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El león alajuelense no deja de sangrar

Actualizado el 05 de marzo de 2017 a las 12:00 am

La Liga sumó un flaco empate frente a Liberia que ratifica su lento andar en el Verano. Para los pamperos la unidad vale su peso en oro

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Jefferson Hurtado (24) no supo qué hacer con el balón: no lo controló, no despejó, no lo pasó al arquero. Josimar Pemberton (29) aprovechó el titubeo para anotar. | RAFAEL PACHECO

Alajuelense no logra detener la hemorragia que le afecta en el Verano. Pierde puntos, pierde confianza y se desangra.

La Liga sumó ayer un flaco empate frente a Liberia (1-1) que ratifica su lento andar en el campeonato. Y confirma las serias fisuras en un estadio donde antes se daba por descontado que sacaría la victoria. Hoy la historia es otra.

La versión 2017 del conjunto erizo cada día preocupa más a su gente; las fechas pasan y el equipo sigue con la rodilla en el piso y la cabeza abajo.

Alajuelense se olvidó peligrosamente de ganar; ya van cinco juegos al hilo y la cuenta crece, como crece la angustia de una afición al ver a un equipo al que el sol no le calienta en lo más mínimo.

Mal comienzo. Los rojinegros se metieron en un lío en el primer tiempo a raíz de un desempeño flojo que elevó los niveles de incomodidad en el Morera.

La escasa generación de ideas y la indecisión al pasar el balón fue una combinación que no les favoreció en lo absoluto a los liguistas.

Bastaba con detallar el gesto de desaprobación de Jonathan McDonald, al ver cómo un compañero perdía un balón en ataque, para retratar la inoperancia del cuadro local.

Encomendada a una que otra carrera de Bryan Jiménez por el costado izquierdo, la Liga lució tan atorada que no merodeó con frecuencia la guarida del fortachón Douglas Forvis.

El visitante fue el que se animó más y encontró el premio a su perseverancia.

En un lapso de tres minutos, los pamperos pusieron a temblar a la parte baja eriza y sacudieron los cimientos. En el 28’, Jefferson Hurtado se convirtió en ‘delantero’ liberiano y pegó la pelota en el horizontal; casi de inmediato, Christopher Meneses sacó de la línea una pelota que se encaminaba a la red. Ahí empezó la turbulencia.

En el 31’, ocurrió la fatalidad para los alajuelenses. Hurtado titubeó con el cuero, falló la comunicación con Patrick Pemberton y Jossimar, del mismo apellido, pegó el puntapié que desató las caras largas en la catedral rojinegra.

Cuando acabó el primer tiempo, Patrick salió enrabietado hacia el vestuario, en señal inequívoca de la impotencia que vivió minutos atrás.

Alajuelense entendió que la única forma de enderezar el rumbo era buscando la paridad pronto. Tardó solo cinco minutos para nivelar el choque.

En el 50’, Kenner Gutiérrez soltó un remate en seco que sorprendió a Forvis y el león resopló tranquilidad a medias.

A partir de ahí a los de Floro les tocaba encontrar el gol que los sacara del agujero negro.

La mejor ocasión para lograrlo apareció en el 81’ cuando Arturo Campos le disparó a quemarropa a Forvis.

El arquero ganó el mano a mano y agrandó la angustia y la hemorragia. Ya van 14 fechas y el león no deja de sangrar.

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