"Soy mitad peón de finca, mitad intelectual"

Rónald Moya
rmoya@nacion.com


Ottón Solís, el retador frontal: Para sus detractores es intransigente y soberbio. Sus colaboradores, por el contrario, lo definen como un gran conciliador.

Matriculado en el kínder de General Viejo, en Pérez Zeledón, Rafael Ottón Solís Fallas se aburría porque no le enseñaban a leer ni a escribir. Por eso, sin permiso de nadie, se pasaba al aula de primer grado.

Además:

  • Finanzas
  • Expediente médico
  • Familia
  • Trayectoria
  • Galería de fotos
  • Para evitar que el chiquillo siguiera metiéndose como oyente en el otro grupo, el director de la escuela, Guido Barrientos, le explicó que ahí no había campo.

    Ottón pareció entenderlo, hasta que observó, al día siguiente, que aun estando él sentado en el primer grado, sobraban dos pupitres. No lo pensó dos veces para salir corriendo hacia la dirección y espetarle un "no sea tan mentiroso" a don Guido.

    Casi 40 años después, el 7 de enero pasado, Solís le dijo la misma frase a uno de sus contrincantes en un debate de televisión, luego de haberse pasado de aula política meses atrás e iniciar un movimiento hoy convertido en una piedra en el zapato para los dos partidos tradicionales.

    El episodio de General Viejo culminó con la decisión del director de formar otro primer grado. Y reflejó los primeros rasgos de rebeldía de un niño que, según relata hoy su maestra Adela Mora, de 72 años, "era como todos los demás". Sentada en una silla de ruedas, en Los Lagos de Heredia, doña Adela agrega: "Caminaba descalzo, montaba a caballo y tiraba piedras".

    Las largas jornadas a lomo de bestia quedaron atrás solo parcialmente, pues el candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC) se presenta con frecuencia ante los ciudadanos a caballo y con sombrero de pita, y asegura que se equivocan quienes ven en él a un intelectual.

    "Soy mitad peón de finca, mitad intelectual. Trabajar en una finca es algo que me encanta. Si usted a mí me elogia por un libro que me leí y le expliqué bien y luego le cuento que pegué tres sogazos buenos y usted no me admira por eso, yo me voy a sentir ofuscado", afirma.

    El cuarto de nueve

    Ottón Solís es el cuarto de nueve hermanos, hijos de Norberto Solís Elizondo y Consuelo Fallas Ceciliano, quienes emigraron de Santa María de Dota a San Isidro de El General al terminar la Guerra Civil del 48, en la que don Norberto peleó al lado de las fuerzas de José Figueres Ferrer.

    En extenuantes jornadas, su padre cultivaba maní, frijoles, café, caña, tabaco y maíz en Santa Elena, 16 kilómetros al este de San Isidro, una región de tupidas montañas, grandes llanuras, potreros y cafetales a donde solo se podía llegar a caballo o en carreta, por un camino empinado, polvoriento y lleno de piedras.

    "Eran tiempos difíciles –recuerda don Norberto–, el café llegó a valer ¢30 el quintal y lo peor es que no se vendía".

    Allí nacieron los primeros cuatro hijos de don Beto y doña Consuelo: Virginia, la matemática; Emilia, la bióloga y ecologista; Humberto, el médico, y Ottón, el economista, que vino al mundo el 31 de mayo de 1954.


    "Lo de Alex es un dolor profundo, pero ante todo debo respeto a sus ideas"

    Un rancho de paja sostenido con horcones y de piso de tierra fue la primera casa de la familia Solís; ahí se alumbraban con candelas y canfineras, y ahí mismo se gestaban nacimientos igualmente dificultosos.

    Soportando los dolores del parto, los desafíos de la noche y un camino solitario, doña Consuelo y su esposo llegaron al hospital de San Isidro alrededor de las 10 de la noche de ese día, y amarraron las bestias a un árbol.

