
Leonor Vargas González. (Foto: Mauricio Meléndez/La Nación). |
¿Dónde está el secreto de la longevidad? ¿En la dieta y costumbres, en los genes que heredó de sus antepasados, o en el cantón de Atenas, provincia de Alajuela?
De acuerdo con los expertos, la longevidad se debe a diversos factores. Los principales, según el genetista Bernal Morera Brenes, son los genéticos (puede haber varios genes relacionados), los ambientales (una dieta balanceada baja en grasas animales) y culturales (un trabajo físico constante aunque no entendido al estilo occidental moderno y que el individuo, pese a su edad avanzada, participe en la toma de decisiones o en la enseñanza a otros miembros de la familia).
Algunos, sin embargo, aseguran que la respuesta se encuentra en el excelente clima que afirman tiene el cantón de Atenas, adonde fue enviado en agosto de 1901 el obispo Bernardo Augusto Thiel "para encontrar alivio de la penosa enfermedad que le acometió a consecuencia de sus múltiples fatigosos trabajos", según reza una circular publicada en El Mensajero del Clero ese mismo año. Esa es la referencia más antigua sobre la bondad climatológica de Atenas.
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¡Creced y multiplicaos! Los seis ancianos que entrevistamos han dejado un total de 749 descendientes (47 hijos, 219 nietos, 296 bisnietos y 87 tataranietos). |
Sea cual sea la razón, en ese lugar debe de haber algo genes, clima o ambos que ha permitido alcanzar los 100 años de edad a siete personas nacidas en ese cantón, actualmente vivas.
Se trata, en orden de nacimiento, de doña Leonor Vargas González (30/3/1902), vecina de Itiquís de Alajuela; doña Graciela Molina Ramírez (21/8/1902), vecina de Fátima de Atenas; don Gabriel Vargas Arroyo (21/4/1903), vecino de Morazán de Atenas; don Libio Cervantes Vargas (28/4/1903), vecino de Tilarán, Guanacaste; doña Nina González Rojas (11/7/1903), vecina de Miramar de Puntarenas y quien no fue posible entrevistar; don Reinaldo Arguedas Matamoros (11/9/1903), vecino de Atenas centro, y doña Rafaela Arguedas Sánchez (7/10/1903), también vecina de Atenas centro.
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Además: |
Cada uno de ellos tiene su versión sobre el secreto de la longevidad®. Por ejemplo, doña Graciela aseguró que "la receta fue el trabajo". El suyo incluyó lavar ajeno, planchar (incluidas las engomadas con gomaperla), "guisar", cuidar chiquitos y ayudar al marido con el trabajo de campo. Además, infinidad de veces hizo de partera del pueblo.
También para doña Rafaela, "trabajar duro" fue lo que le permitió llegar a esta edad. Ella brindaba el servicio que hoy conocemos como catering y la fama de su buena cuchara todavía persiste. "Yo hacía comida a quien me la encargara: picadillos, arroz con pollo, pan casero, rosquetes, lomo relleno y tortillas con chicharrón".
Al abordar a don Gabriel para preguntarle cuál era la fórmula de su larga edad, respondió: "Dios es el que lo hace, no hay secreto. La Biblia dice: ëHonra a tus padres y tendrás larga vidaí". Su esposa, doña Libia Rojas, hizo énfasis en que don Gabriel siempre llevó una vida muy sana y ordenada, la que incluyó, por supuesto, el trabajo agrícola. Desde los 12 años sembraba maíz, café, maní, frijoles, arroz y caña.
Al plantear la misma pregunta a don Reinaldo, contestó categóricamente: "Dios. No seguí ninguna receta; Tatica Dios me tiene aquí". No obstante, su hija María Aurelia contó que a hijos y nietos don Reinaldo suele decirles en broma que uno de los secretos es el guaro... También él trabajó toda su vida, desde que era un chiquillo de 10 y se dedicaba a "bueyar", trayendo madera del monte, piedra del río y hasta gente (la carreta era, entre otras cosas, el taxi rural de aquella lejana época).
Igualmente, don Libio comentó que el trabajo ha sido la principal característica de su vida. Primero se desempeñó en "oficios ordinarios de campo y luego en panadería, quizá por eso piensa él llegó a esta edad. Sin embargo, dicen sus hijos que don Libio siempre recomienda el guaro "como el néctar de la vida" y el ron colorado como "la leche de los viejos"...
Finalmente, doña Leonor asevera que Dios la tiene aquí, y por eso se resigna, pero no le desea a nadie llegar a los 100 años pues a esa edad "uno no tiene valor ni de estar parado pues el cuerpo no lo sostiene". Como sucedió a los demás, su vida fue de trabajo: "coger maíz y café, aporrear frijoles, tanatear maíz desde una peña para que lo treparan a una carreta y hacer tamales y pan para vender".
