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Pérez Zeledón - Saprissa

Apertura de hiel

Actualizado el 15 de mayo de 1995 a las 12:01 am

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Apertura de hiel

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Pérez Zeledón. Juego intenso, de roce constante, sudor y lucha; de enormes yerros; triunfo morado y sentencia abierta. Estrepitosa caída en casa, Pérez Zeledón quedó a las puertas del adiós.

La jerarquía del Saprissa y sus propios errores condujeron al once anfitrión a un camino sin salida, a un horizonte oscuro.

Las ilusiones de disputar la final de la segunda fase están casi sepultadas para los generaleños, quienes no supieron controlar un partido en el que ingresaron con el pie derecho, mas salieron con el izquierdo, cabizbajos y llenos de dudas, producto de sus acciones.

Los pupilos de Juan José Gámez malinterpretaron el derrotero por seguir y cayeron en la trampa del roce sin balón, de los enfrentamientos innecesarios.

Sin buscar héroes ni villanos, porque en el futbol no los hay, la imprudencia de Vernán Mesén al golpear con su cabeza a Roy Myers y la reacción del zaguero Carlos Mora, quien intentó agredir con su mano derecha a Giancarlo Morera; situación que culminó con su expulsión, le dio un giro de 180 grados al partido.

La ventaja obtenida por los generaleños con base en la picardía y la astucia de Táylor Morales y Farlen Ilama, al cobrar una falta en forma relampagueante en los albores del área, mientras los visitantes discutían con el árbitro -Marvin Amores-, la perdieron con inocencia al quedarse con diez hombres. El encuentro era aún demasiado joven.

La polémica y confusa jugada que les deparó el gol, encendió los ánimos en la cancha; no obstante, en el balance general los Guerreros del Sur cargaron con el mayor sufrimiento. El peso de la salida de Mora, al final, se les convirtió en una cruz insoportable.

Amargo reves

A raíz de lo descrito, Gámez se vio obligado a variar su esquema. Bajó a Geovanny Hidalgo a cubrir el espacio ocupado anteriormente por Mora y retrasó a Morales; Ilama quedó como su único gladiador. El libreto trabajado durante la semana se había despedazado tan solo en 12 minutos.

Debido a ello, los actuales monarcas del futbol nacional empezaron a sumar presencia y control, y ya en el 26 habían igualado por intermedio de Mauricio Wrigth.

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Para el complemento, los josefinos, quienes desde el arranque mostraron un planteamiento cauteloso, con la presencia de Morera para que ayudara a Mayorga en la recuperación y de Salazar como segundo stopper al lado de González, adelantaron a Roy con el fin de fortalecer la ofensiva.

Los de casa también movieron sus fichas al mediar esta segunda parte y decidieron arriesgar todo. Se atrevieron a volver al esquema original, de dos delanteros en punta. Con las variantes tácticas consiguieron un mayor equilibrio y en los pies de Mesén tuvieron dos opciones claras para lograr la diferencia.

Cuando el empate parecía un sendero viable para ambos, Roy Myers, de cabeza, apagó las ilusiones de los Guerreros del Sur al decretar el 2 a 1. Saprissa se adueñó del cotejo.

El infortunio de Elizondo, al cometer el autogol, en el momento en que el juego agonizaba, dejó abierta la sentencia de muerte para su equipo. Apertura de hiel, camino escarpado para los generaleños.

Incontenible ira

El técnico generaleño, Juan José Gámez, explotó en furia tras el tropiezo del once guerreroAntonio Mora RojasPara La Nación

Con desencanto insospechado, el técnico generaleño, Juan José Gámez Rivera, se desbordó en ira y clamó en contra de cuanta alma cercana estuviera a su alrededor, tras concluir el cotejo frente al Saprissa.

La derrota 1 a 3 quebrantó su espíritu y desgarró su afán ilusorio, luego de mantener las esperanzas vivas en las últimas horas que antecedieron a la confrontación.

El viejo Pipo como algunos lo llaman cariñosamente, descargó todo su genio y consternó a quienes se acercaron en busca de sus impresiones.

Sin duda, el ambiente inhóspito que se generó en el camerino guerrero dejó perplejos a los más parsimoniosos y a quienes buscaban el frío del agua para refrescarse.

Esos gritos incontenibles jamás encontraron compañía; empero, sus insultos, desaforados de por sí, excedieron los límites.

Al primero que bautizó con "castellano descompuesto" fue al juez Marvin Amores, a quien le atribuyó la responsabilidad del traspié generaleño.

Su molestia por la expulsión del zaguero Carlos Mora, la parcialidad de quienes arbitran frente al Saprissa, más la venia y favoritismo de la prensa por los morados, fueron el eje de sus argumentos.

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"Para qué me piden declaraciones si ustedes son saprissistas envenenados, y tolerantes de las injusticias que nos cometen a los clubes pequeños", exclamó.

Al tiempo que comenzó imprevisiblemente una cadena de expresiones fuera de tono. Posiblemente, producto de la incontrolable adrenalina que transformó su personalidad y convirtió su gentileza en un mar de desencantos.

PEREZ ZELEDON 1 - SAPRISSA 3

Estadio: Carlos Ugalde, Ciudad Quesada. 11 a.m.Pérez Zeledón: Rafael Milton Segura, Juan Carlos Gamboa, Sandro Elizondo, Carlos Mora, Geovanny Hidalgo, José Fernando Cordero (Guillermo Guardia, 73'), Tony Marín (Heiner Segura, 57') Vernan Mesén, Hárold López, Táylor Morales, Farlen Ilama. D.T.: Juan José Gámez.

