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Compiten en 'Superbikes'

La adrenalina y velocidad enamoraron a estas motociclistas ticas

Actualizado el 22 de septiembre de 2017 a las 01:42 pm

Estudiantes, ingenieras de sistemas, enfermeras, secretarias, encargadas de atención al cliente, maestras y analistas financieras demuestran que la pasión por la velocidad no tiene género, durante las fechas del CTCC

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Ellas son las pilotos que compiten en motovelocidad en el CTCC. En el orden usual de izquierda a derecha: Any Monge, Kaissy Araya, Maricela Mora, Jenny Rivera, Pamela Soto, Andrea Sala y Sofía Umaña. (Rafael Pacheco)

Su pasión por las motocicletas la heredaron de sus padres y abuelos, y les sirvió como un bálsamo para aliviar la dura experiencia de un divorcio.

Ataviadas en trajes de cuero y kevlar, siete ticas entre los 16 y 33 años aceleran al máximo en sus motocicletas como parte del espectáculo de Superbikes del Costa Rica Touring Car Champions (CTCC), demostrando que el asunto de la velocidad e inclinarse en cada curva no es solo de hombres.

Mujeres son seducidas por la motovelocidad (Juan Diego Villarreal)

Bajo la tutela del experimentado piloto Iván Sala, estas estudiantes, ingenieras de sistemas, enfermeras, secretarias, encargadas de atención al cliente, maestras y analistas financieras, encontraron en la Escuela de Motociclismo (EDM) la opción de demostrar que la pasión por la velocidad no tiene género.

En su motocicleta de 300 centímetros cúbicos (cc) pueden alcanzar hasta los 180 kilómetros por hora en el Circuito Grupo Sur del Parque Viva, donde han resaltado por su valor y arrojo durante las fechas del CTCC.

Para Jenny Rivera, Any Monge, Kaissy Araya, Sofía Umaña, Maricela Mora, Pamela Soto y Andrea Sala, conducir motocicletas es más que un hobby, se convirtió en un estilo de vida, una pasión. Desde hace menos de un año, estas chicas se llenan de adrenalina cada vez que aceleran y buscan un lugar en el podio de una carrera.

Estudiantes, profesioles, madres

La más joven del grupo es Andrea Sala, hija del piloto Iván Sala y quien compite en Panamá y Costa Rica en las categorías de 300 centímetros cúbicos (CC) y 600 cc.

"Al principio todo mundo decía: 'Qué lindo ver a la hija también andar en motocicleta, pero con el paso del tiempo la gente me empezó a tomar en cuenta. Luego fui la primera piloto tica en competir en Panamá en los 300 y 600 cc, incluso mi papá empezó a correr en los 300 cc para ayudarme y eso me dio mucha confianza", comentó Sala.

Jenny Rivera, Any Monge y Kayssy Araya, compiten con una motocicleta de 300cc en la pista del Circuito Grupo Sur del Parque Viva. (Rafael Pacheco)

La estudiante de décimo año aseguró que poco a poco van mejorando, no solo en sus estilos de manejo, sino también en sus tiempos. Eso las tiene muy motivadas a todas.

"Siento que soy como una líder, un ejemplo para ellas, porque soy la que más tiempo tiene corriendo y ellas están empezando. Trato de ayudarlas en todo lo que puedo. Por otra parte, mis compañeros de colegio me felicitan y me dicen que soy muy valiente al competir en un deporte tan peligroso. Por igual recibo el apoyo de los hombres contra quienes compito", agregó Sala, de 16 años.

Ver llegar en motocicleta a la maestra Pamela Soto es común entre sus estudiantes y compañeros, pero impensable para ella misma, pues hace un año no sabía conducir.

"Desde pequeña me llamaron la atención las motos, tenía la expectativa que en alguna oportunidad iba a manejarlas, pero nunca me imaginé competir. Desde hace tiempo conocía a Iván (Sala) y fue él quien me motivó a meterme a la escuela de motos. Empecé de cero, pues ni sabía manejar. Primero me compré una moto pequeña y hace cuatro meses una Yamaha R3", aseguró Soto.

Pamela, quien también practica fisicoculturismo y fitness, comentó que en la escuela les enseñan a respetar las señales de tránsito, a usar el casco y la indumentaria adecuada para competir o transitar en la calle con total responsabilidad.

"Las personas me dicen que tenga cuidado y eso hacemos, porque siempre se sorprenden al ver una mujer en moto. Mi mamá jamás se imagina que ando a esas velocidades. Mis objetivos son mejorar y poder competir a nivel internacional", indicó Soto de 30 años.