    "Sentía que Ottoncito estaba a punto de asomarse", recuerda doña Consuelo. A las 11:30 p. m., con un peso de 8 libras y 52 centímetros de estatura, nació el ahora candidato, quien asegura que de llegar a la presidencia, buscará el consenso con una visión más empresarial y ética en la función pública y sin grandes transformaciones ideológicas.

    A las tres semanas, la familia aprovechó la primera misa que se realizó en General Viejo, el pueblo más cercano a Santa Elena, para bautizarlo.

    Y en el "yo te bautizoÖ" emergió el nombre de Rafael Ottón, como voluntad expresa de los Solís Fallas en honor al primer arzobispo de Costa Rica, Rafael Ottón Castro.

    El gran giro

    Si de primeros se trata, el primer golpe público de su campaña ocurrió, sin que él lo diera, el pasado 9 de diciembre, con los resultados de una encuesta de la firma Unimer, publicada en La Nación: Solís, hasta entonces un aspirante minoritario con escasas posibilidades de triunfo, se ubicaba en un empate técnico, en el segundo lugar, con su excompañero liberacionista Rolando Araya Monge.

    Había pasado mucha agua bajo el puente desde que "Ottoncito" –como aún le dice su madre– iba a traer las vacas, las ordeñaba a veces y, camino a la escuela, escondía los zapatos bajo una piedra.

    Graduado en el colegio Unesco, en San Isidro de El General, Solís obtuvo en 1975 una licenciatura en economía en la Universidad de Costa Rica (UCR) y, dos años más tarde, el gobierno británico le concedió una beca para hacer un posgrado en la Universidad de Manchester, en Inglaterra.

    "La había pulseado mucho para que me la dieran hasta que la pegué", rememora.

    Y agrega: "De Inglaterra me gustaba que es un país nacionalista, la primera democracia moderna, con Carta Magna en el siglo XIII. Un sistema económico muy equitativo y consciente de la movilidad social, con una empresa privada operando con frenos por parte de la intervención del Estado..."

    Lejano quedaba también el recuerdo de sus inicios universitarios en Costa Rica, cuando quizás aún, influenciado por las ideas de su padre ("que la vida nos la ganaríamos trabajando en la finca de la familia"), Solís llegó a creer que eso del estudio realmente no era para ellos. Una duda que se acrecentó cuando en el primer examen de filosofía se sacó un 3,20 sobre 10.

    Sin embargo, la economía lo atrapó y a la vez lo liberó porque, según dice, la encontró fácil. En 1980 concluyó la maestría en economía monetaria y regresó a Costa Rica a trabajar como funcionario del Ministerio de Planificación, en el gobierno de Rodrigo Carazo, una cartera que dirigiría a partir de 1986, durante la primera mitad de la administración de Óscar Arias.

    En 1982, volvió a Inglaterra a seguir con el doctorado, pero se dedicó a dar clases y a hacer sus primeras publicaciones y no culminó la meta. Durante esa estadía –el 8 de agosto de 1984– y fruto de su relación con la funcionaria universitaria Kathleen Forshaw, nació también su hija mayor, Jane, quien lo convirtió en abuelo el pasado 24 de noviembre.

    David, el nieto, fortaleció los lazos de lo que consideran una buena relación. Jane asegura que se lleva muy bien con su padre, que se hablan por teléfono con frecuencia (la última vez fue hace dos semanas) y que él la visita casi siempre que pasa por Inglaterra. "Me gustaría conocer Costa Rica, tal vez cuando mi hijo esté más grande, o si él resulta electo Presidente", expresó telefónicamente, con entusiasmo británico, desde su casa en Wigan, un poblado cerca de Manchester.

    De regreso en el país, los primeros escarceos políticos en la vida de Solís no tardarían en aparecer. Atrás quedaba la vida en Inglaterra, "llena e intensa, donde leía desaforadamente historia, sobre todo del Medio Oriente; iba al teatro a disfrutar de la ópera y la música clásica. En la casa de mis papás nunca había escuchado una pieza, pero allá aprendí a valorarla".

