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Opinión: ¿Es un proceso lo de Alajuelense?

Actualizado el 03 de febrero de 2017 a las 12:00 am

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Kenneth Cerdas marcó un gol de muy buena factura. (John Durán)

Lo de Alajuelense es un proceso, no un suicidio

Jairo Villegas.

Después de tres años de no ganar un título nacional y en medio de una caída considerable en las ganancias, Alajuelense anunció mayor oportunidad para los prospectos con tal de llegar a la celebración del centenario (2019) con un equipo repleto de jugadores formados en las divisiones menores.

Por necesidad, los manudos tuvieron que recurrir a los más jóvenes en las primeras cuatro fechas del torneo, debido a la convocatoria de cuatro futbolistas a la Selección Nacional, la sanción de Jonathan McDonald y la fallida salida de José Andrés Salvatierra a la MLS.

Además, porque no habían llegado los cuatro refuerzos foráneos, que siempre anunciaron los erizos.

Por alguna razón, algunos creyeron que esa Liga plagada de jóvenes es la que le haría frente a todo el torneo veraniego.

Esto no es así. Alajuelense le apuesta a un proceso, no a un suicidio. ¿Se imaginan a Umaña y Pemberton en la banca mientras el equipo sigue recibiendo goles tontos en bola muerta? ¿Será posible desperdiciar la potencia y goles de Jonathan McDonald con tal de que siempre juegue un juvenil, muy esforzado, pero que debe tener muchas horas con el balón?

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“Es muy eficaz para la entidad que al menos el 50% o el 60% de la plantilla sea creada y enseñada en la estructura inferior del club”, dijo Benito Floro en una entrevista al departamento de prensa de la Liga el 23 de diciembre, días antes de tomar un vuelo hacia Costa Rica.

Ya en el país, recalcó, una y otra vez, que los de menor edad no pueden llevar el peso del equipo.

Incluso, cuando algunos de los muchachos se envalentonaron al decir que les toca cumplir el rol de protagonistas, Floro reaccionó de inmediato: “¿Eso dicen los jóvenes? Qué bravos son, no (ríe)... Lo que tienen que hacer es trabajar duro, hablar lo menos posible y pensar que su carrera está empezando un poquito y que queda mucho trecho”.

A la vez, les dijo que deben fijarse bien en los buenos veteranos.

No es prudente lanzar a la guerra a todos los cachorros con el uniforme de Alajuelense, un club grande rodeado de una alta exigencia permanente.

El secreto, creo, es como lo plantea Floro, una mezcla entre veteranos y jóvenes. Es cierto, quizás habrá juegos en que no aparezcan las promesas; en otros, tendrán más oportunidad.

Desarrollar las habilidades de estos futbolistas no se circunscribe a que sean titulares siempre, con el gran riesgo de que se acostumbren a perder al enfrentar equipos de mucho más peso.

Sin duda, es necesaria la guía de futbolistas más experimentados, no solo en el terreno de juego, sino también en los entrenamientos.

Incluso, cuando Marcelo Popeye Herrera llevó al subcampeonato a una Liga que parecía iba a disputar el descenso, utilizó siempre a los pocos experimentados a su alcance, como Wardy Alfaro, Cristian Montero, Pablo Nassar, Cristian Oviedo.

Otro punto a favor del proceso erizo: Benito es el técnico del equipo mayor y del alto rendimiento.

Proceso: el discurso se diluye

José Pablo Alfaro.

Hace unas semanas, Alajuelense anunció con bombos y platillos su apuesta: un proceso con jóvenes de la cantera de la mano de un estratega de alto perfil como Benito Floro.

Todo bien, hasta ahí. Se veía venir la seguidilla de tropiezos, los errores habituales, típicos y normales en el proceso de crecimiento del equipo.

También era habitual pensar que algunos novatos darían más la talla que otros y que con la llegada de los seleccionados disminuirían notablemente el número de jóvenes.

Al final, un proceso no se trata de 'guerrear' a 10 juveniles. Utilizar a tres jóvenes como titulares por juego, más uno como relevo, como sucedió ante Cartaginés y Belén, parecía una buena media para un club grande, que debe pelear títulos.

Lo que es inexplicable es que unas semanas después, Alajuelense presente a cuatro suramericanos de bajo perfil (segundas y terceras divisiones), mande a préstamo a cuatro jóvenes, y siga sosteniendo que todo es parte del 'proceso'.

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Floro aseguró que los cuatro extranjeros venían a ser titulares porque "son mejores que los nacionales". Entonces, las matemáticas son simples, 4 extranjeros + 10 experimentados: se acabó el proceso.

Contemos los de experiencia; Pemberton, Umaña, Scott... Van tres. Kenner, Salvatierra, Meneses... Van seis. Valle, Cordero, McDonald y Guevara. Ahí están los diez.

Bajo esta lógica, quedará espacio para que algún muchacho ingrese de cambio o sustituya a los lesionados de vez en cuando. En el mejor de los casos, tendrán la opción de jugar Luis Sequeira o Jean Carlo Agüero (quienes ya rozan los 24 años y no son unos chiquillos pero han mostrado un buen nivel).

¿En qué se diferencia esto de lo que había hecho Javier Delgado? ¿O acaso no le dio continuidad a Esteban Marín (a quien mandaron a préstamo ) y a Harry Rojas? ¿Entonces eso también fue un proceso?

Por eso es tan difícil desarrollar un proceso. Se trata de darle continuidad a los jóvenes para que se acoplen a un ritmo de juego al que no están acostumbrados, hasta que logren lucir sus cualidades.

En un principio, la Liga parecía estar dispuesta a hacer el sacrificio ante el evidente desgaste de su planilla, que en la última semifinal no le pudo ganar a Heredia o Saprissa y que ha sufrido por el bajón de rendimiento de sus hombres veteranos.

En los últimos juegos ante Cartaginés y Belén ese sacrificio empezó a dar algunas señales de crecimiento con el protagonismo de Bryan Jiménez y Kenneth Cerdas.

Pero ya con los extranjeros y los de experiencia, la Liga demuestra que el proceso ya no es la prioridad, como se planteó en un principio.

Mis respetos para Santos de Guápiles, que de la mano de Johnny Chaves decidió darle minutos a Wílmer Azofeifa, Raymond Salas, Justin Salas y Edder Solorzano.

Un equipo sin el presupuesto de Alajuelense para contratar figuras optó por darle chance a un grupo de jóvenes y los combinó con algunos veteranos de menor perfil que los de la Liga, para conjuntar un equipo de la zona, que siente la camiseta.

Un verdadero proceso.

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Jairo Villegas S.

jvillegas@nacion.com

Editor de Deportes

Editor en la sección de Deportes de La Nación.

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