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Vivir la vida apegados al cambio de horarios

Actualizado el 09 de agosto de 2012 a las 12:00 am

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Vivir la vida apegados al cambio de horarios

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Si hay algo en lo que llevamos ventaja los periodistas costarricenses en estos Juegos Olímpicos de Londres 2012 es en el manejo de la diferencia de horas con respecto a nuestro país de origen.

Las siete horas adelantadas que tenemos en Gran Bretaña con respecto a la hora tica se convierten en un excelente colchón a la hora de cumplir con los plazos de entrega de notas.

Imagínese que los noticieros en Costa Rica son a las 7 de la noche, cuando en Londres ya tenemos la 1 de la mañana. Ya no hay actividades deportivas y más bien es hora de ir a dormir.

Los periódicos, por su parte, cierran la mayoría de sus páginas entre ocho y diez de la noche, al momento en que en el cielo londinense empiezan a brillar los primeros rayos del amanecer.

Por ejemplo, si hubo una competencia al mediodía aquí en las Olimpiadas, apenas son las cinco de la mañana en Tiquicia y uno cuenta con todo el día para preparar y escribir su artículo.

Claro que ahora, en la época de los medios digitales de información, uno tiene que transmitir el resultado al instante y elementos multimedia para que la gente tenga acceso inmediato a lo que sucedió.

Pero en mi caso, una vez cumplido ese trámite, me queda un buen margen de tiempo para cumplir con la entrega de las notas y, en la medida de lo posible, dedicarle tiempo a la elaboración del producto final.

En cambio, mis colegas europeos tienen que correr con su trabajo, pues algunas competencias en Londres finalizan cuando quedan pocos minutos para que cierren sus ediciones, por eso entre las 9 p. m. y la medianoche (de 2 a 5 p. m. en Costa Rica), se les ve trabajando a un ritmo frenético en el Centro de Prensa Principal o en los que hay distribuidos en cada sede.

Los asiáticos viven una realidad distinta. Los chinos están siete horas adelante de Londres y los japoneses, ocho. Así que para ellos el final de la jornada en los Juegos coincide con la hora del amanecer en sus países. Por eso, los diarios van en desventaja con respecto a radios y televisoras que, imaginamos, aprovecharán esas últimas noticias para alimentar sus noticieros matutinos.

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Para la prensa escrita de esa región, el momento crítico de sus cierres sucede cuando en la Olimpiada estamos apenas a media tarde.

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