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En serio, señores: ¿no les da vergüenza?

Actualizado el 19 de octubre de 2015 a las 12:00 am

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Antes que la estrategia y la táctica está la técnica. Ella posibilita todo lo demás, y sin ella todo es estéril. Ustedes pueden hablarme de línea de 4, de 5, de volantes mixtos, de relevos ofensivos, de fútbol total, de lo que les dé la gana. Yo les respondo: ¿saben los futbolistas patear?

Padecí el pandemónium Heredia-Saprissa. A juzgar por la última lectura de mis signos vitales, lo sobreviví. Salvo por alguna excepción, vi a 22 señores que no dominan los rudimentos de su deporte.

Cambio de frente… y la bola le llega al receptor retrasada 10 metros. Balón raso en profundidad… que no alcanzaría Aquiles, el más egregio corredor de la Antigüedad. Apertura hacia la punta izquierda… para un puntero que anda en otro sector del planeta. Llegada por derecha, cómoda, con tiempo y sin marca para centrar… y sale un satélite que ahora flota en la exosfera. Penetración por el centro hasta el borde del área, espacio para disparar e incluso buscar el ángulo… y nos ganamos un nuevo asteroide gravitando en torno a la Tierra. Entrada frontal al área rival, el hombre está solo, se prepara a tirar… y se enreda en la pelota.

Balones que no llegaban a sus destinatarios: imprecisión en el pase, en la recepción, en el posicionamiento, en el desmarque, en el remate, en el fútbol aéreo, en los lanzamientos largos, en los cortos —jugadores que erraban pases de cuatro metros—, y por encima de todo, imprecisión en ese último pase, el que debía culminar una jugada penosamente hilvanada.

¿Contratar a Guardiola? Nada cambiaría. Pep nos diría: “Estos muchachos no dominan los elementos técnicos básicos del fútbol, y yo así no puedo trabajar”. Odir es un soberbio técnico, y el fonomímico Sequeira hace lo que puede, más a punta de muecas que de decisiones eficaces. Pero el despartido de desfútbol que nos infligieron no es culpa de ellos. Carecen de materia prima humana.

Semejante chanfaina califica, rigurosamente, como una estafa, una bofetada para la afición. Soy absolutamente serio, cuando propongo que, en estos casos, los equipos reembolsen a los asistentes y les den algún tipo de indemnización, de compensación. Nureyev no pifiaba sus saltos. María Callas no rajaba sus agudos. Aprendan, señores, a ejecutar correctamente un pinche cambio de frente.

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