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16 años de carrera

Alonso Solís pone fin a una camada talentosa

Actualizado el 22 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

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Alonso Solís pone fin a una camada talentosa

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Un ídolo morado dice adiós. La zurda de Alonso Solís, que deleitó a muchos en el país con la camiseta de Saprissa y de la Selección Nacional, cierra hoy oficialmente el capítulo como jugador.

Para muchos es la despedida de el último futbolista contemporáneo que chineaba el balón y que poseía magia en sus botines.

Eso sí, el estatus de ídolo no llegó por casualidad. Su lealtad por la camiseta morada lo llevó a ganarse el corazón de sus aficionados, pero también su personalidad y su profesionalismo lo llevaron a ganarse el respeto de la gran mayoría de los ticos, incluidos seguidores de su archirrival Alajuelense, tal y cómo el propio Solís lo afirmó en varias ocasiones.

Su carrera de 16 años desde que debutó en Primera División fue una montaña rusa de emociones. Alegrías y tristezas; probó el éxtasis de ganar títulos, mordió el polvo cuando perdió finales, como tiene que ser la historia de un deportista que hizo del fútbol un estilo de vida.

El 28 de enero de 1996, en Pérez Zeledón comenzó a escribir su historia con su debut ante los generaleños.

Aquel joven de 17 años deslumbró con sus gambetas y su visión de juego; de inmediato dio de qué hablar.

Poco a poco se ganó el respeto de sus rivales y la admiración de sus propios compañeros, hasta que dio el salto al futbol internacional.

Fue la Universidad Católica de Chile quien lo recibió primero; luego viajó a Grecia al OFI Creta.

Su carrera internacional también tuvo un pasaje por el SK Brann de Noruega y el Necaxa de México.

Pero sin duda, sus mejores pasajes fueron en Saprissa.

Al mando del técnico Hernán Medford, Alonso Solís se convirtió en la bujía del equipo morado. Su racha goleadora y su virtuosismo con la pierna izquierda lo hicieron un gran referente.

Sus anotaciones en los clásicos contra Alajuelense fueron quizás los que terminaron de catapultar al Mariachi como el ídolo, sumado también a la gran campaña morada en el 2005, en la que salieron campeones de Concacaf y tercer lugar en el Mundial de Clubes de la FIFA, en Japón.

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Empero, su final no llegó como lo esperaba. Poco a poco las lesiones lo alejaron del ritmo deseado, al punto de verse prácticamente obligado a colgar los tacos.

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