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Cuando el gol es un búmeran

Actualizado el 13 de junio de 2012 a las 12:00 am

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Cuando el gol es un búmeran

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Buenos Aires

De chico, uno anhela ser futbolista, jugar en la selección y marcar un gol a estadio lleno.

¿Y al revés? ¿Cómo será hacerle dos goles al equipo nacional del propio país en una Eliminatoria y hundirlo en la tabla?

“Me sentí extraño –dice Pablo Escobar- porque cuando era niño pensé en jugar en la Selección Paraguaya. Ese era mi sueño, pero las circunstancias fueron diferentes. En Bolivia me abrieron las puertas y estoy muy agradecido por eso. Igual, no pierdo mi esencia de ser paraguayo porque toda mi familia está en Asunción”.

Escobar fue la estrella de Bolivia en su triunfo de 3-1 sobre Paraguay. Dos veces la mandó a la red. No es extraño. Tiene una zurda picante, goleadora, de remate furibundo. Lo insólito es que juega para Bolivia cuando Paraguay no tiene en su selección ningún elemento con más condiciones, ni con más poder de fuego que él.

El “Pájaro” pidió “disculpas” a su país porque está feliz de que Bolivia festeje. Sin embargo, dijo: “No cometí un pecado. El perdón significa disculpas. Yo tengo sangre paraguaya. Es una situación muy difícil para mí y son sensaciones encontradas”.

Para él es raro; para Bolivia no. En la Eliminatoria para Francia '98, venció a Argentina 2 a 1 y el gol del triunfo lo hizo Fernando Ochoaizpur, argentino que había ido a jugar al Bolívar.

Bolivia dejó el fondo de la tabla. Continúa en situación delicada, sin embargo revivió con esos dos bombazos de Escobar.

En el precipicio. Nadie lamentó más los goles de su compatriota que “Chiqui” Arce. El técnico paraguayo está con un pie afuera del cargo y sería el segundo en caer en estas seis fechas de la Eliminatoria Sudamericana.

Para peor, diseñó una estrategia basada en 24 días de adaptación a la altura de La Paz, que además costó 300.000 dólares a la Federación. “No sirvió para nada”, dicen los medios guaraníes. El problema, en realidad, no es Arce. Paraguay no tiene una sola figura, un jugador desequilibrante.

Después del Mundial –y del accidente de Salvador Cabañas– quedó vacío.

Esa fue la razón por la cual se alejó Gerardo Martino. Sin materia prima, ni Guardiola ni Mourinho hacen milagros. Nadie.

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¿Ahora sirve? Las críticas a Reinaldo Rueda tras el 0-4 sufrido en Argentina fueron feroces. El domingo venció a Colombia.

La pregunta se impone: ¿ahora sirve Rueda? La gente está convencida de tener un plantel excepcional desperdiciado por la impericia del conductor.

La realidad es que Ecuador tiene un potencial similar al resto. Puede ganar y perder cualquier partido. Frente a Colombia hizo un gol y ganó, y esa fue toda la diferencia.

Colombia, igual. En Colombia sucede algo parecido. Tiene buenos jugadores, pero el público piensa que se trata de una generación excepcional.

Lo real es que jugó menos que discreto ante un Perú que se podría denominar “B” y fue dominado en largos pasajes. Apenas hizo un gol y se llevó los tres puntos. Colombia no ha tenido una actuación auténticamente satisfactoria en lo que va de la competencia.

Sus dos triunfos fueron ante los dos últimos (Perú y Bolivia), pero sucede lo mismo que en todas partes: hay una sobrevaloración del potencial. Luego, algunos millones se terminan preguntando: “¿Y Falcao qué?”. A Falcao, pobre, no le llega una pelota ni de rebote.

No estamos hablando de que le pongan la bola sobre la raya para que él la empuje. Nos referimos a un buen pase, nomás.

El “Parrillero”, líder. Chile encabeza una eliminatoria por primera vez en su historia. Con un puntaje que nunca había alcanzado en seis partidos. Además, jugando cuatro como visitante. Y ya se quitó de encima las visitas a Buenos Aires, Montevideo y La Paz.

Pero Claudio Borghi, su técnico, no está feliz, sino dolido. La gente, aún enamorada de Bielsa, lo ha bautizado peyorativamente “El Parrillero”. Dicen que se dedica sólo a hacer asados de camaradería con los jugadores.

“Bielsa hizo cosas muy buenas, pero por eso no tienen que desacreditarnos. Todo el mundo se la pasa hablando de cómo trabajaba Bielsa. ¿Cómo saben, si nadie podía entrar a los entrenamientos?”, protesta Borghi.

Preocupado. Así se lo advierte al maestro Tabárez. Uruguay sigue siendo un canto a la lucha, no obstante no se le cae una gota de fútbol. Es todo marca, empuje, vigor, arremetidas. El técnico sabe mucho de esto y se da cuenta de que eso es pan para hoy. Desde luego alcanzará para clasificar, pero pensando en Brasil 2014 –que no está tan lejos– debería comenzar a aparecer una luz que ilumine el juego.

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Cuentas. En la Eliminatoria se sacan más cuentas que en la Facultad de Matemáticas. Todo el mundo suma, resta, especula. El pensamiento generalizado es que Chile, Uruguay y Argentina conseguirán un cupo y que el resto pugnará por los otros dos.

El que tiene una ventaja verdadera es Chile. Reúne 12 puntos, le faltan otros 12 y le quedan seis partidos de local. ¡Inmejorable situación!

Retroceso. El de Venezuela. Hizo decididamente un mal partido ante Chile. Le faltó el carácter que lo venía distinguiendo.

Tenía la chance perfecta de escaparse arriba. La dejó pasar. De visita, la defensa aguanta todo. En casa, cuando debe atacar, se le complica. Los de arriba son lo más endeble de la Vinotinto.

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