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Cancha del estadio Juan Gobán: el calvario que espera a la Liga

Actualizado el 11 de diciembre de 2015 a las 12:00 am

Futbolistas terminan con talones y tobillos adoloridos tras jugar en cancha de Limón

Desgaste del césped causa resbalones y raro pique del balón; clima supera los 40°

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Cancha del estadio Juan Gobán: el calvario que espera a la Liga

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Jossimar Pemberton se refresca, durante el duelo que disputó Limón ante la S en el Juan Gobán. La temperatura llegó a los 41 grados. | ADRIÁN SOTO

La cancha sintética del Estadio Juan Gobán le permitió a los caribeños convertirse en el mejor local del torneo, pero para sus rivales se tradujo en tobillos, talones y rodillas doloridas.

También en constantes caídas debido a lo resbaloso que se volvió el campo por la falta de caucho y en dificultad para controlar el balón, ante el extraño pique que toma por el desgaste excesivo de la alfombra sintética.

“Es como si te golpearan las articulaciones con un martillo. Los jugadores de Limón merecen todo mi respeto por jugar ahí los partidos de local”, explicó el capitán de la UCR, José Vargas.

El dolor intenso se da luego del cotejo, al estar tan gastada no hay nada que amortigüe el impacto del pie con el césped.

La Liga se enfrenta a esto y a mucho más el próximo domingo, cuando se mida al adversario que más provecho le saca a las pesadas condiciones de su cancha.

No solo se trata del material sintético, también de las dimensiones del campo y de la temperatura que virirán los futbolistas.

Según Efraín Rodríguez, coordinador de la Comisión de Arbitraje, es la cancha más pequeña del país; mide 90 metros de largo, 15 menos que los campos de los estadios Morera Soto, Ricardo Saprissa y Rosabal Cordero.

“El balón pica raro, unas veces alto y otras bajo; en otros casos se calcula mal porque uno piensa que va a llegar a cierto punto pero no lo hace. Al final duele hasta caminar”, explicó el defensor de Cartaginés, Jameson Scott.

El calor también juega, pues según el Instituto Meteorológico, la sensación térmica de los aficionados que estarán en las gradas, rondará entre los 35 y 37 grados.

Pese a que la temperatura a la 2 p. m., hora del juego, será de alrededor 31 grados, la alta humedad que se vive en el Caribe causa que la gente sienta más calor.

Por si fuera poco, el termómetro utilizado por los árbitros durante el duelo entre Limón y la S reveló que dentro del campo aumentó hasta los 41 grados, debido al calor que absorbió la grama.

Es muy probable que este clima se repita en las semifinales.

Lo que es un suplicio para los rivales es una fortaleza para el equipo anfitrión. Bien lo reconoció el goleador Erick Scott.

“La cancha sintética de Limón es la más fea del mundo, aunque ya estamos acostumbrados porque entrenamos aquí siempre. En el fútbol se juega con todo”, recalcó el ariete de la Tromba.

¿Hay soluciones para contrarrestar todo esto? Pocas.

Daniel Colindres optó por utilizar tenis en lugar de tacos en el último juego, una medida para disminuir el impacto al correr.

Mientras, en el vestuario erizo ya saben a lo que van: a sufrir.

“Es una cancha muy dura, calienta mucho pero al final todo eso juega, hay que llegar y enfrentarlo”, concluyó Javier Loaiza.

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