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La Vieja Metrópoli se tiró a la calle

La final fue en Heredia, pero Cartago vivió su propia fiesta

Actualizado el 26 de mayo de 2013 a las 12:00 am

El estadio Fello Meza fue el punto de congregación de la afición brumosa

El pueblo disfrutó al máximo y vivió intensamente su presencia en la final

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La final fue en Heredia, pero Cartago vivió su propia fiesta

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Cartago. El triunfalismo que viveron los brumosos durante la semana, ayudó a que ayer la algarabía fuera total en toda la provincia.

Al mismo tono con el que arrancó el día, Cartago salió a las calles a celebrar, tal vez algo que aún no tenían, pero que sin duda una final era el simple motor para generar una verdadera locura.

Pitos, banderas de todos los tamaños y vehículos con los colores blanquiazules... En fin, todo se conjugó para el esperado día de vivir una final, tras 17 años sin hacerlo.

Estructuras tan emblemáticas como la Municipalidad, el Banco Crédito Agrícola de Cartago y todos los comercios, se uniformaron con banderas azul y blanco.

Apenas fueron pocos los buses que salieron de la Vieja Metrópoli llenos de esperanza con la idea de consolidar un sueño; el resto de la feligresía brumosa acudió al llamado del equipo y llenó de verdadero colorido el Fello Meza.

El título se disputaba en Heredia, pero en Cartago estaba presente la verdadera alma del equipo.

Dentro del reducto, se colocaron siete pantallas gigantes y con ayuda de patrocinadores lograron tener presentaciones en vivo de grupos como Entre Líneas y el cierre con Percance.

Jóvenes que apenas eran unos niños cuando vivieron su última final y familias con niños pequeños con sus caras pintadas se dejaron ver dentro de la gramilla.

La noche fue fría en Cartago, pero eso no impidió que la afición disfrutara. Orgullos con su camiseta y escudo del Cartaginés en el pecho, muchas lucharon contra el frío arropados con sus banderas, abrazados entre sí, con el calor y la efervescencia de todo un pueblo.

Bien podría invitar a estar entre las cobijas, pero no, ayer de una u otra forma se había que estar con el equipo apoyándolos desde lo lejos.

Afuera, concentración completa en sus televisores y pedidos a la Virgen de los Ángeles marcaban el ambiente de las calles.

Ansias. La música y las actividades, ayudaron a matar las ansias de los minutos previos al encuentro; sin embargo, en algunos rostros –ya entrados en años y con algunas desilusiones a cuestas– se pudo percibir un aire de preocupación.

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Abarrotados al frente de cada una de las pantallas, la afición brumosa tomó con alegría y un poco de alivio el inicio del encuentro.

No era para menos, pues el esperado día de la final había llegado.

Cada jugada, cada balón en las cercanías del arco, por menor peligro que fuere fue acompañado por una lluvia de aplausos casi que coordinada por el pueblo.

Cartaginés no fue sede de la final, pero la provincia gozó y sufrió con tensión y nerviosismo cada minuto la presencia de una instancia como estas luego de 17 años. Al final, estos juegos son para disfrutarlos por completo. Ayudo Fernando Gutiérrez, corresponsal GN.

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