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Jeaustin Campos: entre besos y regaños

Actualizado el 12 de mayo de 2015 a las 12:00 am

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Jeaustin Campos: entre besos y regaños

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Hace calor el domingo en el estadio Morera Soto y Jeaustin Campos viste un elegante saco gris plata, digno de una semifinal, pero no del clima sofocante que lo hizo sudar y sostener, casi permanentemente, una botella de agua en su mano derecha.

En 90 minutos, se tomó cinco botellas de agua y solo en una ocasión escupió un sorbo, como si se hubiese tragado un limón agrio en ese instante único, justo cuando Jonathan McDonald mandó la pelota al fondo de la red en apenas 20 minutos.

El líquido salió de la boca del entrenador con la propulsión de una pistola de agua; una reacción natural, como otras que detectó La Nación al realizar un seguimiento exhaustivo de los movimientos y las decisiones del técnico morado durante todo el clásico.

Como en las cinco ocasiones que le pidió al lateral Jordan Smith que cuidara su espalda, luego de un inicio de partido tranquilo para Saprissa.

El manudo Rónald Matarrita penetró por segunda vez consecutiva y Jeaustin le llamó la atención a Smith, quien no se tomó muy en serio la indicación... o no la supo cumplir.

Una vez más, la Liga destrozó el eje defensivo tibaseño por los costados. El gol no tardó en caer, McDonald aprovechó e hirió... Jeaustin escupió el agua.

Del artillero manudo estuvo pendiente siempre; de hecho, es a quien más le prestó atención. En seis oportunidades, se ofuscó porque uno de sus futbolistas descuidó la marca de McDonald.

Lo cierto es que en la primera mitad, Mac anotó en dos ocasiones y Jeaustin estaba tan concentrado en reacomodar a su equipo y en lograr la solidez en la zaga, que se le olvidó el arbitraje.

Solo en cuatro oportunidades durante el juego le pidió explicaciones al cuarto silbatero Jeffrey Solís, y cuando lo hizo, mantuvo la calma; nada de billeteras.

Intenso, vigilante de los detalles, inquieto en su banquillo.

Al final, se despidió “cariñosamente” de los manudos. Le lanzó un beso a un grupo de aficionados que lo hostigó durante todo el partido, detrás de su banquillo.

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