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Una época para heredar identidad

Actualizado el 05 de mayo de 2013 a las 12:00 am

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Una época para heredar identidad - 1
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Una época para heredar identidad - 1

Llegar a una final de Liga de Campeones es la cereza del pastel para un exitoso proyecto del Borussia Dortmund que inició hace cinco años con Jurgen Kloop.

Un entrenador que en su hoja de vida solo presentaba una experiencia con el Maguncia, donde también fue jugador, pero siempre en Segunda División.

En aquel equipo donde ahora milita el zaguero tico Junior Díaz, Klopp logró un histórico ascenso en 2004; sin embargo, tres temporadas después, le tocó retroceder a la categoría de plata del futbol alemán.

Pero el Borussia Dortmund no estaba en una situación donde pudiera presumir de requerir al mejor técnico, si no al adecuado.

Sumido en una crisis deportiva y económica, al club le tocó apostar por jóvenes y prescindir de los fichajes deslumbrantes.

Fue Kloop quien lideró el cambio de mentalidad en los jugadores aurinegros e impregnó el juego alegre que hoy deleita al balompié mundial.

Un estilo donde el resultado nunca sacrifica el espectáculo, cuyos protagonistas son tan noveles como talentosos y que, en principio, no están valorados económicamente como Cristiano Ronaldo o Lionel Messi.

Por ejemplo, Robert Lewandowski costó cuatro millones de euros; la pareja de centrales Matt Hummels y Neven Subotic no supera los diez millones; Shinji Kawaga, vendido al Manchester United a inicio de temporada por 16 millones de euros, se compró en 350.000 .

Junto a Mario Götze, quien la próxima temporada jugará en el Bayern a cambio de 37 millones de euros, el Borussia constituyó un equipo que retornó a la cúspide en menos tiempo del esperado.

Cuestión de identidad. En 1997, las calles de Dortmund festejaron su única Liga de Campeones.

En aquella ocasión, el club salvó una desastrosa temporada casera y la planilla estaba compuesta por futbolistas que no establecieron un patrón de juego.

Esa es la gran diferencia con el Dortmund actual: enamora a propios y extraños, tanto por la calidad de sus integrantes como por la alegría que irradia su técnico.

Es esa identidad por la que todos recordarán a este equipo, más si se adjudica su segunda “orejona”.

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