    "De esa época, el hoy jefe del departamento de Economía de la Universidad de Gales, en Swansea, David Blackabi –también consultado por teléfono–, recuerda a su excompañero Ottón como un tipo apasionado, sincero, muy interesado en la economía costarricense y excelente estudiante.

    La arena política

    Solís había sido llamado por el entonces presidente electo, Óscar Arias, y se convertía a los 31 años de edad en el ministro de Planificación de su gobierno.

    Cuatro años antes, reclamos de deslealtad lo habían salpicado, cuando el mismo Arias lo recomendó como viceministro de Planificación al también presidente electo, Luis Alberto Monge.

    Este aceptó la sugerencia, pero cambió de opinión cuando la dirigencia liberacionista de Pérez Zeledón protestó con el argumento de que don Beto (su padre) se había apartado del partido y figuraba del lado del caracismo.

    Con Arias, surgieron problemas año y medio después, por las reformas a la Ley Orgánica del Banco Central impulsada por el entonces mandatario.

    La reforma aseguraba una mayor autonomía al ente emisor mediante una modificación a la integración de su junta directiva, que eliminaba a los ministros de Economía, Industria y Comercio, y Planificación.

    "Cuando se tramitaba la ley en el Congreso –explica Arias– tuve informes de los diputados de mi partido, Rosemary Karpinsky y Alberto Fait, de que Solís procuraba convencer a los congresistas para que no se aprobara la modificación de la junta directiva del Central. A mí me hirió que, a espaldas mías, Ottón actuara de esa manera y por eso lo llamé a mi despacho para pedirle la renuncia".

    Según el candidato del PAC, su salida se debió a roces con el equipo económico del gobierno originados por el proyecto de ley de reformas financieras. "No podía estar de acuerdo con iniciativas que significaban acelerar la privatización de la banca nacionalizada", arguye.

    Cuando se produjo su renuncia, Solís probablemente ya había dejado atrás otro sueño: que cuando fuera adulto tendría diez hijos y sería el dueño de una finca de 200 hectáreas, con 200 cabezas de ganado y los mejores caballos, situada en una pradera a la orilla de un río.

    Su padre les había inculcado la idea de que ellos eran de "línea campesina" y que "¿pa'qué diablos estudiar?", una idea que se acabó cuando el progenitor viajó a la feria de Nueva York por primera vez, en 1971, y vio que el mundo no era tan pequeño como él se lo figuraba.

    Al regresar, don Beto reunió a la familia alrededor de la gran mesa de la cocina y dictó lo que sería como una sentencia: "Aquí hasta el perro y el gato van a estudiar", les dijo durante el desayuno.

    Solís va apenas por la cuarta hija, las tres últimas –Victoria, de 4 años; Elena, de 2, e Isabel, de cinco semanas de nacida– de su matrimonio con la abogada especialista en derecho agrario y ambiental, Shirley Sánchez Mora, a quien conoció en un salón de baile de Pérez Zeledón y con quien se casó en San Isidro de El General el 17 de diciembre de 1994. Shirley, de 33 años, es hija de Rubén Sánchez, un próspero empresario de la zona.

    En sus 40 años de soltería ("en esto de las novias fui un poco desordenado", en las propias palabras de Solís), su madre revela que una de las relaciones más duraderas fue con Karen Cristiana Figueres, hermana del expresidente José María Figueres.

    Solís también imaginaba – según afirma– poder hacer el mejor uso de los valores y convicciones con que a su juicio lo moldeó su padre, de quien heredó además el color blanco de piel, la nariz y su mediana estatura.

    "Hay gente que cree que yo soy cumplido con mis horarios por el tiempo que estuve en Inglaterra, pero eso no es cierto. Eso me lo enseñó papá", admite sin rodeos.

    Allegados suyos sugieren que aunque es economista, gran parte de su imagen y de su retórica provienen de su afinidad con el campo. El reloj le llama la atención todo el tiempo, pero su hablar pausado se contrapone al ritmo de su trabajo. "Ottón saca tiempo para todo, hasta para bañar a las güilas" dice su esposa.