Maricela Mora, ingeniera en informática,  adora las competencias de motor por su padre, quien la llevaba a observar las diferentes fechas de motocross en su natal Pérez Zeledón; por eso, movilizarse en dos ruedas es algo habitual para ella.

"Nadie se imagina que uno compite, ni tampoco la disciplina que se debe tener para hacerlo. Mi familia aceptó que  tome parte en las carreras, ellos me apoyan mucho y trato de dar lo mejor".

"Este año tomé parte del Latinoamericano de Motovelocidad en México. Competí en el Autódromo Hermanos Rodríguez y la verdad fue una experiencia única. Uno conoce mucha gente y tiene roce internacional con otras competidoras. No es fácil ser competitiva, se debe ser muy disciplinada, trabajar horas extras en el gimnasio y correr para mantenerse bien físicamente", recordó Mora.

Pamela Soto, Maricela Mora, Sofía Umaña y Andrea Sala, pueden desarrollar hasta 180 k/h en sus motocicletas. (Rafael Pacheco)

Sofía Umaña tiene muy claro que el gusto por las motocicletas lo trae de su abuelo Marco Aurelio Umaña, quien competía en las alrededores del antiguo Estadio Nacional, en los 50 cc.

"A mi papá le gustaban las motos, pero era mi abuelo quien competía. A mis padres no les agradó la idea que yo compitiera en motovelocidad, pero fueron mis amigas Maricela (Mora) y Kaisy (Araya) quienes me motivaron a hacerlo. Sinceramente nunca me vi compitiendo, aunque las motos siempre me gustaron, Creo que mi abuelito, quien falleció hace 10 años, estaría orgulloso, pero también tendría mucho miedo de lo que yo hago", expresó Umaña.

La joven analista de sistemas contó que entrena miércoles y sábados, y siempre trata de aprovechar al máximo las enseñanzas para ponerlas en práctica en la pista.

"Mis amigas me pasan regañando porque dicen que soy muy atrevida en la calle, pero en la escuela nos han dicho que debemos controlarnos y manejar de la manera correcta. Todas nos preocupamos las unas por las otras, somos como hermanas y esa amistad siempre prevalece. Mi meta es competir a nivel internacional, sé que me falta para poder correr en México, pero espero en noviembre dar ese primer paso en Panamá", argumentó Umaña.

Aunque sus padres y hermanos eran amantes de los carros y la mecánica, Jenny Rivera prefirió las dos ruedas. Cuando pudo, compró su primera motocicleta y desde entonces supo que no se había equivocado.

"Cuando encendí por primera vez mi Kawasaki me enamoré de ella y ya no pude dejarlo. Empecé a salir en rides los fines de semana, pero no era suficiente, por lo que contacté a las compañeras de la Escuela de Motos y aprendí muy rápido. Pegué rodilla en el pavimento y demostré que podía, que este deporte me apasiona", indicó Rivera.

Tal ha sido la progresión para esta joven estudiante de contabilidad, quien labora en servicio al cliente en una entidad bancaria, que pronto competirá en el extranjero.

"A final de mes espero competir en el Latinoamericano en México; es uno de mis sueños y una experiencia que deseo cumplir. A las chicas que andamos en motos nos dicen que somos diferentes, incluso en la calles se sorprenden y es algo bonito. A mí en lo personal la adrenalina de la velocidad es lo que más me llama la atención, pero igual debemos tener cuidado y ser muy respetuosos en las calles por nuestra seguridad", recalcó Rivera.

Enfermera de profesión, pero metida de lleno en el negocio familiar de fabricación de tuberías, Any Monge es la única madre del grupo. Ella comenzó en paseos familiares en cuadraciclos y motos de bajo cilindraje, pero todo cambió después de participar en un track day en el Circuito Grupo Sur del Parque Viva.

"Soy la tercera de cuatro hermanos y ninguno había corrido en motos, aunque desde que yo lo hago, hace un año, mi hermano menor decidió comprarse una motocicleta, pero de 200 cc, por lo que todavía no puede correr. Mi mamá baja todos los santos cuando compito, pero ella entiende que es algo que me apasiona desde que participé en un evento en el Parque Viva y me apoya", contó Monge.

La hija de Any, de 12 años, ya aprende a manejar, lo cual le llena de orgullo.

"En realidad me pongo en el papel de mi mamá, pero es mejor que esté dentro de una pista, donde pueda consumir su adrenalina aprendiendo y no en la calle. Es bueno que desde ahora sepa conducir porque no tendrá las mañas que pueden ocasionarle algún accidente. Cuando alguna persona me dice que parezco Robocoop, por llevar todos los implementos y el casco, les digo que prefiero parecerme a Robocoop y no a una momia, porque sé lo que es tocar el suelo", reflexionó Monge.

