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Análisis de juegos ante México

Ticos vieron una Sele el viernes y otra el martes

Actualizado el 13 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

La Tricolor jugó mucho mejor en el mítico estadio Azteca que en el Nacional

Hubo cambio de sistema, de jugadores, de movimientos y hasta de disposición

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Ticos vieron una Sele el viernes y otra el martes

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La Selección de Costa Rica tuvo cambios significativos el martes ante México en el Azteca con respecto a la presentación que dio ante ese mismo oponente el viernes en el Nacional. Todo mundo los vio.

El representativo tico no fue una muralla impasable, pero por lo menos no se vivió el juego con el corazón hecho un puño. No fue descollante con la pelota, pero por lo menos la tuvo a ratos. No fue un aluvión ofensivo, pero por lo menos dio la impresión de pisar el área rival.

Las razones: mudó el esquema, mudaron los jugadores, mudaron movimientos, mudó la disposición. Algo alivia todo esto dentro del oscuro paisaje que hoy adorna el panorama de la Tricolor.

Primero, el técnico Jorge Luis Pinto pasó de un 5-3-2 a un 5-4-1, con el cual pobló los enormes espacios en la zona del mediocampo que se vieron en el choque en que la Tricolor ofició de local (más allá de que sigue siendo extraño que los dos sistemas fueron utilizados poco o nada en los fogueos previos).

Segundo y tercero a la vez, el estratega cafetero incluyó en la titular a Pedro Leal en lugar de Bryan Oviedo, a Gabriel Badilla por Michael Umaña, a Yeltsin Tejeda por Michael Barrantes y a Randall Brenes en detrimento de Álvaro Saborío. Casualmente todos los que se colaron en la alineación son del medio local y los que salieron militan en el extranjero.

Uno por uno. Leal, más fajado en la marca que Oviedo, se le paró bien al volante Javier Aquino. En ataque no anduvo bien, pero ya se sabía que con la maniobra se sacrificaría peso en ofensiva. De alguna forma es lógico si se juega en calidad de visitante ante México.

Mientras tanto, acomodar a Gabriel Badilla en el centro de la zaga en lugar de un venido a menos Michael Umaña fue un acierto, pues permitió que se borrara de la cancha a Oribe Peralta y casi, pero solo casi, a Javier Hernández.

El delantero azteca del Manchester United aprovechó el único error de Badilla en el compromiso y desbalanceó el choque con su gol.

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Por su parte, Tejeda se dedicó a lo que sabe hacer: marcar y correr.

El joven hizo olvidar el nombre de Barrantes a punta de despliegue, seguridad y ganas. Fue un buen socio para un jugador muy similar, como José Miguel Cubero.

El ingreso de Brenes implicó poner a Joel Campbell en punta, en búsqueda de dos cosas: tener más marca por izquierda y tratar de entrar con el balón dominado.

Esto porque Chiqui tiene más concepto defensivo que Campbell y porque cuando está Saborío normalmente se cae en el pelotazo.

Cuarto, fuese por verguenza deportiva o amor propio, la Tricolor tuvo otra disposición.

Tampoco se puede decir que el viernes los futbolistas se sentaron en la cancha a ver pasar a los aztecas, pero, sin duda, el esfuerzo ofrecido en territorio enemigo fue sumamente superior.

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