    También se le atribuye ser firme en sus decisiones, de mano dura pero a la vez suave en su trato con los demás.

    ¿Negociador o intransigente?

    De su paso por la función pública, sin embargo, surgen otras apreciaciones. Como Ministro de Planificación impulsó la creación de consejos de desarrollo regional y trasladó a estos la toma de decisiones sobre aspectos de su competencia, en un decreto que firmó con el entonces presidente Óscar Arias.

    Pero, entre sus adversarios políticos, se maneja la tesis de que cuando estuvo al mando del Ministerio de Planificación no tuvo capacidad para trabajar con el equipo económico, ni con el presidente del Banco Central, Eduardo Lizano. Además, se señala que Solís no logró que se aprobara ningún proyecto de su cosecha cuando fue diputado, entre 1994 y 1998.

    Entre sus propuestas en el Congreso se hallaba una iniciativa para reducir la deuda interna hasta en un tercio sin privatizar los activos del Estado, mediante el traspaso del INS a la CCSS, del Banco de Costa Rica al Banco Nacional, y de la Fábrica Nacional de Licores al INA, como pago parcial de las deudas del gobierno con esas instituciones.

    También presentó un proyecto de Ley de fortalecimiento y transformación del ICE, que contemplaba la eliminación de una serie de trabas legales, la despolitización de la junta directiva y la autorización para que esa entidad se financiara con la venta de plantas de generación.

    El exprecandidato presidencial y exdiputado liberacionista Antonio Álvarez Desanti, es uno de sus más férreos críticos y lo califica de "intransigente, soberbio e incapaz de la negociación y el consenso".

    Su coterráneo, secretario general del Partido Unidad Social Cristiana y actualmente legislador, Jorge Eduardo Sánchez, lo acusa de poses demagógicas. "Habla de encuentros ciudadanos y en Pérez Zeledón se le critica la falta de diálogo con el pueblo", afirma.

    Desde Colombia le llega una voz de apoyo: John Biehl, el exasesor chileno de Óscar Arias dice que "Solís no es inflexible, sino un negociador, pero sin componendas; su sinceridad le genera ataques". Biehl es hoy el principal consejero político del candidato, a quien conoce desde hace 20 años y quien es a la vez el padrino del hijo mayor del chileno.

    "Hasta he llegado a creer que detrás de esa fachada de hombre firme hay un hombre con alma de niño", dice Biehl desde su oficina en Bogotá, donde trabaja actualmente.

    El exjuez Ewald Acuña también sale en defensa de Solís. Lo conoció hace cinco años cuando investigaba el descalabro del Banco Anglo y el candidato era integrante de la comisión legislativa encargada de indagar el mismo asunto.

    Para Acuña, actual miembro relevante del PAC, Solís es un hombre conciliador, buscador del diálogo, pero reactivo cuando lo atacan sin base.

    "Por eso denunció ante los tribunales a cinco personas que hicieron publicaciones en relación con la compra de unas tierras en Sierpe de Osa, y contra una persona ignorada que divulgó un mensaje mediante 6.440 correos electrónicos, en diciembre", argumenta.

    El caso de Sierpe lo hizo público el diputado del Partido Fuerza Democrática, José Manuel Núñez, quien denunció que Solís y sus hermanos adquirieron en 1980 una parcela de 263 hectáreas, en Sierpe de Osa, haciéndose pasar ante el Instituto de Tierras y Colonización (ITCO) –hoy IDA– por campesinos pobres. Solís se ha defendido diciendo que esas tierras no eran del ITCO, ni estaban destinadas a agricultores pobres y que su familia se las compró al agricultor Ismael Carvajal Beita, quien tenía un derecho de posesión sobre los terrenos.

    En las filas del liberacionismo le han criticado a Solís que no paga impuestos al Estado, pero el candidato aduce que no lo hace porque sus ingresos –desde que está en campaña electoral– son bajos y no llegan a los montos imponibles, por lo que están exentos.

