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Uno quiere su primer título; otro, el último

El contraste entre los dos presidentes de la final del torneo de Verano

Actualizado el 08 de mayo de 2014 a las 12:00 am

Juan Carlos Rojas sueña con levantar en el Verano su primer cetro de presidente

Para Raúl Pinto sería el último, pues ya no estará en la definición de otro campeonato

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Raúl Pinto, de la Liga, y Juan Carlos Rojas, del Saprissa, cargan en sus hombros con la rivalidad más grande del país, pero han decidido llevarla de forma profesional y amena. | RAFAEL PACHECO

En una final de clásico se encierran muchas historias interesantes y pasiones expuestas. Entre ellas, la de dos presidentes con realidades muy distintas. De la noche a la mañana o del principio al fin, se podría decir.

Para Juan Carlos Rojas y Horizonte Morado es el anhelo extendido de levantar, al fin, su primer título de campeón nacional. Cortar con una mala racha que, para los exigentes estándares saprissistas, ha durado una eternidad.

Para Raúl Pinto la realidad es completamente otra. Él tomó las riendas de un equipo en vacas flacas y su sueño era levantar un campeonato. Ya lleva cinco y, si la fortuna y el fútbol le sonríen, podrían dejar en seis coronas su legado como jerarca más ganador de la Liga.

De ahí no pasaría. A Pinto se le vence el periodo en noviembre y el estatuto no lo deja reelegirse más.

Legado inalcanzable. Es casi imposible que Rojas emule a Pinto en convertirse en el jerarca con más cetros de su institución.

Los torneos cortos podrían ayudar a Juan Carlos, pero sigue siendo impensable que alguien conquiste 15 coronas. De ese tamaño es el legado de Ricardo Saprissa Aymá, alma del club morado.

Esas 15 coronas le adornan oficialmente a don Ricardo, aunque haya sido Jorge Guillén el edificador de esos tantos buenos equipos de la década de los 70, incluido el conjunto del hexacampeonato.

Similar es el caso del azteca Jorge Vergara, quien tiene siete campeonatos aunque todas las decisiones se tomaran en Costa Rica.

Esos siete títulos fueron antes de que Vergara perdiera interés.

En el 2010 aparece Rojas junto a un grupo de empresarios para repatriar al monstruo y devolverle el brillo. Una tarea que se ha mostrado mucho más complicada de lo que esperaban en un principio.

Se probó con Guima y no se llegó a mucho, Daniel Casas tuvo una corta oportunidad y tampoco pasó de las semifinales.

Es hasta ahora, después de tenerle paciencia a Rónald González, que Rojas sabe lo que es vivir una final como presidente. Es hasta ahora que acaricia el título.

Junto al éxito de Óscar. Para cuando Raúl llegó a ser presidente ya Jorge Hidalgo, su antecesor, había sentados las bases de la reconstrucción manuda.

Pinto tomó una decisión que mostró ser la mejor de todas: darle el equipo a un Óscar Ramírez que ha pagado réditos de sobra.

De la mano de Machillo la Liga ha sido imbatible en series finales, carga con cinco coronas y el sábado optará por la sexta. Ramírez es el entrenador más ganador de la institución y Pinto el jerarca más laureado.

Curiosamente, el éxito de Pinto y la posibilidad de coronarse de Rojas se ven enlazados por la amistad que une a los dos técnicos que les han dado el triunfo: Machillo y Rónald.

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