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La Copa América verá un México respetable

Actualizado el 03 de mayo de 2015 a las 12:00 am

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Buenos Aires

“No inviten más a los mexicanos, que se vayan a jugar con Belice, Puerto Rico y Cuba su Copa Oro…” “Se creen la última chupada del mango…” “Así deslucen el torneo suramericano... NO MÁS MÉXICO…” “Es momento de invitar a otros países de América, Estados Unidos, Canadá, Costa Rica…” “¿Para qué los invitan si vienen con suplentes…?”

Las quejas de los aficionados suramericanos, furiosos, se repiten en los sitios de internet ante la primicia del diario Récord , de México, de que Miguel Herrera llevará a la Copa América un equipo alternativo, reservando a sus máximas figuras para la Copa Oro. O sea, como en la edición 2011 en Argentina, aunque esa vez fue peor: mandó una selección sub-20 reforzada. Si se confirman las dos listas que publicó Récord , México iría a Estados Unidos con Memo Ochoa, Rafa Márquez, Héctor Herrera, Jonathan y Giovani dos Santos, Andrés Guardado, Carlos Vela, Chicharito, Oribe Peralta… Su once estelar en el Mundial 2014.

Y acudiría a Chile con una representación de menos brillo, aunque respetable de todas maneras, fuerte. Chile, Ecuador y Bolivia harían muy mal en confiarse, pensando que enfrentarán a un equipo débil. Viajarían 22 jugadores consolidados en primera división, siete mundialistas en Brasil: el gran arquero Jesús Corona, el zaguero Francisco Rodríguez (ambos de Cruz Azul), el lateral izquierdo Miguel Ponce, los volantes Isaac Brizuela y Marco Fabián (los tres del Guadalajara), el medio Javier Aquino (Rayo Vallecano) y el delantero Raúl Jiménez (Atlético de Madrid).

Los demás son elementos que ya actuaron en selección. Seis de ellos fueron campeones olímpicos en Londres 2012. Los que no están en el exterior compiten en una liga potente como es la azteca. Es decir, el Piojo Herrera estaría priorizando la Copa de Oro sin subestimar la Copa América. No es igual esta nómina que mandar un sub-20. Y con ella están en condiciones de dar combate. Convengamos que México tiene actualmente un fútbol muy competitivo y valores jóvenes surgidos de las camadas que brillaron en los Mundiales Sub-20 y Sub-17 (bicampeón de esta última en 2005 y 2011). Tiene cómo armar dos selecciones importantes.

En 1993 se implantó el actual sistema de disputa de la Copa América con 12 equipos para darle mayor atractivo. Y vaya si se logró, hoy tiene prestigio universal. Pero somos tan pocos que necesitamos pedir prestadas un par de selecciones. Entonces se miró a México y Estados Unidos por ser dos medios futbolísticos en franca evolución y con una población y una teleaudiencia fabulosas. México tiene 122 millones de habitantes, y otros 13 millones de compatriotas en Estados Unidos. Y los EE. UU. son el mercado con mayor crecimiento exponencial de este deporte. Hay 55 millones de latinos allí y el fútbol es ya el deporte más practicado. La Copa América creció con ellos, tanto que la Conmebol vendió los derechos televisivos y comerciales de Chile 2015 en $75 millones, cuando en 1993 los vendía en 4,5.

Concacaf autorizó a sus miembros en 1993 a competir en el ámbito de Conmebol porque así crecían deportivamente. Luego vio que estaba entregando un negocio fantástico. Y que si sus equipos priorizan la Copa América se reduce el interés de su Copa Oro. Las fechas de esta se juntan con las de la Copa América (comenzará el 7 de julio, 3 días después de finalizar el torneo en Chile). Y ahí México se ve obligado a desdoblarse: quiere participar en el sur, pero sabe que es más factible ganar en el norte. Y por eso lleva sus figuras más rutilantes a la Copa Oro donde, de ser campeón, clasifica a la Copa Confederaciones. Es comprensible. En la Copa América, aún cuando ganara no iría a la Confederaciones; por Suramérica debe ir un suramericano.

Concacaf decidió que fueran México (que pide venir y es el principal que quiere tener Conmebol) y Jamaica. Lo ideal hubiese sido Costa Rica, sobre todo tras su formidable actuación en el pasado Mundial. Y el fútbol costarricense seguramente hubiese asistido gustoso.

En Suramérica deben ser conscientes, además de prestarles dos equipos para la Copa América, no pueden reclamarle a la Concacaf que no juegue su Copa Oro para que les ceda lo mejor. Esta vez no hay lugar para protestas ni para alarmarse. Va un México fuerte.

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