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El otro paso era la expansión al istmo

Actualizado el 06 de mayo de 2012 a las 12:00 am

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El otro paso era la expansión al istmo

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                         Minor Vargas llegó a invertir en un equipo salvadoreño y, al parecer, tuvo conversaciones con un cuadro del futbol de Honduras. | ARCHIVO GRUPO NACIÓN
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Minor Vargas llegó a invertir en un equipo salvadoreño y, al parecer, tuvo conversaciones con un cuadro del futbol de Honduras. | ARCHIVO GRUPO NACIÓN

En el 2011, el empresario Minor Vargas Calvo manifestó su interés en expandirse a otros dos países de Centroamérica: Honduras y El Salvador, de acuerdo con notas de prensa de esos días.

Deportes Savio, en el primer país, y el Águila de San Miguel, en el segundo, fueron los dos cuadros a los que apuntó Vargas en esos planes.

El Savio es un modesto equipo catracho; en tanto, el Águila es uno de los grandes del balompié cuscatleco.

De acuerdo con el diario salvadoreño Prensa Gráfica, en nota publicada menos de 15 días antes de su detención, en enero del 2011, la idea era comprar el club.

Las versiones nunca pudieron ser corroboradas, pues para esos días Vargas disminuyó al mínimo su exposición pública..., hasta el día que lo capturaron en el aeropuerto JFK de Nueva York.

En Deportes Savio, se quedaron esperando las inversiones que, aparentemente, Vargas ofreció a sus dirigentes.

Primero era una cancha sintética; luego se procuraba una inversión por parte del tico.

“(El gerente deportivo, Francisco) Herrera dio como un hecho el negocio de la cancha sintética, cuya inversión ronda los $250 mil. Sin embargo, aclaró que todavía no se ha definido un posible monto de la venta del club a Vargas”, informó Al Día, el 28 de diciembre del 2010.

Problemas. En El Salvador, el nombre de Minor Vargas no era del todo desconocido, pues desde el 2009 el empresario realizó inversiones en un equipo llamado Nejapa, que luego cambió a Alacranes del Norte.

Tres días después de conocerse la detención de Vargas, se revelaron los serios problemas económicos del equipo, que descendió en la temporada 2009-2010.

Las dificultades financieras del once salvadoreño coincidieron con las que enfrentaba el Barrio México (Liberia Mía).

El cuadro cuscatleco era dirigido por Carlos Avedissian, quien trabajó durante seis años con el exdirigente costarricense.

Aaron Canjuro, exgerente del equipo, que ya desapareció, explicó en La Nación , entonces, que los pagos a los jugadores eran arbitrarios por parte del empleado de Vargas. Avedissian respondió que ese club estaba plagado de “vividores”.

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