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Cartaginés amarró el negocio ante Saprissa y ahora sueña

Actualizado el 10 de mayo de 2013 a las 12:00 am

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Cartaginés amarró el negocio ante Saprissa y ahora sueña

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Cartaginés hizo su negocio ayer en la Cueva. Lo hizo jugando defensivo, precavido, inteligente, deslucido o luchador, como usted quiera decirle, y seguro eso dependerá de sus colores.

Lo cierto es que los brumosos lograron lo que querían cuando pasaron las puertas del reducto morado. Quizás hasta más.

No hay que darle mucha vuelta a esto: los blanquiazules se llevaron un valiosísimo empate del Saprissa, uno que los pone a soñar con regresar a una final después de unos largos 16 años.

Ariel Rodríguez hizo hervir el estadio con su gol al 26'; Carlos Johnson lo metió a un congelador al 55'. Ese puede ser el resumen más simple de lo que sucedió anoche.

Sin embargo, hay bastante tela que cortar. Hay bastantes líneas más para poder interpretar.

No hay que engañar a nadie: por la mayor parte del juego, Cartaginés intentó sobrevivir. Nada más. Principalmente en el primer tiempo, el planteamiento brumoso fue hasta un poco mezquino para una semifinal, más para los que todavía tenían en la retina el festival de goles del miércoles.

El “problema” es que logró su cometido: salió del Saprissa con un empate y ahora el domingo jugará con la ventaja deportiva en su casa, el Fello Meza.

Lástima, porque los brumosos son un equipo que en la primera vuelta del torneo demostraron que sí saben mover la pelota. O entonces, ¿qué? ¿Era solo suerte?

Quizás alguien debería replantearse el reglamento y promover el futbol ofensivo con el factor del gol de visita. Suficiente ventaja es cerrar en casa.

Estrategia. En fin, ayer la visita exhibió una confianza muy equivocada en el juego aéreo de su línea de ataque. Esto porque la estrategia era jugar largo, pelear arriba y dejarse la segunda bola.

Quien servía para esa tarea, Iván Pailós, estaba bien sentado en el banquillo.

Randall Brenes y Andrés Lezcano prácticamente no le ganaron una a la defensa morada, que tampoco son unas torres en cuanto altura (lo demostraron luego). Danny Fonseca y Félix Montoya nunca llegaron a recoger las pelotas sueltas, pues ya andaban demasiado ocupados persiguiendo a todos los volantes rivales.

A todo esto, Saprissa tampoco aprovechó y no sacó mayor rédito . Así que, en ese caso, ¿quien estaba en peor situación?

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Lo único que vencería en todo el juego los guantes bien puestos de Luis Torres sería el gol de Rodríguez, tras un centro de tiro libre.

No obstante, lo de Cartaginés no pueden ser solo críticas si se llevó un empate en una instancia tensa.

En el segundo tiempo hubo muchísimas agallas, orden y por un corto período hasta más intención de ir al frente y hacer daño.

Todo en la medida suficiente para no ceder más goles atrás y hacer uno propio para sacar la tarea. Exactamente fue lo que sucedió.

Con otro gol a balón parado, ese que tanto sirve en duelos tan cerrados, Johnson enmudeció a todos.

Luego todo volvió a lo del principio, pero con el negocio hecho.

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