Deportes

La táctica del fervor

Actualizado el 21 de noviembre de 2015 a las 12:00 am

Deportes

La táctica del fervor

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Estamos lejos de cantar victoria por el paso perfecto de la Selección Nacional en sus primeros dos partidos, en el arranque del sinuoso y largo camino hacia el Mundial Rusia 2018. Sin embargo, esa actitud cauta que debería primar en la interioridad del plantel, en la prensa, en los especialistas y en el público, no impide reconocer la vocación candente que mostraron los seleccionados, primero contra Haití y, principalmente, la noche de lluvia y sudor sobre la empapada gramilla del estadio Rommel Fernández, en Panamá.

No hay posibilidad de que una estrategia triunfe, si la táctica, es decir, el método de aplicar la estrategia, no se valida con la claridad mental, la condición física, la disciplina y el fervor que desplegó el equipo en los citados encuentros, al mando de Óscar Ramírez.

La estrategia es el planeamiento, la ruta que se bocetea en el pizarrón y se traslada (tremendo desafío) al terreno de la verdad. Es como el guión de una película. Se piensa, se diseña, se escribe… Y se plasma en la pantalla. Pero, no siempre resulta.

Cuando Patrick Pemberton se lanzó y manoteó apenas un balón que finalmente repelió el paral derecho, además del principio de infarto que ya sufríamos por la presión de Haití, la viveza y los reflejos felinos del bastión de ébano nos llenaron de legítimo orgullo.

Igualmente, contra Panamá, nos emocionamos hasta el delirio con la voluntad del plantel y las acciones puntuales de figuras como el mismo Pemberton, Kendall Waston, Rónald Matarrita, Cristian Gamboa, Esteban Granados, Rándall Azofeifa; el transitar de Joel Campbell, la fuerza de Marco Ureña y, por supuesto, la jerarquía de Bryan Ruiz. ¡Bravo, capitán!

No hay vuelta de hoja. Por más que uno crea que sabe mirar el fútbol, si se trata de la Selección Nacional, los nervios atentan contra el disfrute del espectáculo. En los instantes postreros, con la ventaja escasa, cada arremetida del rival acarrea un susto inédito. Y no sirven las idas y venidas al baño o a la refri —aunque sea solo para abrirla y cerrarla—-, pues al volver al sillón, el condenado cronómetro… ¡nada que avanza!

De brinco en brinco, de susto en susto. Así somos, así disfrutamos, vivimos y sufrimos el fútbol, cuando juega la Sele . ¡Gracias por la entrega, muchachos!

  • Comparta este artículo
Deportes

La táctica del fervor

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota