Deportes

Escándalo FIFA

Jack Warner es visto en Trinidad y Tobago como un Robin Hood

Actualizado el 04 de junio de 2015 a las 05:00 pm

Warner afirma que la imagen que se ha formado la gente de él en el exterior no tiene nada que ver con la realidad.

Deportes

Jack Warner es visto en Trinidad y Tobago como un Robin Hood

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

This picture loads on non-supporting browsers.
Jack Warner (Trinidad y Tobago): Antiguo vicepresidente de la FIFA, presidente de la Confederación del Caribe (CFU). (AP)

Puerto España, Trinidad

Un momento, Jack Warner está en la televisión diciéndoles a sus compatriotas que teme por su vida. Una hora después, aparece en un acto político en una calle estrecha, asegurando que no le teme a nada.

El mismo día fue incluido en la lista de los más buscados por la Interpol. Por la noche confraternizó con agentes policiales, sin que nadie cuestionase su libertad.

Esas contradicciones son constantes en la vida de Warner, un hombre de origen humilde que se hizo rico y llegó a ser presidente de la Concacaf y vicepresidente de la FIFA, el organismo rector del fútbol mundial. Se codeó con líderes poderosos antes de ser marginado en el marco de un escándalo por cuestiones éticas.

Ahora, otro pedazo de su imperio parece estar desmoronándose.

Acusado la semana pasada en Estados Unidos de actividades delictivas, fraude en transferencias bancarias y lavado de dinero, Warner figura en la lista internacional de personas buscadas. Pero rechaza las acusaciones, diciendo que nunca hizo nada ilegal.

Nada de esto es nuevo y muchos trinitarios dicen que no tienen problemas con la fortuna de Warner si no la hizo a costa de ellos.

"Es nuestro Robin Hood", afirmó Eraj Sagewan, un conductor de taxi de Puerto España, la capital.

Esa es la imagen que tienen muchos trinitarios de este hombre de 72 años que integra el Parlamento nacional. Si le robó a los ricos para dárselo a los pobres, ¿cuál es el problema? Es héroe y villano al mismo tiempo, famoso por la ferocidad con que trata de conseguir sus propósitos, pero a quien también se le reconocen la ayuda —médicos, alimentos, de todo— que brindó a hombres, mujeres y niños en su distrito.

"De no haber vivido tanto, se hubiese muerto como un héroe", expresó Sunity Maharaj, periodista que sigue desde hace tiempo los pasos de Warner. "Hubiera sido la historia de un muchachito que llegó a vicepresidente de la FIFA".

Warner no se esconde. El miércoles —mismo día en que la Interpol emitió su alerta roja—, ninguno de los policías que dirigían el tráfico en el sitio donde llevó a cabo su acto molestó a Warner. Y el acto fue transmitido en vivo por su propio canal. Todos saben dónde anda. La policía pasaba y sus simpatizantes ni se mosqueaban.

Warner afirma que la imagen que se ha formado la gente de él en el exterior no tiene nada que ver con la realidad.

"Todo el mundo sabe que Jack Warner es malo. Jack Warner tiene ébola", declaró en medio de una ovación.

El acto comenzó tarde y al principio había unas 50 personas. Para cuando llegó Warner una hora después, la calle estaba colmada de gente.

"Estoy en esto por ustedes", les dice Warner, quien luce la camisa verde típica de su partido.

"Si esto fuese Estados Unidos, Jack Warner sería una estrella de rock", comenta uno de los presentes, Ria Bisnath.

El futuro de Warner es incierto. Los cargos más graves que enfrenta son los de soborno, aunque él insiste en que son todos inventos.

Warner sostiene que Estados Unidos está embarcado en una especie de vendetta con la FIFA porque no le dieron la sede de la Copa Mundial del 2022 y se la concedieron en cambio a Catar.

"Nadie, vivo o muerto, puede decir que me sobornó", declaró Warner. "Todo lo que tengo ahora, ya lo tenía antes de meterme en la política".

El Departamento de Justicia de Estados Unidos dice que Sudáfrica le pagó $10 millones a Warner y a otros dos integrantes del comité ejecutivo de la FIFA para que votasen por ella al elegir la sede del Mundial del 2010. Sudáfrica admitió haber hecho el pago, pero negó que fuese una coima y dijo que se trató de un aporte para promover el desarrollo del fútbol en el Caribe.

Y hay más acusaciones. Las autoridades creen que Warner y otros, incluido el exdirigente estadounidense Chuck Blazer, se enriquecieron tomando dineros de cuentas de la Concacaf. Blazer está cooperando con las autoridades. Se cree que parte de ese dinero fue usado para construir un Centro de Excelencia en Trinidad. Warner niega ser el dueño del centro, pero hay documentos que indican lo contrario.

Todo esto sucede en momentos en que Trinidad se prepara para realizar elecciones este año. Warner encabeza un pequeño partido y sus correligionarios dicen que hay una campaña que busca hacerlo quedar mal.

"Su detención fue una manipulación política al máximo nivel", se quejó Rekha Ramjit, presidente del partido que Warner fundó hace dos años.

Hablando de manipulaciones, imágenes de difundidas por la televisión y otros medios dan la impresión de que Warner avanzaba entre una multitud en el acto del miércoles, cuando en realidad el acto ya había terminado y quedaban solo un puñado de personas.

"Típico de Jack", dice Bisnath.

La sola mención de la palabra "Jack" genera reacciones en Trinidad.

"No me complace el sufrimiento del señor Warner y de su familia", expresó el líder opositor Keith Rowley en el Parlamento. "Confío en que será sometido a un proceso judicial libre y justo en Trinidad y Tobago y en el exterior. Que el proceso legal siga su curso".

Warner despotrica a menudo contra la prensa, pero publica un semanario y ha organizado grandes fiestas a las que invita incluso a los periodistas que más lo critican.

Escribe comentarios, pero no responde preguntas. Hizo una tremenda metida de pata esta semana al pensar que un artículo satírico de la revista The Onion era legítimo.

Tal vez no haya mejor ejemplo de las muchas caras de Warner que lo sucedido en un partido por las eliminatorias de la Copa Mundial en Puerto España en 1989, que Estados Unidos ganó 1-0 con un gol de Paul Caligiuri. ¿Era Warner el embajador que le dio al jugador su sombrero de paja en los vestuarios después del duelo en reconocimiento por la victoria? ¿O el promotor ambicioso que sobrevendió entradas, haciendo que muchos no pudiesen ver bien el partido o directamente se quedasen afuera?

"A veces rompo a propósito el espejo retrovisor porque no es placentero lo que hay detrás", expresó Raymond Tim Kee, presidente de la asociación de fútbol de Trinidad, que Warner supo controlar financieramente.

"Desde que me hice cargo hace dos años, una de las primeras cosas que me propuse fue cambiar totalmente la imagen porque me di cuenta de que la federación había perdido credibilidad y había muchos interrogantes y temores".

Como tantas otras personas en su país, el dirigente sigue de cerca el escándalo de Warner.

"Tengo total confianza en la capacidad de Estados Unidos de llegar al fondo de todo", dijo Tim Kee, quien es también el alcalde de Puerto España.

  • Comparta este artículo
Deportes

Jack Warner es visto en Trinidad y Tobago como un Robin Hood

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios

Noticias Relacionadas

Regresar a la nota