Saprissa: Erick Lonnis, Mauricio Wrigth, Rónald González, Vladimir Quesada, Try Bennett, Giancarlo Morera (Juan Cayasso, 80') Benjamín Mayorga, Edwin Salazar, Roy Myers, Michael Myers y Evaristo Coronado (Javier Wanchope, 58'). D.T.: Carlos Linaris.

Arbitros: Marvin Amores, central; Bolívar Montero y José Cubero, guardalíneas.

Expulsado: Carlos Mora.

Goles: 1-0 (6') Farlen Ilama. 1-1 (26) Mauricio Wright. 1-2 (82') Roy Myers. 3-1 (90). Autogol de Sandro Elizondo.

Asistencia y recaudación: 2.597 personas dejaron en las tiendas generaleñas 3.597.743 colones.

Motivo: Primer partido por las semifinales.

San Carlos - Liga Deportiva Alajuelense

Faena Bravía

Reseña del juego

San Carlos hizo todo para ganar, Alajuelense se defendió como fieraSe mordían los labios mientras abandonaban el campo. Sandro Alfaro, Gílbert Solano, Freddy Koopper... enrojecidos por el esfuerzo. También por la impotencia, alojando en el fondo esa sensación de vacío que ahueca el alma.

Al afán corresponde un premio, dicta la lógica. Sin embargo, ayer, después de sumar tantos puntos en los predios de Alexis Rojas, de multiplicar opciones que murieron en los postes, en los pies del rival o, en última instancia, al amparo de la suerte, a los sancarleños este empate les causó frustración.

Que nadie dude de la honestidad que los impulsó a buscar el triunfo como objetivo único y fundamental. Si se tratara de dirimir por tarjetas el duelo, al estilo del box, el margen sobre su rival sería suficiente.

Mas, !atención!, que también tiene mérito una defensa heroica. Alajuelense luchó para salvar este escollo. Sus piezas se batieron como leones, capearon el temporal y sacaron a relucir ese potencial que sabe mezclar el hombre cuando la adversidad lo acorrala: el coraje.

!Bravo, muchachos!

Así se juega el futbol, con pasión y entrega, con fervor y sentido del sacrificio. Con acciones a lo profundo, con trazos repetidos y electrizantes, el dominio fue rojiazul. El plantel de Koopper observó un mejor manejo de la pelota gracias a la astucia de Benigno Guido para leer el partido, a la jornada a tiempo completo que desarrolló el Pachi Sauma, a los disparos del Tanque, a la movilidad de Vega, al esfuerzo de todos.

Sin embargo, la tonada aquella de que no hay que llegar primero, sino saber llegar, le sonó a Rónald Gómez en el minuto 4. El ariete manudo se deshizo de tres rivales y su misil rastrero abrió una herida letal en la red norteña.

No exageramos al afirmar que, ofensivamente, eso fue todo para la Liga. Los azules se vinieron encima, vivieron en la zona de Rojas y obligaron al arquero y a sus defensas a luchar con denuedo hasta el final. Alexis, grande; Mauricio, implacable; Delgado, oportuno; Chacón, agilísimo; Nahamán... memorable.

Sandro Alfaro ganó cuantas veces se lo propuso el carril izquierdo y centró balones hasta el cansancio. Sin embargo, allí, en la zona de candela, Mauricio siempre saltó mejor que el gigantón Solano, a Ramírez le taparon las vías de gol, a Sauma le impidieron llegar y a Rónald Vega lo capturaron en momentos claves.

Pero, claro, tanto va el cántaro... Minuto 74, Gílbert conecta un servicio a Sandro Alfaro, Arnáez marca al zaguero y lo derriba parcialmente. !Penal!, dijo el juez. La decisión, drástica; la ejecución, precisa. El Pachi engañó a Rojas. Uno a uno.

Unos cuantos revoltosos (aficionados manudos) quisieron desordenar el ambiente y fue loable la actitud conciliadora de varios muchachos alajuelenses, como Mauricio, Arnáez, Wílmer y otros. Calmaron a los exaltados y evitaron males mayores.

Quedaba un cuarto de hora, un margen suficiente para abrigar la esperanza. Sin embargo, el pitazo largo sorprendió a los norteños con la misma actitud con que vivieron el juego, luchando y buscando, buscando y fracasando.

SAN CARLOS 1 - ALAJUELA 1

San Carlos: Jorge Chacón; Edgar Navarrete, Luis Fernández, Miguel Solano, Sandro Alfaro; Benigno Guido (Carlos Rodríguez, 60'), Rónald Vega, Jimmy Vargas, Ricardo Sauma; Gílbert Solano, Eduardo Ramírez (Alexánder Ortiz, 59'). D.T: Freddy Koopper.

Alajuelense: Alexis Rojas; Luis Diego Arnáez, Javier Delgado, Mauricio Montero, Osvaldo Chacón; Nahamán González, Wílmer López, Juan Carlos Arguedas, Víctor Badilla (Oscar Valverde, 60'); Rónald Gómez (Javier Astúa, 78'). D.T: Valdeir Vieira.

Arbitraje: Víctor Rodríguez, asistido por Carlos Vargas y Greivin Porras.

Goles: 0 a 1 (4'): Rónald Gómez recibe un balón, se corre de la derecha al centro y dispara raso. 1 a 1 (77'): Gílbert Solano centra un balón a Sandro Alfaro, Luis Diego Arnáez lo marca y lo derriba parcialmente. Penal. Cobra Ricardo Sauma y vence a Rojas.

Asistencia y recaudación: 2.216 personas; 2.960.200 colones.

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