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A los héroes no celebrados

Actualizado el 23 de noviembre de 2015 a las 12:00 am

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El volante de contención recupera balones, anticipa contragolpes del rival, disputa balones divididos, bloquea, obstruye, se multiplica, se prodiga en todas direcciones: aborta, conjura las iniciativas enemigas. No puede pestañear: vive en permanente estado “de anticipación”, “leyendo” el juego de los armadores rivales. Debe ir “varias movidas” por delante de sus contrincantes, ser fuerte, recio, saber saltar con timming impecable a fin de ganar las pelotas aéreas que regresan al medio campo. Corre durante todo el juego: su despliegue físico es proteico.

No es vedette , antes bien, pasa inadvertido para muchos. ¿Quiénes vendían camisetas, en el Real Madrid “galáctico”? Beckham, Zidane, Ronaldo, Figo. ¿Quién aseguraba la posesión de la pelota, recuperaba balones, operaba como “pegalotodo” en el medio campo, hacía el “trabajo sucio” para que las prima donnas se lucieran? Un desconocido llamado Gravesen. El fútbol, juego de construcción, presupone, dialécticamente, la destrucción. Sin interceptores cada jugada culminaría en gol, y los partidos, con marcadores de 45-44. ¡No se puede construir sin antes recuperar el balón, y para esto es preciso destruir!

¿Brasil 1970? ¡Pelé, Tostao, Rivelino, Gerson, Jairzinho!: pocos recordarán a Clodoaldo. ¿Argentina 1978? ¡Kempes, Ardiles!: Gallego no pasará de “actor de reparto”. ¿Alemania 1990? ¡Matthäus, Klinsmann!: nadie mencionará a Buchwald. ¿Brasil 1994? ¡Romario y Bebeto!: pocos honrarán a Mauro Silva, acantilado contra el que se estrellaban y pulverizaban las marejadas enemigas. Sin ellos, sus equipos jamás habrían sido campeones. Son esos “inocuos” peones en el tablero de ajedrez… que sostienen toda una posición.

No venden tabloides, no figuran en la “fachada de exportación” de los equipos, pero su polifuncional desempeño es vertebral para cualquier cuadro. El Real Madrid se cayó en 2004 al salir Makélélé, un artrópodo cuyas piernas infinitas interceptaban cuanto se movía en el medio campo. Hombres como Makélélé son los Dennis Rodman del fútbol: recuperan rebotes y dan inicio a la gestión ofensiva. Héroes que son valorados en su inmenso peso estratégico… justamente in absentia , cuando faltan: ¡ahí comienza el crujir de dientes!

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