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El método San Francisco: talento propio y corazón

Actualizado el 30 de octubre de 2012 a las 12:00 am

Gigantes le apostaron, hace 10 años, al desarrollo de su cantera

Pitcheo dominante y buenos refuerzos fueron la clave para alcanzar el cetro

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Detroit, AP. Ni el haber comenzado la fase final sin ser favoritos en los pronósticos ni estar seis veces al borde de la eliminación afectó la confianza y el juego de los sorprendentes Gigantes de San Francisco, que se proclamaron nuevos campeones de la Serie Mundial del beisbol de las Grandes Ligas.

Los Gigantes sobre el diamante poco a poco fueron demostrando que tenían la mejor rotación de abridores de las Grandes Ligas, un bullpen de garantía, un bateo oportuno y una defensa segura y consistente, elementos claves para triunfar en este deporte.

Los aportaron en la edición número 108 de la Serie Mundial y barrieron, por 4-0, a los Tigres de Detroit al mejor de siete partidos, esto después de ganarles el cuarto por 4-3 ,en la décima entrada.

Felipe Alou no debió hurgar mucho para explicar el origen de que los Gigantes de San Francisco ahora estén celebrando su segundo campeonato de la Serie Mundial en tres años.

El dominicano, asesor de la gerencia del equipo, recordó que hace una década San Francisco tenía a un solitario pelotero –Pedro Féliz– que había surgido del seno del equipo. En cambio, los Gigantes que el domingo completaron una barrida ante los Tigres de Detroit tenían una fisonomía distinta, con una decena de peloteros que se formaron en su organización.

Ahí estaba Pablo Sandoval, el tercera base de Venezuela que fue galardonado como el Jugador Más Valioso tras batear tres jonrones en un juego y redondear un promedio ofensivo de .500.

También figuró Matt Cain, el abridor que cubrió siete innings en el cuarto partido, y Buster Posey, el receptor que pegó un jonrón de dos carreras.

Y qué decir de Sergio Romo, el cerrador que le pasó una recta a Miguel Cabrera para un strike cantado con el que selló el título.

“Dependíamos de agentes libres, pero hace una década esta organización tomó la decisión de desarrollar sus propios jugadores”, resaltó Alou, ex jugador y manager de los Gigantes.

“Y ahora tienes a los Sandoval, Posey, (Brandon) Belt, nuestra rotación (Cain, Lincecum, Madison Bumgarner, Ryan Vogelsong). Esto va para rato” , añadió.

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Cazadores de talentos. En una era de enorme paridad en las Grandes Ligas, los Gigantes han encontrado un rico yacimiento con su fórmula de darle énfasis al desarrollo de sus propios jugadores, pitcheo dominante y tener acierto para adquirir refuerzos.

Y, por su supuesto, la conducción de su piloto, Bruce Bochy, nuevamente avezado para mover las fichas de un equipo que prendió sus motores en el mes de octubre y con una extraordinaria personalidad para salir triunfante de cinco partidos en los que se jugaron la vida.

Los Gigantes tal vez sean un equipo subestimado, pero el derroche de aplomo desplegado en las últimas tres semanas es difícil de medir. En cuanto a una perspectiva histórica, el séptimo campeonato en la historia de la franquicia es notable. San Francisco reclama su lugar en la historia.

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