Tras pasar una etapa difícil en su vida, Kaissy Araya necesitaba un cambio, algo que la sacara de la rutina y se decidió por la emoción de estar al frente de una moto.

"Primero compré una moto pequeña, pero necesitaba algo más grande y entonces adquirí una Yamaha MT de mayor cilindraje. Conocí un grupo de chicas motociclistas y poco a poco me empezaron a jalar al Parque Viva. A finales de febrero empecé a entrar en el circuito y la verdad me gustó, soy arriesgada y trato de cada día ser mejor competidora. Para mí está experiencia fue un desahogo", dijo Araya.

La secretaria legal afirmó que siempre fue inquieta, practicó deportes como el fútbol y la natación, pero jamás pensó terminar compitiendo en carreras de motos a altas velocidades.

"Me siento orgullosa de lo que hago, de mis compañeras, porque todos los triunfos los celebramos juntas, sabemos lo que nos ha costado y somos como hermanas. Me gustaría competir a nivel internacional, pero hay que mejorar mucho. Cuando un hombre dice que somos un peligro o no sabemos manejar, me acuerdo del dicho que dice que la ignorancia es atrevida, porque a algunos hombres les da miedo que las mujeres les ganen", puntualizó Araya.

Piloto Iván Sala: Mujeres son más obedientes

El piloto e instructor de la Escuela de Motociclismo (EDM), Iván Sala, comentó que las mujeres son buenas estudiantes y la intención es promoverlas a nivel internacional.

"Las mujeres escuchan y son más obedientes que los hombres, es más fácil trabajar con ellas porque están muy atentas y obedecen las instrucciones", comentó Sala.

La EDM tiene más de 100 alumnos en todas las categorías y entrena dos veces por semana. De acuerdo a Sala, la intención es promover tanto a hombres como a mujeres para que participen en competencias oficiales y no para que estén en las calles realizando maniobras imprudentes.

"Nosotros les alquilamos los trajes de cuero de marca Dainese, para que puedan aprender. Usualmente estos trajes tienen un precio entre los $1.300 (¢741.000) y $2.000 (¢1,1 millón), pero la intención es que aprendan seguros y con todos los implementos", añadió Sala.

El instructor indicó que las clases son gratuitas, pero si no tienen el equipo, no pueden aprender y menos meterse a la pista, pues corren mucho riesgo.

"Nuestra intención es promover la motovelocidad entre las mujeres para que en los próximos años puedan participar a nivel internacional, pero también queremos que los jóvenes conozcan este deporte y sean competitivos. Nosotros les enseñamos todo lo referente a la técnica de conducción y los preparamos", aseguró Sala.

Para el piloto de origen italiano y múltiple campeón en los 600cc y 1000cc, lo importante es que sus estudiantes sean responsables y deseen competir en eventos organizados.

"Todos aquellos interesados pueden informarse a través del Facebook de la Escuela de Motociclismos. Nosotros igual los atendemos y los guiamos. Es claro que los tratamos de guiar, porque esto no es para que aprendan a correr en la calle, sino para que se prepararen responsablemente, porque con el tiempo pueden comprarse su moto, su indumentaria y pueden competir, lo cual es nuestra meta", concluyó Sala.

Gran Final

La gran final del CTCC será este domingo a partir de las 9 a. m. y puede adquirir los boletos en la página web www.boleteria.cr. Las mismas tienen precios que van desde los ¢6.000, que ofrecerá la promoción de 2x1; mientras que las de ¢7.000, que incluye una bebida.

En el caso de las entradas que tienen un costo de ¢11.000, incluyen una bebida y el acceso al Paddock, en donde el público se podrá tomar fotografías con los autos y pilotos, en la parrilla de salida. Otra de las novedades es el paquete del Fan CTCC, que consta de cinco entradas generales y de 10 bebidas por ¢25.000.

Para el cierre de la temporada, los amantes de los motores podrán disfrutar en el Circuito Grupo Sur del Parque Viva de kartismo, exhibición Interclubes (vehículos monomarcas), Súperbikes y las finalísimas de la Yaris Cup y el CTCC.

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Juan Diego Villarreal

jvillarreal@nacion.com

Periodista de Deportes

Egresado de la Universidad Federada. Entre sus coberturas destacan los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, compromisos eliminatorios de la Sele, así como Juegos Panamericanos y Centroamericanos y del Caribe.

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