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Michael Schumacher, leyenda de las pistas que siempre le tocó la cara al destino

Actualizado el 24 de enero de 2014 a las 12:00 am

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Michael Schumacher, leyenda de las pistas que siempre le tocó la cara al destino

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El estado de Michael Schumacher sigue siendo crítico.
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El estado de Michael Schumacher sigue siendo crítico. (AP)

Tal y como ha vivido la mayor parte de su vida, tocándole la cara al destino, así sufrió el piloto alemán Michael Schumacher un grave accidente el 29 de diciembre pasado, cuando se golpeó la cabeza contra una piedra mientras esquiaba en los Alpes franceses.

Schumi, de 45 años y quien mantiene al mundo bajo una enorme estela de tristeza, es el hombre que a más de 300 kilómetros por hora consiguió la marca de siete títulos en la máxima categoría del automovilismo, algo que nadie en la historia ha logrado.

Él, que nació en Kerpen, cerca de Colonia, Alemania, el 4 de enero de 1969, es el más grande corredor, y entre sus números cuenta con 91 grandes premios ganados, otro récord conseguido en sus 21 temporadas en la F 1 (1991 al 2003).

Resulta irónico pensar que un competidor que corrió siempre expuesto a la muerte, pero respetando las reglas de los circuitos, esté en condición crítica por esquiar en una zona de Méribel fuera de la pista, donde no estaba señalizado.

Del Barón Rojo, como también se le conoce, queda la imagen calculadora dentro de los circuitos, pero jovial y sonriente fuera de estos.

Además de sus impresionantes números sobre los monoplazas, de él destaca el cambio que hizo en la forma como se corre, pues transformó a los pilotos en atletas.

Se preocupó por mantener un óptimo estado físico y ello se propagó al resto de competidores y escuderías, en las que el romanticismo de los pilotos a “puro talento” cambió para siempre.

El Kaiser alemán tuvo su primer cara a cara con la velocidad apenas a los cuatro años, cuando estuvo en una carrera de kartismo.

Su incursión en la Fórmula Uno se dio en 1991 con el equipo Jordan, al cual llegó en sustitución del luxemburgués Bertrand Gachot, en una prueba disputada en Bélgica.

Las primeras dos coronas fueron en 1994 y 1995 con Benetton, de la que saltó a Ferrari, donde consiguió cinco de forma consecutiva.

Allí tenía un grupo de ensueño, con Ross Brawn de ingeniero y Jean Todd como jefe de escudería.

Schumi arrasó con la Ferrari, ganándose del 2000 al 2004 el apodo de El Kaiser, pues nadie nunca ha sumado cinco campeonatos en fila.

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En 2005 y 2006 perdió la contienda con el español Fernando Alonso y allí decidió retirarse hasta el 2010, cuando volvió a juntarse con Ross Brawn en Mercedes Benz, pero esta vez no logró mayores cosas y se marchó definitivamente en el 2012.

Aparte de ser alegre y extrovertido, Schumacher fue un profesional, debido a que siempre su cuidó intachable imagen, condición física y alimentación al mínimo detalle.

Y así lo es también en su matrimonio con Corinna, con quien tiene dos hijos: Gina-Maria (16 años) y Mick (14), este último que le acompañaba el día del serio accidente.

Hoy Schumi enfrenta la carrera más importante de su vida, y como siempre, el mundo entero está pendiente del resultado final.

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