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Columna de Barraza

El mapa político post Mundial

Actualizado el 27 de julio de 2014 a las 12:00 am

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El mapa político post Mundial

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Buenos Aires

Y pasó la primera semana sin Mundial después del Mundial. Y la segunda... Fue entre aburrido y melancólico. Porque a lo bueno te acostumbras rápido. Y te das cuenta de que en un Mundial, hasta un Argelia-Ghana es un plato atractivo, de rico sabor. Toca volver a nuestras demacradas ligas locales, famélicas de figuras, para las cuales no guardamos mayores expectativas.

Hasta que pasen los meses y el calendario nos depare otra Copa América (2015), una Eurocopa (2016), otra Eliminatoria. Entretanto habrán cobrado vida otra vez las ligas europeas, ese sí un bocado apetitoso. Y la Champions ...

Los Mundiales son mucho más ilusionantes para Suramérica, África, Asia o la zona Concacaf que para Europa. A todo el resto nos permite, cada cuatro años, ser protagonistas del fútbol de élite, bailar en la fiesta más glamorosa. Los europeos consumen caviar futbolero en todo momento.

La buena noticia para Conmebol es que colocó 5 representantes entre los primeros 12 de la Copa: Argentina (2°), Brasil (4°), Colombia (5°), Chile (9°), Uruguay (12°). Y Ecuador no quedó tan lejos: (17°). Europa, con 13 equipos, también ubicó 5 en la primera docena.

Concacaf fue otro que destacó: Costa Rica (8°), México (10°) y Estados Unidos (15°). Y el fútbol desplegado habla mejor que esas posiciones. El único fuera de tono fue Honduras (31°).

La mala para Suramérica es que en Rusia 2018 tendrá una selección menos. O dos. Esta vez hubo 6 porque se potenció todo: las 4 plazas y media se transformaron en 5 al ganar Uruguay la repesca ante Jordania; y a ello se sumó Brasil como anfitrión. Ahora vuelve a los 4 y medio. Con un agravante: la Eliminatoria tendrá 10 equipos, no 9: se agrega Brasil. Más competitiva que nunca.

El reparto de lugares, en los últimos Mundiales, es Europa 13, África 5, Asia y Conmebol 4,5, Concacaf 3,5, Oceanía 0,5 y el país organizador 1. Joseph Blatter anticipó que intentará darle un cupo directo a Oceanía a partir de la próxima Copa. La pregunta es de dónde lo sacará. Además, generará discusión: sería casi como regalarle un lugar fijo a Nueva Zelanda en cada Mundial.

El que sigue teniendo demasiados asientos es Europa. Ya desde Alemania 2006 la UEFA resignó un lugar (pasó de 14 a 13), entendiendo que su porción de torta era demasiado gruesa. Ahora, con el fútbol tan equilibrado, tampoco se justifican 13, pero, ¿quién le quitará una silla? La distribución de plazas es resorte del Comité Ejecutivo de la FIFA, y allí la UEFA cuenta con 8 representantes sobre 24, difícil que prospere cualquier iniciativa en su contra.

Después de sus sólidas actuaciones en Brasil, a Conmebol y Concacaf les asistiría el derecho deportivo de reclamar más participación fija, sin embargo tienen escaso peso político. Asia ha cumplido una campaña desastrosa: Corea del Sur 27°; Irán 28°; Japón 29° y Australia 30°. Incluso se fueron sin ganar un solo partido. Pero la Confederación Asiática cuenta con 46 asociaciones y representa a 4.200 millones de habitantes, en tanto las tres Américas suman 45 asociaciones y 957 millones de población. Con África sucedió lo mismo.

Los Mundiales no se conforman solo por mérito deportivo sino también por representación política y demográfica. Y está bien, para que el fútbol se vaya robusteciendo y universalizando cada vez más en todos los confines. Ir a un Mundial es un empujón de entusiasmo fantástico para que los países se desarrollen más, se preparen mejor, crezcan. Y para que no lleguen siempre los mismos hay que dar oportunidades; eso se traduce en más cupos.

La única solución es que Europa acepte bajarse otro lugar, de 13 a 12, lo cual es muy improbable.

Pero aún cuando Suramérica consiga alguna mejora, esta región afrontará un reto adicional: su propia Eliminatoria. Si ya era dificilísima, lo que viene será aún más duro. Medios como Bolivia, Venezuela, Perú, que casi nunca clasifican, se desaniman pensando en Brasil y Argentina: “Ahí ya hay dos cupos seguros”, dicen. Pero ese problema siempre estuvo. Lo mismo que Uruguay.

La nueva dificultad son Colombia y Chile, que han logrado un nivel futbolístico tan alto como Brasil o Argentina. Y aún con los vaivenes lógicos del deporte, tienden a mantenerlo. Incluso más allá de las camadas, porque este es un argumento indiscutible: hay oleadas de jugadores mejores que otras. Colombia y Chile han logrado un piso de competición importantísimo. En adelante van a estar siempre peleando arriba.

Más que nunca se necesita un gran entrenador, una preparación impecable y seguir trabajando en inferiores, pues todo parte de los jugadores. Si no hay abajo, no hay arriba. Entonces, todo lo demás pasa a ser accesorio.

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