El técnico asegura que cuando llegó a la Liga, el camerino no tenía entusiasmo, era gris y sin música.

Por: Antonio Alfaro 23 diciembre, 2016

Ninguna Navidad ha sido tan triste como esta, según Guilherme Farinha, ni siquiera la de aquel 24 de diciembre sin más compañía que un plato y una botella de champán para él solo, en el restaurante vacío de un pequeño hotel.

Esta es la más triste de su vida, expresa el extécnico de Alajuelense, aún dolido por su salida del equipo manudo.

Le da "tristeza y rabia", según define, la falta de palabra sufrida en el equipo manudo.

Desanimado por los resultados no conseguidos, dolido por la decisión de la directiva, defraudado por José Guillermo Ortiz, quien le sostuvo un "no he firmado" con Herediano hasta el último día, Farinha espera que el destino le permita volver a celebrar algún día. Por ahora, es su Navidad más triste.

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