    Sus partidarios destacan que el discurso de Solís es directo. Ha sido capaz de regañar a la gente y de decir claramente que no sabe, cuando se le ha hecho alguna consulta cuya respuesta desconoce.

    En setiembre pasado regañó a un grupo de pensionados que deseaban reunirse con él para hacerle varias consultas, porque pretendían realizar el encuentro en un local del Ministerio de Obras Públicas y Transportes. Les recriminó que pedir ese local prestado era un acto de corrupción, porque ellos no trabajaban para el MOPT.

    "Es igual que cuando el ministro se lleva el carro para su casa para hacer vueltas personales...", razonó.

    Acostumbra decir no sé cuando desconoce la respuesta, algo que pone en apuros a sus cercanos colaboradores, como Humberto Arce, secretario general del partido y candidato a diputado por el PAC en Alajuela. "Uno no sabe dónde meterse cuando Ottón contesta así, pero después la gente reacciona bien, porque se da cuenta de que no los está cuenteando".

    "Lo de Alex me duele"

    Inmiscuirse en la política implicó para él dejar sus labores de consultor internacional a las que se había venido dedicando.

    Pero lo más importante era que se metiera "de cabeza" en la campaña el candidato, quien vive en una casa situada en el barrio Roosevelt, en San Pedro de Montes de Oca, que construyó hace siete años con ¢13 millones que, según dice, ahorró durante varios años.

    Inmiscuirse en la política implicó para él dejar sus labores de consultor internacional a las que se había venido dedicando. Desde entonces, afirma que su subsistencia y la de su familia dependen de ayudas de parientes cercanos hasta por ¢800.000 por mes y de un salario de ¢60.000 mensuales que devenga por administrar una de las empresas de la familia.

    La mayor parte de la familia Solís Fallas, por el contrario, continúa viviendo en San Isidro de El General –200 metros al sur del estadio de esa ciudad–, en unos terrenos que don Norberto compró hace 32 años, el 22 de julio de 1969. "Lo recuerdo muy bien porque fue el mismo día que los hombres llegaron a la Luna", precisa.

    En esa casa se criaron el resto de los hijos: Mayela, contadora y administradora; Alex, abogado; Marvin, odontólogo; Norberto, administrador de empresas, y Geovanni, agrónomo que también ha incursionado en la economía.

    En setiembre del 2000 la familia recibió la sorpresiva noticia de que Ottón estaba pensando postular su nombre a la presidencia de la República, un anuncio que generó de inmediato propuestas de ayuda, hasta que Solís dio otra gran sorpresa: que lo haría fuera del Partido Liberación Nacional.

    Especialmente doña Consuelo lo sentenció: "Si es así, no esperés nada de nosotros; ¿cómo te vas a salir de Liberación...?" Pero él ya estaba decidido.

    "Un día que tomamos café en la mesa de su casa –recuerda doña Consuelo– nos dijo que él no quería ser uno más dentro de Liberación y que no podía seguir soportando que cualquier 'pegabanderas' se convirtiera en maestro y que los diputados viajaron tanto y que ya no soportaba tanta corrupción en ese partido...

    "Después, cuando arrancó con el PAC, todos nosotros, con excepción de Alex (quien sigue en Liberación), comenzamos a ver claro y lo apoyamos con dinero y con trabajo..."

    "Lo de Alex (diputado durante el gobierno de Óscar Arias y experto en derecho constitucional) me duele; es un trago amargo", reconoce Ottón.

    En una conversación telefónica desde su oficina en San Isidro de El General, el exdiputado aceptó referirse al tema, pese a que había decidido no dar declaraciones desde que su hermano se separó del PLN. "Soy hijo de un excombatiente de la Guerra Civil del 48 que fue a la guerra a pelear por la libertad y nadie más que mi padre me ha enseñado a ser libre y a luchar hasta la muerte por mis convicciones. Ottón es una persona muy inteligente y buena y, al igual que yo, pelea por lo que cree".

