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El llanto humanizó al vencedor

Actualizado el 17 de enero de 2014 a las 12:00 am

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Buenos Aires

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El llanto humanizó a Cristiano Ronaldo en su hora triunfal. Lo barnizó de justo, lo revistió de tierno, lo glorificó. Lo celebró con su madre, con su hijo, con su novia y sus hermanas. Por fin, Cristiano pudo levantar su segundo Balón de Oro y quebrar, aunque sea por un año, la prolongada hegemonía de Lionel Messi.

Sus 69 goles en 2013 y una campaña mediática descomunal lo habían ungido favorito. Respondió a las predicciones. Y es inobjetable: cualquiera que lo hubiese ganado estaba perfecto. Hacer 69 goles en una temporada es una proeza, aún cuando no haya servido para ganar ningún campeonato.

El fútbol es un juego de 11 y nadie puede ganar un título solo, de modo que a quienes debe reprocharse haber quedado en blanco es a sus compañeros del Real Madrid, a su entrenador. Si con semejante cuota goleadora a favor no son capaces de conquistar una corona, la culpa no es justamente de quien hace los goles.

Franck Ribery es tal vez quien más mérito había hecho. Tuvo un año maravilloso, adornado con los cuatro títulos máximos a que puede aspirar un jugador en su club. Incluso clasificó al Mundial.

Aunque no fue determinante, porque el Bayern Munich es una fuerza global pareja, sí resultó importante. Pero chocamos ante una realidad de cemento: este es un galardón individual, no grupal. No se premia a la mejor película, sino al mejor actor y el oro para Ribery parecía más un reconocimiento al Bayern. Aparece como totalmente injusto que se quede apenas con el bronce.

Quién sabe cuándo un futbolista vuelve a hilvanar una cuádruple corona como esa. Tal vez pasen muchos años. El francés, individualmente, es menos que sus dos rivales circunstanciales, pero colaboró en buena medida a los triunfos muniqueses.

Sin embargo, esta votación es la más completa, democrática y transparente de todas. Lo único condenable fue la decisión de la FIFA de, una vez cerrado el proceso de votación, reabrirlo para que pudieran tener en cuenta los repechajes europeos, lo cual dio a Cristiano y a Ribery la posibilidad de acrecentar votos. Cristiano jugó en esa repesca, ante Suecia, sus dos mejores partidos del año y marcó 4 goles decisivos. La FIFA ha dicho que esa reapertura no influyó en los resultados, pero se trata de una desprolijidad inaceptable. La FIFA no se ayuda.

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Si lo ganaba Messi también era muy aceptable. Después de todo, es el mejor de esta época. Y por mucha diferencia. Lo dijo el mismo Ribery en la conferencia de prensa previa a la gala: “Ronaldo hace muchos goles, pero Messi es siempre el mejor jugador del mundo, a pesar de que haya sufrido algunas lesiones este año”. Y al lado estaban Messi y el propio Cristiano. Esto enaltece al excelente futbolista francés.

Lo que abrió las esperanzas de Cristiano y Ribery fue el bíceps femoral derecho de Leo. Cinco veces en un año se desgarró. Eso, en un artillero brutal como él, significa 30 ó 40 goles menos. Y ya vemos la tremenda gravitación de los goles. Nunca se premia a un arquero. De hecho, Cristiano ganó exclusivamente por sus goles. Aún con todo el tiempo que estuvo inactivo, Messi marcó 46 en 2013. Si se lo analiza fríamente, es colosal.

Lo empalagoso, lo exageradamente lambón de la fiesta estuvo relacionado con Brasil. Desde luego, es año mundialista y el gran país del carnaval albergará el Mundial, pero fue todo tan desmesurado que resultó chocante: Pelé recibió el Balón de Oro de Honor y se recordaron sus triunfos mundialistas; Neymar compitió por el mejor gol del año y subió al escenario; la presentadora era brasileña... Hicieron hablar a Ronaldo, Cafú, Neymar y Amarildo; pasaron vídeos de los cinco títulos mundiales logrados por Brasil...

Dieron más tarde imágenes de las playas, el Amazonas y todas las bellezas brasileñas mientras de fondo retumbaba la samba... Imágenes de Martha, que estaba ternada por el Balón femenino; Pelé, que subió tres veces al escenario, leyó la tarjeta con el nombre del ganador final... Habló hasta la modelo brasileña Fernanda Lima...

No se discuten los méritos del pentacampeón mundial; sin embargo, pareció una adulación forzada al extremo. La FIFA tiene 209 países afiliados. Les faltó condecorar a Vinicius de Moraes y a Lula.

Messi habló tras la ceremonia y justificó la elección de Cristiano: “Él es justo vencedor, se merece el Balón de Oro. Ha hecho un gran año y se lo merece. Lo felicito. Entiendo que haya llorado. Ha subido con su hijo y entiendo que se haya emocionado. Yo estuve mucho tiempo lesionado y no se puede ganar todos los años”.

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Hay que saber perder. Cristiano tiene altos méritos y fue elegido por los mismos actores que a él le dieron cuatro Balones de Oro.

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