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Análisis de la trayectoria del volante nacional

Diego Estrada: el jugador que se queda en promesa

Actualizado el 04 de octubre de 2015 a las 12:00 am

El talentoso “10” que deslumbró en sus inicios con la Liga aún no despega

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Diego Estrada: el jugador que se queda en promesa

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Una carrera de altos y bajos (Esteban Esquivel y Miguel Calderón)

Cuando Luis Roberto Sibaja vio jugar a ese muchacho de escasos 12 años, menudito, de baja estatura, rápido de mente y con una zurda prodigiosa, supo que sería un futbolista diferente.

El exdirector de ligas menores de Alajuelense no tenía dudas de que ese jovencito talentoso e introvertido contaba con un regalo divino: una pierna izquierda deslumbrante.

Ese creativo que vio se llama Diego Estrada.

“Diego llegó muy temprano a la Liga y desde los 12 años era un jugador distinto, por encima del resto, de grandes cualidades. Dios le dio condiciones excepcionales”, comentó Sibaja.

Su facilidad para eludir rivales, sus precisas asistencias y dominio exquisito del balón lo llevaron a crecer rápido en divisiones inferiores. Su genio para resolver jugadas ya se empezaba a propagar entre los técnicos.

“Cuando yo conocí a Diego Estrada, tenía varios años de estar en divisiones menores y siempre consideré que era el jugador más talentoso que había dirigido. Tenía mucha facilidad para manejar el balón, cambio de ritmo, producía muchos goles y también era un productor”, recordó Edson Soto, quien fue el asistente de Rónald González en Egipto 2009.

“Yo vi un partido de él en Honduras en un preolímpico y se quitaba adversarios como si nada, de hecho, el entrenador rival sacó en el medio tiempo a los dos contenciones y metió a otros”, agregó.

Para la cita egipcia de 2009, en que brilló, Diego tenía 20 años y era el único convocado de la Liga que jugaba en Primera División.

“Desde niño, Diego fue un tipo con mucha personalidad, metía goles siempre. En la Sub-20 fue de los mejores”, contó González.

Aquel histórico cuarto lugar en el Mundial hizo que el país conociera a una nueva promesa que pintaba para ser el más ingenioso que tendría la Sele Mayor.

Sin embargo, su paso por Alajuelense fue fugaz. Con tres torneos cortos encima, 21 años y un promedio de titularidad del 66%, el muchacho que venía de brillar con la Sub-20 se metió una idea en la cabeza: jugar en el extranjero.

“Él tenía muchas condiciones, era fuera de lo común, él lo sabía, era una gran promesa, pero por un montón de cosas no reventó en su momento. Para mí, tenía que quemar una etapa más en la Liga, consolidarse, ser alguien en la institución, pero Diego quería irse”, indicó Mauricio Montero, exauxiliar de Óscar Ramírez.

Esa decisión de partir tan joven al Real Zaragoza mermaron la carrera de Estrada. Su falta de ritmo en un club recién descendido y que pasaba penurias económicas, se trajo abajo su nivel.

“Diego no fue al equipo que debía ir, tenía que irse a otro. Cuando uno es joven y aparece la oportunidad de jugar en Europa, se toman decisiones apresuradas. A él le afectó eso”, añadió Sibaja.

Tras un año inactivo, Estrada cruzó el charco de nuevo y su próxima parada fue Guatemala.

Con Comunicaciones tuvo su mejor año. Sus 19 goles en 46 duelos de una temporada ratificaron su regreso al protagonismo.

“En Guatemala jugó bien porque casi no sufrió lesiones, tuvo ritmo y eso fue clave. Uno como atleta de alto nivel no puede perder tanta continuidad, y Estrada en España la perdió”, dijo Sibaja.

Tras salir campeón en suelo chapín (2012), Diego asumió un nuevo reto en Costa Rica.

En 2013, llegó al Saprissa, bajo la controversia de la opinión pública por su pasado liguista.

“Su arranque en Saprissa fue prometedor, parecía que llegar a Tibás le sentaría bien, pero con el tiempo, Diego entró en una zona de confort. Se conformó con que está ganando un buen salario y siento que la falta de sacrificio le pasó factura”, argumentó Soto.

Para dar un ejemplo, Estrada suma 17 goles con la S en tres años, mientras que en Comunicaciones marcó 19 en uno solo.

Con los morados, no ha logrado jugar un torneo completo y hoy su rendimiento es una incógnita después de cinco meses lesionado. “Diego requiere ser más fuerte de mente, las lesiones le han pasado factura en Saprissa”, finalizó Rónald González.

Por su parte, Estrada está consciente de que debe mejorar.

“Respeto las opiniones, pues las críticas hay que aceptarlas. Nunca he perdido la confianza, sé lo que puedo dar con minutos en la cancha”, dijo el volante.

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