    El candidato no cesa de lamentarlo. "No puedo comprender cómo todos mis hermanos me están ayudando y Alex, que es el único que ha participado en política, no lo está haciendo, ni tampoco su esposa. Es un dolor profundo". Sin embargo, admite que desde hace unos meses desistió de convencerlo. "Ante todo, debo respeto a sus ideas".


    Finanzas

    Su casa de habitación: El lote mide 400 metros cuadrados, se ubica en barrio Roosevelt, en San Pedro de Montes de Oca. La casa tiene 234 metros de construcción.

    Otros inmuebles: Cuatro lotes: uno en Ballena de Osa, otro en Palmares, otro más en Alajuelita, y el cuarto en barrio Roseevelt (San Pedro de Montes de Oca). En total suman un área de 9.048 metros cuadrados.

    Vehículos: Jeep Toyota, 1980 (a nombre de Ottón Solís)

    En su casa se usa también un Nissan Pathfinder 1988 (a nombre de su esposa Shirley Sánchez) y un Mitsubishi Montero 1994 (a nombre de su papá, Norberto Solís).

    Participación en sociedades: Comercial Talamanca El General, 11,11 por ciento.

    Ganadera Guayacán del Ceibo, 16,66 por ciento.

    Ingresos regulares: ¢60.000 al mes que obtiene como producto de la actividad laboral con la firma Comercial Talamanca El General. ¢800.000 mensuales que, desde diciembre del año 2000, le dona su familia.

    Deudas: No tiene.

    Declaración jurada de impuestos sobre la renta: No paga impuestos.

    Valor total de sus propiedades: ¢47 millones (su casa cuesta ¢21 millones).

    Cuentas bancarias y depósitos:

    En dólares: $197

    En colones: ¢6,3 millones.


    Expediente médico

    Según su médico de cabecera (y también su hermano), Humberto Solís Fallas, su estado de salud es muy bueno. Su nivel de colesterol está un poco elevado, pero no sufre de ninguna enfermedad seria. Su único padecimiento crónico es el dolor de cintura.

    El único medicamento que toma regularmente son vitaminas.

    En 1988 fue operado de una hernia umbilical.


    Familia

    Nombre: Ottón Solís Fallas. Nacimiento: San Isidro de El General, 31 de mayo de 1954. Padres: Norberto Solís Elizondo y Consuelo Fallas Ceciliano. Hermanos: Virginia, Emilia, Humberto, Norberto, Mayela, Alex, Marvin y Geovanni. Esposa: Shirley Sánchez Mora. Casado desde el 17 de diciembre de 1994. Hijos: Jane, de 17; Victoria, de 4; Elena, de 2, e Isabel, de cinco semanas.


    Trayectoria

    Profesión: Economista.

    Trabajó como asistente en Universidad de Reading, Inglaterra, 1983.

    Profesor en la Universidad de Costa Rica,1996 a 1999.

    Cargos políticos Ministro de Planificación de 1986 a 1988.

    Diputado por el Partido Liberación Nacional de 1994 a 1998.

    Libros: Ética, Política y Desarrollo, Lehmann, 2001.

    Ética y Democracia, Juricentro, 2002.


    Galería de fotos

    1 (Ver imagen aparte) Allegados suyos dicen que aunque Ottón es economista, gran parte de su retórica proviene de su afinidad con el campo.

    2 (Ver imagen aparte) En 1977, con sus padres, Norberto Solís y Consuelo Fallas, una semana antes de que Ottón viajara a Inglaterra.

    3 (Ver imagen aparte) Acá, con sus hermanos Marvin, hoy odontólogo, y Geovanni, actualmente agrónomo. Era 1976 y Ottón (al centro) tenía 22 años.

    4 (Ver imagen aparte) Hace dos meses, Solís se convirtió en abuelo. Su hija inglesa, Jane, con quien habla a menudo por teléfono, dio a luz un varón.

    5 (Ver imagen aparte) Con la abogada Shirley Sánchez está casado desde 1994. En la foto aparece Elena, la segunda de las tres hijas que han procreado.


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