La genética parece ser un factor determinante en materia de longevidad.
En un análisis somero, se pudo determinar que don Reinaldo Arguedas fue primo hermano de doña Brígida Sánchez Arguedas, madre de doña Rafaela Arguedas Sánchez. Asimismo, doña Nina González Rojas, don Reinaldo y doña Rafaela son parientes cercanos por González (doña Juana González Salazar, abuela de Reinaldo y bisabuela de Rafaela, fue hermana carnal de don Joaquín González Salazar, abuelo de Nina).
Por otra parte, doña Dionisia Vargas Ugalde, abuela materna de don Libio Cervantes Vargas, era hermana carnal de doña María Manuela Vargas Ugalde, abuela materna de don Reinaldo Arguedas Matamoros.
Doña María Rojas Rojas, madre de doña Nina, y Fulgencio Gencho Rojas Rojas, padre de doña Libia Rojas Sánchez (esposa de don Gabriel), eran hermanos carnales.
Además, como nota curiosa, doña Libia fue hija de Mariquita Sánchez Ramírez, quien fue hermana de Heliodora y Emilia Sánchez Ramírez, las tres hijas de Francisca Ramírez López (estas últimas tres cumplieron un siglo).
Destaca también el parentesco que hubo entre Lila Rodríguez Rojas (1895-1995) y Nelly Jenkins Rojas (1900-2002), quienes fueron primas hermanas. Además, varias hermanas de doña Nelly superaron los 95 años y doña Lila fue cuñada de las Ramírez Sandoval, quienes también murieron de más de 95 años.
Es posible que con un estudio más profundo se puedan hallar otros parentescos entre todas estas personas centenarias, la mayoría nativas de Atenas.
Las anécdotas que 700 años de vida han generado podrían llenar cientos de páginas, pero aquí solo contaremos dos de las que estos ancianos relatan a sus centenares de descendientes.
Doña Leonor Vargas cuenta que una vez, uno de sus hijos, de 5 años entonces, le preguntó que de dónde lo habían sacado a él; ella le respondió: "De esa poza que está ahí" (señalando La Vainilla); tras escuchar la respuesta, dos de sus hijos se fueron a la poza a ver si veían a los niños que salían de allí, y al asomarse vieron su propio reflejo. Entonces, sorprendidos, exclamaban: "¡Mirálos donde están y se mueven!". Pasaron en el sitio varias horas hasta que don Juan Rafael, el extrañado padre, tuvo que ir a buscarlos.
Don Reinaldo Arguedas cuenta que, siendo él adolescente, una noche lo dejaron de guarda en un bailongo. Como no tenía derecho a bailar y estaba cansado, decidió poner "picapica" en la puerta. Al rato, la gente comenzó a brincar, pero no precisamente por la música. Cuando se dieron cuenta de lo que había pasado, persiguieron a don Reinaldo para apalearlo... Por suerte, escapó a tiempo.
No es frecuente que el ser humano sobrepase el siglo de vida; sin embargo, la mejora en los servicios de salud y contar con una familia que cuide al anciano con cariño y lo haga sentir útil, aumenta las posibilidades de una vida prolongada.
A continuación, una lista no exhaustiva de personas que superaron los 100 años, la mayoría nacidas o muertas en Atenas.
Heliodora Sánchez Ramírez, nacida el 30 de junio de 1880. Murió de 103 años.
Manuel Zumbado González, nacido el 13 de oct. de 1890. Murió de 103 años.
Silvia Prendas, nacida el 11 de noviembre de 1898. Murió de 103 años.
Eladio Mora Men, nacido el 22de marzo de 1884. Murió de 103 años.
Nelly Jenkins Rojas, nacida el 20 de abril de 1900. Murió de 101 años.
Juana Solano Sánchez, nacida el 15 de marzo de 1892. Murió de 101 años.
Emilia Sánchez Ramírez, nacida el 14 de noviembre de 1885. Murió de 101 años.
Fermina Monge Monge, nacida el 11 de octubre de 1893. Murió de 101 años.
Isabel Jiménez Ramírez, nacida el 8 de enero de 1894. Murió de 101 años.
Santiago Ovares Arias, nacida el 7 de marzo de 1897. Murió de 101 años.
Jesús González Espinoza, nacido el 4 de febrero de 1900. Murió de 101 años.
Lila [Lidia] Rodríguez Rojas, nacida el 18 de agosto de 1895. Murió de 100 años.
Fila [Silverio] Villegas Miranda, nacido el 10 de diciembre de 1890. Murió de 100 años.
Nota: Todos fallecieron en Atenas, excepto Lila Rodríguez (en Montes de Oca).
FUENTE: Base de datos de Ramón Villegas y Catalina Fernández, del Registro Civil.
Colaboraron Emérita Arce, Álvaro Rojas, Alicia Palma, Henry Rojas y Ana Isabel Herrera.