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Desatención y trabas para la prensa

Actualizado el 11 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

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Desatención y trabas para la prensa

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Este país es hermoso pero parece no ser muy amistoso con la prensa. Que no se malinterprete como una queja, pues casi todos han sido muy amables en estas alegres tierras y pronto inicia uno a entender tanta y tantas canciones que hablan maravillas de México.

Pero problemas no faltan y lo peor es que son generados por quienes deberían facilitarle a uno la cobertura.

En estos viajes el tiempo apremia y el cierre siempre lo tiene uno al cuello, así que se entenderá mi molestia y desconcierto cuando la Femexfut nos dejó esperando, a gran cantidad de periodistas locales y ticos, casi tres horas en la entrada del Centro de Alto Rendimiento en México D. F.

Fue la misma Federación la que anunció que a las 10 a. m. se daría un espacio para presenciar parte del entrenamiento del Tri y luego habría conferencia de prensa. Por eso llegamos desde las 9:30 a. m. a las facilidades.

Esperamos y esperamos, pero nadie salió a explicar qué pasó. Parece que es algo común, me explican los colegas aztecas, quienes mataban el tiempo atacando a una venta callejera de comida.

Finalmente entramos y sí se dio el espacio para ver la parte final del entrenamiento. Los volantes tiraban centros, los porteros cabeceaban y los porteros desviaban, todo en un ambiente bastante relajado y ameno.

Chicharito jugaba a hacer series con un compañero en medio de un jolgorio que se escuchaba al otro lado de la cancha.

Ese mismo Javier Hernández, famoso jugador del Manchester United y por ende estrella de la selección, que no quiso responder más de tres preguntas en la atribulada conferencia de prensa.

Bajo el agua. En la tarde más de lo mismo, cuando la Tricolor se daba cuenta que no iba a poder reconocer la cancha del Azteca por la lluvia, nosotros los periodistas nos hacíamos un puño debajo de un pequeño toldo para no mojarnos en las afueras del estadio, en lo que nos dejaban pasar.

Lástima, porque aparte de esos pequeños inconvenientes el trato de la gente común mexicana se pasa de atento y cariñoso. Me ha costado encontrar un mexicano que no sea colaborador y amistoso a más no poder.

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