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¡Qué fácil, reír de los demás!

Actualizado el 10 de septiembre de 2017 a las 06:57 pm

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Danny Carvajal debutó con el Albacete, cometió un par de errores, y fue eliminado de la Copa del Rey. De inmediato, el linchamiento cibernético. Sus yerros son subidos a las redes y figuran en todos los periódicos del mundo. ¡Vea a Danny Carvajal anotarse un autogol y soltar una pelota aérea que provoca el segundo gol del rival! El morbo del notitia consumptor , del espectador que desayuna, almuerza y cena incendios, terremotos, huracanes, asesinatos… o las pifias de Danny Carvajal. ¡Macabra, triste dieta, en verdad!

Opinión: Keylor y el supremacismo hispánico
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Opinión: Keylor y el supremacismo hispánico

La gente debe entender que en el deporte -como en el arte y en el show business en general- existe algo que se llama “tener un mal día”. Nadie está exento de ello. No lo está Messi, ni CR7, no lo estuvieron Pelé, Cruyff, ni Maradona (que falló cinco penales consecutivos en el Newell´s Old Boys). Pero la chusma es inmisericorde, burlista, zafia: su vocación es insultar, denostar, humillar… Y es así como Danny es hoy en día considerado el anti-Keylor, y luego una serie de ignominiosos prefijos: des-portero, a-portero, neg-portero, in-portero… ¡qué fácil, aguzar los puñales del ingenio y plantarlos inmisericordemente en el corazón de nuestro futbolista! Exhibidos planetariamente quedaron sus yerros: es el hazmerreír de la comunidad futbolística, esa que, afortunadamente tiene corta la memoria y no tardará en olvidar.

Lapidemos a Danny. No, mejor: desmembrémoslo y luego lo lapidamos. No, mejor: desollémoslo, desmembrémoslo y después lo lapidados. No, mejor: trepanémoslo, desollémoslo, desmembrémoslo y después lo lapidamos. Nos hemos convertido en una turba ciega, iracunda, morbosa, cruel e inmisericorde, que vive de la mofa, de la rechifla, del desprecio de nuestros deportistas. Espero que cuando Danny comience a hacer sus fantásticas paradas con el Albacete, la prensa corra igualmente a cubrir el evento, y que todos podamos tener acceso a las jugadas en cuestión. ¿O es que solo vamos a divulgar sus humanos, eminentemente humanos -¡ah, tan humanos!- errores?

Mezquindad, ensañamiento, inmisericordia, falta de la más elemental clemencia: eso es lo que Danny tuvo que padecer con el circo romano que le armaron. ¡Adelante, hermano, los hay que estamos con vos, y conocemos tu madera de guerrero indomable!

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