerio de Condición de la Mujer. Su angelical hermanito Michael para el ministerio de Protección de la Niñez. Enrique Bolaños debe asumir nuestra Seguridad, con recargo de Relaciones Exteriores, para reflejar nuestra creciente dependencia de Nicaragua. Y se confía a Fidel Castro, como ministro sin cartera, el espinoso asunto de los inmigrantes, así como el tema de la senilidad en el poder.
Para el golpista Hugo Chávez se abre Cultura, con recargo del ministerio de Educación. Se nomina además a Sadam Husein en Obras Públicas, con especialidad en palacios, estatuas y centros comerciales.
George Bush, como es tan capaz, podría asumir el ministerio de Desinformación y el de Salud (con misión específica de encontrar la viruela loca), y el de Vivienda (su experiencia en reconstrucción de países bombardeados es invaluable).
Insto a los lectores a formular otros cambios aunque, como es costumbre, el presidente del turno no haga caso.