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El sabio y terco forjador de estrellas

Actualizado el 05 de junio de 2013 a las 12:00 am

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El sabio y terco  forjador de estrellas - 1
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El sabio y terco forjador de estrellas - 1

En los inicios de la carrera de Tony Parker, el ahora All-Star desafió la jugada ordenada por el coach Pop. El entrenador pidió tiempo fuera para gritarle: “¡Sabes que estoy loco! ¡Haz eso de nuevo y pondré a jugar a Steve Kerr 95 minutos por noche si tengo que hacerlo!”, según Johnny Ludden, Yahoo! Sports.

En adelante, Parker se lo pensaría antes de desafiarlo.

Kerr, quien ganó cinco títulos con los Bulls y los Spurs como un excelente triplero pero un pésimo base, no dijo nada mientras observaba a Gregg Popovich utilizar su nombre como amenaza.

“Cuando tienes al coach Pop gritándote todos los días, eso te hace pasar el balón”, comentó recientemente Parker, quien ha pasado su carrera malabareando en discernir si el jefe quiere que anote o que la pase.

Ese es el tipo de entrenador que es Popovich: un rígido maestro que practica mil veces cada jugada y cada posibilidad en la duela. Luego, en los partidos, para la acción cada vez que algo no le gusta y no le pesa sentar a quien sea que se atreva a cuestionarlo.

Popovich sabe más y se lo hace saber a sus pupilos.

Con Pop al mando los Spurs solo se perdieron la postemporada en el primer año de su regencia, ganaron cinco títulos de la Conferencia Oeste y cuatro anillos de campeonato.

Parker, quien llegó a la liga con 19 años como la selección 28 del draft –no precisamente el lugar de una estrella–, vio como los constantes regaños de Popovich lo transformaron en uno de los mejores armadores del momento; ganador de tres anillos de campeonato, un MVP de las finales y un sin número de galardones.

Eso es lo que ha hecho Popovich al frente de los Spurs: tomar una débil franquicia y formarla hasta llegar al estrellato.

Siempre alrededor de Tim Duncan, primera selección del draft en 1997, Pop reinventó a los Spurs en más de una ocasión. En 1999 el juego rotaba alrededor de las Torres Gemelas. La mancuerna Duncan-David Robinson fue intratable para los Knicks en las finales.Para el 2003, el último año de Robinson, todo circulaba por el poder de Duncan y una nueva fuerza en el cuadro: Parker.Para el tercer anillo, en el 2005, Manu Ginóbili era el motor revolutivo y Bruce Bowen el poder defensivo, si bien Duncan fue por tercera vez el mejor jugador de unas finales de la NBA.En el 2007 un inspirado Parker tomó la batuta y guió la barrida sobre los Cavs de LeBron James.Para estas finales el Big Three sigue cargando con los puntos y las posesiones, pero una vez más Popovich ha mostrado su carácter formador: hombres como Tiago Splitter, Kawhi Leonard, Danny Green o Boris Diaw no serían nada sin su rígida formación.

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