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Óscar Ramírez se reinventa y gana argumentos en su escenario táctico

Actualizado el 09 de septiembre de 2017 a las 09:00 am

Timonel de la Sele fue agresivo y presionó a Estados Unidos como nunca lo había hecho contra otro equipo. Frente a México modificó su tradicional 1-5-4-1, por un 1-4-4-2 al ir perdiendo

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Óscar Ramírez, seleccionador nacional, vivió con mucha intensidad el compromiso de esta noche ante México. (José Cordero)

El libreto de Óscar Ramírez se había vuelto de conocimiento público, los montajes tácticos del Macho eran conocidos por propios y extraños, al punto de que todos sabían qué esperar en cada puesta en acción. Pero el estratega dio un giro inesperado a su argumentación ante Estados Unidos y México y logró reinventar su trama.

En el guion ante los estadounidenses Ramírez captó la atención de golpe al utilizar su tradicional 1-5-4-1 pero revolucionado, con una presión asfixiante y más libertades ofensivas para sus actores, mientras que contra los aztecas no tuvo problemas en cortar, reescribir el libreto y cambiar a un 1-4-4-2, para rescatar un punto.

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En el duelo contra los de las barras y las estrellas el timonel detectó que el oponente gustaba de salir con balón dominado desde la zaga, por lo que con su mismo esquema base rodó una secuencia casi perfecta, con hasta seis hombres en el campo rival ahogando todo intento de armado del rival.

El delantero fue acuerpado por los dos volantes abiertos, el mixto y el contención recibieron la orden de ir hasta las líneas enemigas a hacer superioridad en el centro del campo y los dos laterales debían ir lo más arriba posible para anular las incursiones enemigas por las bandas. Eso sí, el movimiento implicaba quedar más expuesto a las transiciones ofensivas en velocidad, situación para la cual el libreto también establecía ir a la medular a quebrar la línea y fortalecer.

Costa Rica volvió a sonreír en Estados Unidos, tal y como lo hizo en 1985. (AP)

La misión primaria era recuperar rápido y la ejecución fue digna de aplaudir, aunque necesitó de un gran despliegue físico y mucho sacrificio de todos en el ida y vuelta, de lo contrario los contragolpes hubiesen sido lapidarios. Los dos goles de la Tricolor nacieron de robos de balón en la cintura de la cancha y así se consumó un triunfo en Estados Unidos, después de 32 años de espera.

El Macho dejó boquiabierto al propio director del cuadro estadounidense, a quien no le pasaba por la mente lo que sucedía y se había preparado más para ser protagonista en un guión habitual de llevar la batuta, acorralar a la Nacional en un encierro y aprovechar cualquier distracción.

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"Sinceramente, no se esperaba el planteamiento de la Selección ante Estados Unidos. Óscar se reinventó, sorprendió con su presión alta, en el centro del campo y a los centrales del rival, y al no dejar a Estados Unidos armarse, lo que es muy bueno, porque Costa Rica se había vuelto predecible. Había que buscar más y ahora Ramírez enriquece sus opciones", manifestó Johnny Chaves.

Por su parte, en el enfrentamiento con México el Macho optó por algo similar, aunque esta vez no dio frutos, porque los aztecas acortaron la cancha sin pelota, tanto atrás como adelante, y supieron romper la línea de presión con velocidad en el traslado, precisión, transiciones rápidas y mucho vértigo por las bandas.

Celso Borges pasa el balón ante la presión de dos jugadores mexicanos. (José Cordero)

Incluso, el Tri fue el que asfixió al no darle libertades a Bryan Ruiz, Celso Borges, David Guzmán ni Christian Bolaños. Los conductores de la Nacional nunca tuvieron comodidad para recibir y mucho menos para asociarse en posesiones largas, lo que obligó a los centrales a jugar largo una y otra vez.

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La dificultad y el verse abajo en el marcador llevó a Ramírez a ajustar nuevamente su libreto. Pasó a una línea de cuatro defensores, cuatro volantes y dos delanteros, con lo que fortaleció el centro del campo y le dio una mano al delantero.

Bajo este planteamiento la Sele recuperó la redonda, al verse en superioridad por el centro y encontrar a sus volantes, mientras que en ofensiva se sumaron los dos mediocampistas por afuera y acuerparon a los dos atacantes para inquietar más y anular la salida. Todos estos movimientos hicieron que se llegara al empate y le dieron una esencia distinta al combinado patrio para lo que viene.

"El rival lo tiene más complicado a la hora de analizarnos. Pueden venir más cambios en estos aspectos tácticos, de eso se trata. Nos queda a nosotros como jugadores estar atentos a lo que el cuerpo técnico nos pida, tanto en variantes en sistema como en lo individual. El profesor ha sido claro, le gusta el futbolista versátil", manifestó Michael Umaña.

Los ensayos del estratega patrio en la Copa Oro dieron frutos y ahora el oponente debe preocuparse por situaciones inesperadas. Los futbolistas ticos adelantan que se pueden dar más variantes, todo en pro de cautivar y dar un viraje.

"El profesor ha analizado bien las opciones que tenemos. Contra Estados Unidos lo hicimos muy bien, mientras que ante México tratamos de hacer lo nuestro, no fue fácil, pero cambiamos algunos aspectos y al final sacamos un empate", resaltó Bryan Oviedo.

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Cristian Brenes

cristian.brenes@nacion.com

Periodista de Deportes

Periodista en la sección de Deportes de La Nación. Bachiller en Periodismo en la Universidad Internacional de las Américas. Escribe sobre el Cartaginés.

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