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Pareja acumula nueve títulos al hilo en el voleibol de playa

Las coronas en la arena se forjan con convicción y sol

Actualizado el 05 de mayo de 2013 a las 12:00 am

Natalia Alfaro e Ingrid Morales cosechan los frutos de una idea que surgió hace 10 años

Morales, de 37 años, piensa en su último ciclo olímpico; Alfaro apunta a dos más

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Las coronas en la arena se forjan con convicción y sol

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Dientes blancos en rostros morenos dan fe de los días del sol y lucha que Ingrid Morales y Natalia Alfaro dedican a mantenerse como reinas del voleibol de playa.

El último capítulo de su historia dorada se escribió el pasado domingo, cuando sumaron el noveno campeonato nacional al hilo.

Simpáticas y espontáneas, ambas amalgamaron esta fructífera carrera con convicción y sol.

Convicción porque al inicio del proyecto, hace casi una década, la gente se mofaba de Morales.

“Cuando quise hacer este proyecto el voleibol de playa estaba en pañales y mis amigos me decían que estaba loca; por dicha el señor Rónald Valle, quien comenzaba con la Asociación de Voleibol de Playa, me apoyó, y apareció Natalia, una persona con ganas de surgir y disciplina”, expresó Morales.

La unión entre ellas se dio luego de que la primera tratara con gente más cercana a su edad (27 años en aquel momento).

“Había probado con otras parejas; de hecho, le había propuesto a un par de personas y la respuesta fue: ‘No tengo tiempo y no me interesa tanto’. Yo respeté eso.

”Se lo propuse a Natalia, quien tenía 17 años..., le dije que íbamos a entrenar muy fuerte y que íbamos a llevar el voleibol de playa de mujeres más allá de Costa Rica”.

Por la convicción de su interlocutora y por la admiración que le tenía a la campeona nacional, Natalia Alfaro accedió gustosa ante la iniciativa de Morales.

Claro, siendo una adolescente, no pensó en durar tanto tiempo.

“En aquel momento no lo vi como proyecto. A mí simplemente me gustaba la idea de entrenar con la campeona nacional, pero ahora lo veo diferente, ahora me gusta entrenar pensando a futuro. Me gusta sentir que hay un país orgulloso de nosotras”, comentó Alfaro.

En esta unión tuvo mucho que ver el paso de Morales por el equipo de Santa Bárbara, con el que obtuvo un título de voleibol de sala.

Antes de eso, la mayor del dúo había jugado 10 años con Zapote, legendario sexteto femenino en el que sumó 10 coronas seguidas.

En el caso de Alfaro, su carrera se inició con Santa Bárbara, sexteto con el que acumuló cinco títulos entre 1998 y 2009, cuando decidió dedicarse solo al de playa.

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Profesionalismo. Tal es la entereza con que Morales y Alfaro asumen sus retos, que desde el 2008 Ferretería Brenes Lanco las patrocina con tal de que ambas se dediquen al voleibol de manera profesional.

“Ferretería Brenes Lanco es de las pocas empresas que apoya todo el año. Gracias a esta ayuda podemos competir la primera parte del año en el campeonato de acá, y el resto en torneos internacionales”, expresó Morales el viernes pasado.

Fuera del país, la pareja tiene cinco medallas de plata en torneos de Norte, Centroamérica y el Caribe, un cuarto lugar en Juegos Centroamericanos y dos novenos en Centroamericanos y del Caribe.

Hoy, tras un largo camino, Morales adelantó que le queda otro ciclo olímpico; Alfaro piensa en dos.

Mientras eso sucede, las dos seguirán forjando coronas con su mezcla de convicción y sol.

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