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El código de que los jóvenes se vistan en otro camerino persiste entre generaciones de futbolistas

Actualizado el 07 de julio de 2013 a las 12:00 am

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El código de que los jóvenes se vistan en otro camerino persiste entre generaciones de futbolistas

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Aunque quizás debutar en Primera sea más fácil ahora que antes, el reconocimiento, el nombre, la fama y la confianza de los compañeros aún hay que ganárselo.

En los equipos de más trascendencia en la máxima categoría esto se hace sentir con una práctica que persiste tras los años: los nuevos valores no se cambian en el camerino del plantel estrella.

Ese “derecho” no llega gratis. Se aplica el derecho de piso.

Pasa en Alajuelense, en Saprissa, en Herediano, en Cartaginés, en fin, en todos los equipos que sus instalaciones les permitan tener varios camerinos.

Lo tuvo que superar hace poco José Andrés Salvatierra con los rojinegros, Yeltsin Tejeda con los tibaseños, Elías Aguilar con los rojiamarillos y también Randall Alvarado con los brumosos.

Pero muchos otros de generaciones previos a ellos también.

“El técnico Iván Mraz en Alajuela lo tenía muy claro. El camerino de la Primera era solo para los 11 titulares y unos cinco o siete de cambio. El resto que estábamos en proceso íbamos a cambiarnos otro camerino”, contó Álvaro Mesén.

“Después conforme uno fuera jugando y se ganar el puesto podía ser tomado en cuenta. Pero eso pasaba después de como mínimo una buena temporada completa. Era como golpear duro la puerta”, añadió el exportero.

“Yo no me podía cambiar en el mismo vestidor que el resto. De hecho, tenía que esperarme que todos se bañaran para yo poder hacerlo”, dijo Reynaldo Parks sobre sus inicios en Limonense.

Por su parte, Erick Lonis no lo vivió en carne propia, pero sí justifica el viejo código.

“No me tocó, porque cuando llegué a Saprissa ya había pasado varios años en primera, pero sí vi como muchos tuvieron que ganarse su lugar”, adujo el exarquero.

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