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Desde la tribuna: Del orgullo al borde del ridículo

Actualizado el 14 de julio de 2015 a las 09:32 am

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Desde la tribuna: Del orgullo al borde del ridículo

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En Brasil 2014, Costa Rica recibió solo dos goles en cinco partidos. Uno fue de penal, contra Uruguay. La falta existió, pero fue la típica sujeción que en el 99% de las veces no se sanciona. El otro fue de Grecia, cuando la Selección Nacional jugaba con 10 contra 11, tras la expulsión de Duarte. Por lo demás, la puerta costarricense se mantuvo virginal ante las potencias Italia, Inglaterra y Holanda.

12 meses después, aquella pared impenetrable se convirtió en un gigantesco queso de Gruyère, blandengue, poroso, que recibió cuatro goles de Panamá (en dos partidos), tres del debilucho Omán, tres uruguayos, dos jamaiquinos, dos españoles, dos mexicanos, uno coreano, uno colombiano y otro salvadoreño. Los únicos que no le sacudieron mecates a la Tricolor fueron Nicaragua y Paraguay (con claro penal no sancionado a favor de lo guaraníes).

¿Qué sucede? A Costa Rica le sienta bien jugar de David, ¡no de Goliat! En Italia 90 y Brasil 2014 se lució como cenicienta, con un esquema defensivo con base en contragolpes, pero, acto seguido, no supo cómo consolidar una identidad. Por diferentes razones, no pudo retener a sus DTs exitosos (Bora ni Pinto) y, en lugar de contratar seleccionadores del mismo o mayor prestigio internacional, optó por darle el timón a sus exasistentes, técnicos prometedores pero novatos (Villalobos y Wanchope), pues supuestamente darían continuidad estilística a la Sele .

¡Pero no! El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. Ambos pretendieron (dizque) evolucionar más rápido de la cuenta; entonces, desarmaron el bloque defensivo en busca de un fútbol ofensivo que nunca le ha rendido a Costa Rica (Yo sí prefiero jugar feo y clasificar que quedar eliminado 5 a 2 jugando bonito). ¿Para qué cambiar lo que funciona? Italia es tetracampeón mundial riéndose de los críticos del catenaccio . Uruguay, bicampeón. Mourinho, gana, gana y gana...

Chope tiene una ventaja: tiempo (pero poco). Para ser precisos, 90 minutos para sacar agua del bote, ganarle hoy a Canadá, sobrevivir en Copa Oro y jugar el resto del torneo al estilo que históricamente le sienta bien a Costa Rica, ¡defensa y contragolpe!

Si no recapacita, se expone a quemarse sin antes haber brillado... a ser un nuevo Cadáver.

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