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Somos el semillero del mundo, pero...

Actualizado el 23 de septiembre de 2013 a las 12:00 am

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Buenos Aires

Cerró el mercado de pases de verano en Europa y se ratifica una constante histórica: América del Sur sigue siendo su principal abastecedor de futbolistas, en especial para Italia y España, dos de las cuatro ligas más importantes del mundo.

Las otras son la inglesa y la alemana, donde también hay muchos de acá, pero a Inglaterra llegan más de los otros países británicos y bastantes africanos; los alemanes miran mucho hacia Europa del Este y los Balcanes; tal vez se adaptan mejor. En todos los demás países (sobre todo Portugal, Francia, Grecia) también está minado de suramericanos.

Por supuesto nos reconfortaría mucho más tener a nuestros jugadores aquí, para que realcen los torneos del continente, pero nunca fue posible.

Desde 1910, cuando los hermanos mendocinos Francisco, Benito, Eugenio y Julio Mosso llegaron al Torino (Eugenio también defendió a la squadra azzurra ), se instaló una corriente que no se alteraría en más de un siglo: siempre van de acá para allá, nunca al revés. Ni durante las Guerras Mundiales cambió la parábola.

Los clubes europeos tienen más poder que los suramericanos por dos razones: a) las economías de sus países son más sólidas; b) comercializan mejor el producto fútbol. Como sea, atraen a las figuras. Buen ejemplo es Portugal, un país pequeño y de muy escasos recursos, que representa el 1% de Brasil, pero contrata excelentes futbolistas brasileños. Y por millones de euros. También lleva argentinos y colombianos.

Fuera de lo económico, hay un tercer factor importante: aquí surgen más talentos. Se vende porque hay mercadería. Décadas atrás, en la Argentina se tornaba imperioso vender para no bloquear a los jóvenes que pedían pista en Primera. Desde luego, eso ya no ocurre ni por asomo.

No obstante, el fútbol argentino se mantiene siempre como primer exportador, aunque la noticia saliente es que Colombia es el cuarto detrás de Argentina, Brasil y Uruguay, con una presencia cada vez mayor de jugadores, y ya muy cercana al Uruguay.

De cualquier modo, aunque algún día perdiera el tercer puesto, es altamente meritorio lo del balompié charrúa: debe considerarse que la poblacion de todo el Uruguay es alrededor de un tercio de la de Bogotá.

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Los chilenos también. También creció bastante el lote de chilenos. Antiguamente era una rareza un profesional chileno en estas ligas, ahora es la quinta fuerza exportadora. Ha perdido terreno Paraguay. En los años 60 y 70 muchos guaraníes llegaban a España, especialmente zagueros, fuertes y buenos para el juego aéreo que tanto se estilaba en la Madre Patria. El Elche era como el Deportivo Pereira en Colombia, llegaban paraguayos en tropel.

En España, el 42%. De los 191 extranjeros que actúan en la liga española, 80 provienen de nuestra región: 26 argentinos, 19 brasileños, 11 uruguayos, nueve colombianos, nueve chilenos, tres paraguayos, dos venezolanos y un peruano. Y vale resaltar que entre esos 80 están Messi, Neymar, Dani Alves, Mascherano, Marcelo...

En Italia, el 44%. Futbolistas de 49 países foráneos animan el calcio . Hay de todos los continentes. Son 303 en total. Cerca de la mitad de ellos (133) provienen de siete países de Suramérica: 47 argentinos, 47 brasileños, 17 uruguayos, 13 colombianos, siete chilenos, un paraguayo y un peruano. Lo notable es que Argentina, Brasil, Uruguay y Colombia son los cuatro primeros aportantes. El quinto es Francia, con 12 exportados.

En Inglarerra, apenas el 10%. La Premier League tiene 570 jugadores. De ellos 363 son del exterior. Los más buscados son españoles y franceses (32 de cada uno). Y hay 74 de Irlanda, Escocia y Gales. Los nuestros son 36, distribuidos así: 14 brasileños, 12 argentinos, cinco uruguayos, un colombiano, un chileno, un ecuatoriano, un paraguayo, un venezolano.

Formarlos para perderlos. Solo en tres países hay 249 suramericanos. Nunca nos alegraremos de que se vayan nuestros mejores exponentes. Los formamos y luego los perdemos. Sí reconforta saber que el vientre generoso de nuestras canchitas se mantiene fecundo. Y que se pueden aprovechar a nivel de selección.

Lastimosamente, la tendencia tiende a aumentar. Porque en algún momento quedará definitivamente atrás la crisis económica europea, y porque el negocio del fútbol en Europa se perfecciona y crece cada año, mientras en Suramérica no avanza. Aquí los clubes se endeudan por pagar salarios altos a los protagonistas que aún no se fueron, pero la mayoría no genera nuevos ni mayores recursos.

En cambio la ecuación que manejan las entidades del viejo continente es: mayores ingresos, igual más refuerzos, igual más títulos. Y en ese sentido se mueven. Por eso, cada vez captarán más figuras de todo el mundo.

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La UEFA anunció que la Champions League que acaba de arrancar repartirá 1.183 millones de euros. El Málaga, modesto equipo que quedó eliminado por el Borussia Dortmund en la última edición, se fue lamentando, pero con 32 millones de euros de premio en las alforjas. Y, claro, en esas condiciones después puede venir a Suramérica y llevarse lo que más le guste. Y nuestras instituciones quedan impotentes ante tal poderío.

A nivel de clubes, a los suramericanos nos queda el consuelo de ser el semillero del mundo...

Pero apenas eso.

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