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Bianchi será el mismo, el plantel no

Actualizado el 25 de febrero de 2013 a las 12:00 am

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Buenos Aires

La imagen es muy graciosa: aparece una gran foto de Carlos Bianchi pensativo, tocándose la cabeza con ambas manos bajo el título “¿Cómo era...?”. Fue la nota central del martes en el diario deportivo Olé.

Ante los primeros resultados adversos en esta, su tercera etapa boquense, surgió el comentario general en el futbol argentino: “Bianchi ya no es el mismo, ¿se olvidó de dirigir...?”. Otros dicen: “Está grande”, “Pasaron muchos años”, “No tiene los mismos jugadores”. Claro, entre aquel 1998 cuando asumió por primera vez y hoy mediaron 15 años. Mucha agua corrió.

“Boca es un cabaret”, había dicho en ese entonces Diego Latorre (aún era jugador) para graficar las internas que corroían el vestuario del equipo de la Ribera. Bianchi, con su inteligencia, su criterio y su don de gente transformó rápidamente el night club en la institución más exitosa de Sudamérica. Ganó 3 copas Libertadores (en otra fue subcampeón), 2 Intercontinentales y 4 torneos argentinos para los xeneizes. Y se convirtió en un ídolo intocable de Boca.

* Sin jugadores, ni Ferguson . Claro, entonces estaban Riquelme con 15 años menos (y sin las mañas de hoy), Palermo con 24, Barros Schelotto 25, los excelentes colombianos Córdoba, Serna y Bermúdez, el notable lateral Hubo Ibarra, Walter Samuel, Marcelo Delgado, Clemente Rodríguez que era una flecha (ahora es el arco), Carlos Tévez irrumpiendo... Era otro universo de jugadores, más calificado.

* Floreo en La Bombonera . A uno le preguntan cómo está Boca hoy y en realidad ni Bianchi lo sabe. En esta tercera versión del entrenador, Boca fue superado por River en los tres superclásicos de verano. Pero no se le dio mayor trascendencia por no ser partidos oficiales. Sin embargo, empezó el campeonato, arrancó la Copa y el que no arrancó fue Boca. De milagro sacó adelante el partido frente a Quilmes (que le ganaba 2 a 0 y falló un penal), igualó 0 a 0 con Tigre y sufrió una dura derrota en La Bombonera con el Toluca, con toqueteo incluido. Esto último encendió las alarmas. El mismo Toluca, que cayó de local ante el discreto Nacional, se floreó en cancha de Boca. Por momentos le dio una lección de fútbol.

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* ¿Será el mismo...? Y ahí el país futbolero comenzó a preguntarse: “¿Qué pasa con Bianchi...?” El técnico más ganador de la historia de la Libertadores (tiene 4, una con Vélez) está bajo el escrutinio del ambiente. Es posible que tantos años sabáticos hayan relajado en exceso al Virrey. Pero, esencialmente, el Boca que recibirá Barcelona a estadio lleno el miércoles próximo en Guayaquil es un equipo en formación. Un plantel que Bianchi no eligió, lo heredó del anterior entrenador, Julio César Falcioni. El exgoleador está tratando de conocer a su tropa, hace varios cambios de un partido a otro, más que por el principio de rotación, por una necesidad de conocimiento y prueba.

* Terrible prueba. Si Barcelona repitiera la excelente faena cumplida ante Nacional, en Montevideo, tiene altas chances de lastimar al equipo azul y oro. Y hundirlo en la tabla. Sobre todo porque al frente del ídolo ecuatoriano está Gustavo Costas, un zorro de la dirección técnica, que se la va a poner difícil. Igual, estamos hablando de Boca. Son clubes grandes, leones dormidos o heridos que en cualquier instante dan un zarpazo y se cobran una víctima.

* Tendencia en alza. En cada nueva Libertadores se acrecientan los triunfos a domicilio. Toluca venció a Boca, luego Nacional a Toluca; en el grupo 8 se da un caso increíble: los 4 partidos fueron ganados por el visitante. En la fase de grupos se llevan disputados 25 partidos y la estadística es sorprendente: 11 victorias locales y 10 visitantes. Está claro que ya nadie tiembla en muchas canchas que en el pasado eran temibles, como La Bombonera, el Centenario o la que fuera. Y que el empate, antes un buen negocio, hoy es una apuesta que a nadie le interesa. Ha habido apenas 4 igualdades en los primeros 25 juegos de la fase de grupos. Todos se animan a ganar.

* La revelación. Los equipos ecuatorianos. La tabla no dice gran cosa de ellos, el juego sí. Emelec venció a Vélez con gran autoridad, exhibiendo velocidad y penetración. Luego cayó en Montevideo ante Peñarol, pero mostrando personalidad. Y generando varias situaciones de gol, haciendo figura al arquero Bologna. Mereció llevarse algo. Barcelona dominó por completo a Nacional en el viejo Parque Central (el estadio más antiguo de América). Debió ganar hasta por goleada. Fue 2 a 2 por errores arbitrales y propios de definición. Atención: Ecuador avanza, y no sólo a nivel de selecciones. También de clubes.

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* Inquietante. La Libertadores apenas comienza y los cinco representates argentinos han perdido algún partido: Boca, Vélez, Newell’s, Tigre y Arsenal. Al país más ganador de la Copa (22 campeones y 9 subcampeones) le cuesta mantener el tren. Y le cuesta frente a venezolanos, bolivianos o ecuatorianos, que antes eran una presa fácil para ellos. Síntoma de que los tiempos cambian.

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