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El secreto es saber de fútbol

Actualizado el 08 de marzo de 2015 a las 12:00 am

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Buenos Aires

El FC Porto vendió jugadores por 531 millones de euros en sus últimos 21 traspasos importantes, desde 2004 en adelante.

Es el club número uno del mundo en ese rubro; lejos. Ahora tiene una fila de compradores en la puerta, Barcelona y Real Madrid entre ellos, esperando les venda a Danilo, el buen lateral derecho brasileño. Van con la billetera llena pues todos saben que el club portugués no maneja números chicos. El que lo pretenda tiene que hablar de 40 millones.

Lo notable es que tal habilidad para comerciar no le ha quitado poder competitivo: el Porto no ha parado de ganar títulos en todos estos años. Les saca el jugo, luego hace dinero con ellos. ¿El secreto de su éxito...? Saber de fútbol.

Solo en la última década, Porto ha transferido a Deco (Barcelona), Ricardo Carvalho (Chelsea), Pepe (Real Madrid), Guarín (Inter), Anderson (Manchester United), Hulk (Zenit) y una carrada más, todos en precios estratosféricos. Compra por poco y vende por mucho. Radamel Falcao García sigue siendo la venta cumbre del club, y la de mayor ganancia: lo compró a River Plate en 5,4 millones de euros y lo transfirió en 47. James Rodríguez es la segunda mejor operación: lo pagó 7,3 y lo negoció por 45. Y esos son los pases grandes, chicos ha hecho decenas.

Con frecuencia oímos declamar que el suceso de tal o cual institución consiste “en ser un club serio, manejado con sentido empresario”. Desde luego, la seriedad administrativa y la honestidad deben acompañar, como el desarrollo del márketing, de la imagen y otras iniciativas tendientes a generar mayores ingresos.

Pero todo ello es secundario en esta actividad. El éxito se debe a los aciertos en materia de contrataciones o al talento para formar jugadores. A tener mirada clínica para elegir técnicos y futbolistas, saber comprar, que es ni más ni menos que saber de fútbol. El Porto es un gran vendedor porque antes es un extraordinario comprador. Ahí está la clave de este negocio-deporte-juego-pasión.

El Porto FC fue fundado en 1893; tiene dos etapas muy marcadas en cuanto a alegrías deportivas. Una muy discreta, desde su nacimiento hasta 1977, cuando logró algunas esporádicas conquistas, y otra excepcional, desde ese año hasta hoy, en que obtuvo 62 títulos en 37 años. Esto es: 22 torneos de liga, 13 Copas de Portugal, 20 Supercopas de Portugal y 7 trofeos internacionales, entre ellos dos Champions League , 2 Europa League y 2 Copas Intercontinentales.

En esta gloriosa etapa, Porto desbancó al Benfica como el club más exitoso del país y superó por un abismo al tercer grande, Sporting de Lisboa, igualando a este como segundo equipo más popular del país. Internacionalmente, también pasó de largo al Sporting y dejó en lejano segundo plano al Benfica. Ahora está luchando por una liga más; va segundo.

La historia de este club se divide en dos: antes y después de Jorge Nuno Pinto da Costa, el dirigente con más títulos ganados en el fútbol mundial. Pinto da Costa ingresó como director de fútbol del Porto en 1977 y de inmediato ganaron dos ligas (77-78 y 78-79). Y desde 1982 hasta hoy es el presidente. En ese lapso, también, el club edificó su nuevo e imponente estadio Dos Dragoes, y logró el récord de ingresos por ventas de futbolistas. Sin duda, un genio futbolístico y un negociador fabuloso.

El Porto mira especialmente a Suramérica. Lleva muchos brasileños, argentinos, colombianos y uruguayos. Casi nunca falla. Los hornea para el gran salto europeo. La portuguesa es una liga menos traumática que las de España, Italia, Inglaterra o Alemania; una buena estación previa antes de llegar a las grandes capitales futbolísticas. Es Europa, pero no tanto.

Santiago Bernabeu es recordado universalmente como “el presidente que llevó a la grandeza al Real Madrid”. Más bien habría que decir “el fenómeno que contrató a Di Stéfano y a Puskas”.

Después de eso, podía haber hecho todo mal; igual el Madrid hubiera sido enorme.

No hay razones estrafalarias para entender el esplendor o el ocaso de las instituciones. Unos saben de fútbol (y contratan con conocimiento, responsabilidad y desinterés); otros compran nombres. El Porto, nos contaba el lateral uruguayo Jorge Fucile, que militó seis años allí, es una sociedad anónima con una gran estructura y un ejército de ojeadores de talentos. Pero las decisiones pasan por Pinto da Costa, sin duda un hombre de extraordinaria visión. Acierta siempre. Y vende al jugador en el momento justo, cuando ya ha dado grandes satisfacciones al club.

Alguien podrá decir: copiemos a Pinto da Costa. Imposible, saber ver el juego es una virtud que se tiene o no se tiene; no se aprende.

El sentido empresario y la seriedad son importantes en toda organización, pero las alegrías, el dinero, la gloria y los nuevos hinchas se deben a los triunfos.

Estos llegan cuando hay buenos jugadores y entrenadores. Pasa por saber elegirlos.

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