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La vida entre paredes de músculo, pedales y llantas

Actualizado el 28 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

Los pedalistas conversan, planean, motivan y hasta bromean entre ellos durante las horas de competencia

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                         César Rojas y Felix Araya del equipo Frijoles Tierniticos. | DAVID VARGAS.
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César Rojas y Felix Araya del equipo Frijoles Tierniticos. | DAVID VARGAS.

San José (Redacción). Desde fuera, el grupo de ciclistas se ve como una colorida ameba de músculo, metal y fibra de carbono que se estira y cambia de forma conforme avanza a paso firme hacia la meta. Sin embargo, pocos conocen con detalle lo que sucede dentro del pelotón a lo largo de los 12 días de competencia en la Vuelta Ciclística a Costa Rica.

Es dentro de esa masa de comportamiento casi líquido donde se cuece la estrategia de cada equipo. Los pedalistas conversan, planean, motivan y hasta bromean entre ellos durante las horas de competencia.

"El pelotón es un convivió. Se vuelve algo social", explicó Andrés Brenes, entrenador de esta disciplina. No es para menos: los corredores pasan en compañía de otros hombros, guantes y cascos hasta por cuatro horas en cada uno de los 12 días de competencia.

Este ambiente hasta favorece intercambios culturales con corredores de otros países. "Uno los ayuda porque cuando vamos al extranjero estamos en las mismas", dijo el estratega.

Brenes explicó que los ciclistas planean con sus compañeros y buscan aliarse con equipos rivales para llevar a cabo una estrategia en beneficio de ambas partes. Esto incluye motivar a algunos pedalistas a que se despeguen del pelotón y monten un ataque para medir fuerzas o acortar minutos de ventaja con los punteros.

El entrenador agregó que en el lote se establece una jerarquía donde los corredores que están en las primeras posiciones "tienen pase VIP" para buscar la ubicación de privilegio dentro del grupo. Estas posiciones se defienden ferozmente y cualquier intento de quebrar el orden se repele' hasta con golpes de ser necesario. "El pelotón mismo se encarga de seleccionar y sacar a los problemáticos", apuntó.

"La mejor posición es en el primer cuarto del pelotón", reconoció Brenes. Agregó que las posiciones más incómodas y peligrosas son los puestos del centro y al final del grupo. "El centro es el peor lugar para esquivar caídas", dijo Brenes. "Los que están en los lados pueden buscar un pasto y 'capeárselos'; el del centro tiene que 'comerse' a los caídos", agregó.

Entre el pedaleo insistente, se pueden apreciar detalles que muestran de la dinámica del lote: un ciclista impulsando con su mano a un corredor rival; los que van en punta que advierten a los de atrás sobre un peligro en carretera. Sorprende que todas estas cosas ocurren cuando los ciclistas se separan por escasos centímetros entre ellos. "La experiencia le enseña a uno a perderle el susto y andar con más tranquilidad", dijo Andrés Brenes.

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