| Victoria en el Morera Soto

Liga venció a un rival sin alma

Alajuelense vuelve a la cima a la espera de lo que haga hoy Saprissa ante Belén

Anotaciones de Pablo Gabas y Álvaro Sánchez sentenciaron anoche a Carmelita

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      Pablo Antonio Gabas celebra su anotación ayer, la primera de la noche. Atrás se lamenta el carmelo Gualberto Montenegro. | JORGE CASTILLO.
Pablo Antonio Gabas celebra su anotación ayer, la primera de la noche. Atrás se lamenta el carmelo Gualberto Montenegro. | JORGE CASTILLO. ampliar

Alajuela. Alajuelense ganó anoche tal y como el papel se lo exigía. Fue un equipo bastante superior ante uno que simplemente no tiene las armas para darle pelea.

Sin embargo, el 2-0 ante Carmelita no es para sacar pecho.

No es ser exigente. Es solo que durante la mayor parte del compromiso los verdolagas se dedicaron a observar el compromiso.

Lo más generoso que se podría decir es que por lo menos corrieron detrás del balón. Después de ahí, no hicieron nada más que un remate. Al palo sí, pero por un regalo en el área de Elías Palma. Nada producto de un buen diseño futbolístico.

Aparte de eso, la visita no representó peligro para la Liga.

Se escondió en su mediocampo pensando más en evitar daños que en producirlos. Es más, haciendo rápida memoria, el de ayer debe ser uno de los partidos más fáciles de todo el torneo para los rojinegros.

Si los manudos no ganaron por más anotaciones, fue porque no quisieron hacerlo.

El dominio en la posesión de pelota fue mayúsculo. El volumen de llegadas en el área fue abismal; pero como no tienen un delantero nato que haga un gol, la pizarra se movió muy pocas veces: dos son muy pocos para lo que fue el juego

El pedazo de gol de Gabas fue el primero. Sin duda, el tico-argentino se ve mucho mejor en el mediocampo que pivoteando. El tanto fue un recordatorio más de la situación para el técnico Óscar Ramírez.

El Machillo insistió en ponerlo como atacante durante casi todo el certamen. Allí tuvo que jugar a espaldas del arco. No es lo suyo. Su mejor futbol sale cuando toma el balón de frente, con espacio para lanzar o sacar un misil con su zurda. Lo demostró en el clásico, lo demostró ayer.

El taquito de Álvaro Sánchez fue el segundo. El tanto llegó luego de una jugada en la que se combinaron dos futbolistas urgidos de la aprobación de la afición: Armando Alonso y Diego Calvo.

Durante casi todo el partido no les fue bien, pero en una jugada que armaron con efectividad, el balón terminó en la red. Algo es algo.

El 2-0 significó la sentencia. Tal vez con la diferencia mínima la victoria rojinegra tampoco estaba en mucho riesgo, pero jugar al filo nunca es recomendable. Hay muchos ejemplos de ello.

Aún así, tras el segundo gol la insistencia rojinegra se mantuvo; la timidez carmela también.

Hay que reiterar el gran problema de los erizos esta temporada: no hay un goleador.

No obstante, a fin de cuentas la Liga al menos ganó y sigue luchando en la parte alta.

Con el triunfo, volvió a la primera posición. De forma temporal, pero ahí está.

Ahora el obligado es Saprissa, que debe derrotar hoy a Belén para recuperar el puesto.

De Carmelita hay poco más que decir. Ya se olvidó del sueño de clasificación (muy ambicioso para un equipo limitado en recursos).

Ahora solo debe pensar en evadir meterse a pelear el descenso.

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