Watson considera que tiene una deuda con los jóvenes en Saprissa. De no ser por eso, contrataría a Erick Scott.

Por: Antonio Alfaro 27 enero

Hay entrevistas que deberían iniciarse de nuevo cuando están llegando a su final. Esta, con Carlos Watson, es una de ellas.

El técnico de Saprissa habló de los años que tardó en festejar un título, de los jugadores que lo llenan de orgullo, del futuro promisorio que ve en algunos cachorros liguistas, de cómo evade la polémica ante técnicos como Jeaustin Campos, Hernán Medford o Guilherme Farinha. Habló con franqueza de todo un poco, pero fue al final cuando dejó ver sus facetas más íntimas: el hombre que no tolera irrespetos sobre "religión, raza y familia", el idealista que sueña aportar a una Costa Rica mejor y el limonense que se conmueve al ver que un niño de su querida Cieneguita se siente feliz de vivir en el mismo barrio donde él creció.

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